Barrancabermeja, Capital Petrolera
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Crónica de la Concesión de Mares

Barrancabermeja, Capital Petrolera

Última actualización 23 sept. 2014

Al despuntar el siglo XX Barranca era apenas un modesto caserío, un pueblo de pequeñas proporciones dedicado a la pesca, puerto de paso a los viajeros y mercaderes que remontaban la serranía. Sus primeros pobladores buscaban afanosamente en las entrañas de la selva virgen la tagua y el caucho que constituían en aquella época un importante y reliable renglón comercial.

Poco después brotó el petróleo y con él el impulso del progreso. Llegan los geólogos americanos en vapor de lujo y se constituye la compañía. Con penosos trabajos, Colombia inicia desde 1917 su primer pozo, el Infantas 1, perforado con las pocas facilidades que la técnica en tales momentos podía ofrecer. La pesada barrena de los equipos de percusión horadaba poco a poco el corazón de la tierra y la paciencia, a golpe de martillo, accionada por un viejo y rugiente motor de vapor.

El Perú nos llevaba ya un poco más de 50 años. Allí se perforó, en 1863, el primer pozo petrolero de América Latina. Los americanos distaban casi 60 años, desde que el coronel Edwin Drake perforara el primer pozo del mundo, en Titusville (1859).

Barranca comienza a despegar. Lentamente se va transformando su fisonomía en una población pujante. Allí, como en Infantas, bulle presurosa una aglomeración de gentes de todas las estampas y latitudes que recorren sus calles, escogen lugar seguro y diseñan un negocio próspero. Los campamentos de madera y techo pajizo empiezan a emerger como años atrás en las montañas de Pensilvania, en las costas del Lago de Maracaibo y en los desiertos de Talara (Perú).

 





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