
A veces creemos que el problema es el sistema. Que no hay citas, que no responden, que no cumplen.
Pero en medio de la queja, también hay algo que revisar: ¿qué tanto conocemos nuestros derechos y qué tanto cumplimos con lo que nos corresponde?
Actualizar datos, entender los tiempos de los beneficios o seguir las rutas de atención no es un detalle menor, hace parte de cómo funciona el servicio de salud.
Porque cuando la información está clara, las decisiones fluyen mejor.
💜 Y como bien dicen Tosco y Genuino: para exigir, primero hay que cumplir.