Linkedin
Z6_OAH81840O0O8706FAFMBJT2HG6
Z7_OAH81840O0O8706FAFMBJT2H82

Uso seguro de medicamentos: menos riesgo, mejores resultados

Tomar medicamentos parece algo cotidiano, pero hacerlo bien marca una diferencia real en la salud. No se trata solo de aliviar síntomas, sino de usar cada tratamiento de forma adecuada para obtener el mayor beneficio posible, con el menor riesgo.

Y aquí hay un dato clave: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más del 50 % de los medicamentos se prescriben, dispensan o utilizan de forma inapropiada, y que hasta el 50 % de las personas no los toman correctamente. El resultado: fallas terapéuticas, eventos adversos y un uso ineficiente de los recursos en salud.

No es solo tomar el medicamento

Incluso cuando un medicamento está bien formulado e indicado, puede generar efectos secundarios. Por eso, el seguimiento no es opcional: es parte del tratamiento.

A nivel global, los eventos adversos a medicamentos (EAM) representan entre el 5 % y el 10 % de las hospitalizaciones. Lo más relevante: una parte importante de estos eventos se puede prevenir. Es decir, hay margen real para hacerlo mejor.

Tres claves para un uso seguro

El uso adecuado de medicamentos se sostiene en tres pilares fundamentales que permiten maximizar sus beneficios y reducir los riesgos:

  1. Seguridad
    Implica que los medicamentos se utilicen bajo criterios clínicos adecuados, teniendo en cuenta la dosis, las posibles interacciones, las contraindicaciones y las características de cada persona. También incluye el seguimiento oportuno para identificar y manejar efectos adversos, asegurando que el tratamiento aporte más beneficios que riesgos.
     
  2. Información clara
    Se refiere a la comunicación comprensible entre los equipos de salud y las personas usuarias. Conocer para qué sirve el medicamento, cómo tomarlo, durante cuánto tiempo y qué señales observar, es clave para usarlo correctamente y fortalecer la adherencia al tratamiento.
  1. Minimización del daño
    Consiste en implementar estrategias para prevenir y reducir riesgos asociados al uso de medicamentos, especialmente en tratamientos prolongados o complejos. Incluye el monitoreo clínico, los ajustes oportunos y la prevención de errores en la medicación.

Esto implica no solo una prescripción basada en evidencia, sino algo esencial: que cada persona entienda su tratamiento. Dosis, horarios, duración, posibles interacciones y señales de alerta, no deberían generar dudas.

Automedicarse: una práctica más común de lo que parece

Acceder fácilmente a medicamentos puede dar una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, la automedicación sigue siendo uno de los principales factores de riesgo.

Se estima que entre el 30 % y el 80 % de la población ha recurrido a esta práctica, con una prevalencia global cercana al 60-70 %. Esto aumenta el riesgo de interacciones peligrosas, uso inadecuado y, en el caso de los antibióticos, contribuye al desarrollo de resistencias.

No todas las personas responden igual

Cada organismo es distinto. Por eso, los medicamentos pueden actuar de manera diferente según la edad, las condiciones de salud o la combinación con otros fármacos.

En personas mayores, por ejemplo, el riesgo de eventos adversos aumenta debido a la polifarmacia y a la complejidad de los tratamientos. Aquí, el seguimiento y el ajuste son fundamentales.

¿Qué ayuda a usar mejor los medicamentos?

Un uso más seguro no depende de una sola acción, sino de varias prácticas que se refuerzan entre sí:

  • Seguir guías y protocolos clínicos para reducir la variabilidad en la prescripción.
  • Promover la educación continua, tanto de las personas usuarias como de sus redes de apoyo.
  • Asegurar un seguimiento clínico estructurado que permita detectar a tiempo efectos adversos o fallas en el tratamiento.
  • Fortalecer la adherencia terapéutica (que en enfermedades crónicas apenas alcanza el 50 %), clave para lograr buenos resultados en salud.
  • Mantener una comunicación articulada entre quienes participan en la atención: medicina, enfermería, química farmacéutica y las propias personas usuarias.

Un objetivo alcanzable

La OMS insiste en un enfoque claro: avanzar hacia un uso racional de medicamentos, donde cada decisión priorice la eficacia sin incrementar el riesgo innecesario.

La buena noticia es que esto sí se puede lograr. Requiere fortalecer la información, la comunicación y el seguimiento, pero, sobre todo, entender que el uso seguro de medicamentos es una responsabilidad compartida.

Porque, al final, usar bien un medicamento no solo trata una enfermedad: protege la salud en el camino.

También te puede interesar

Z7_OAH81840O0O8706FAFMBJT2H81
Complementary Content
${loading}