Educar Para La Convivencia, Todo Un Reto
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Adulto Joven Entre 25 Y 45 Años

Educar Para La Convivencia, Todo Un Reto

Por wpadmin, última actualización 18 sept. 2014

La sana convivencia es una de las características más importantes de una buena sociedad. Cuando hablamos de tener una sana convivencia estamos buscando que en las relaciones entre los ciudadanos haya civismo, que usualmente está integrado por valores y actitudes que encierran lo que es vivir en conjunto con los demás. El respeto, la tolerancia, la solidaridad, la equidad, la honestidad, entre otros muchos, son valores necesarios para crear una adecuada convivencia.

 
Usualmente cuando hablamos de ciudadanos cívicos, nos referimos a adultos que saben cómo relacionarse con su entorno y con los demás. Sin embargo, lo que no muchos piensan es que esos adultos cívicos solo se forman cuando se preocupan por formar niños y jóvenes que sepan convivir y defiendan los ambientes de no violencia en su diario vivir.
 

 

Educar para la convivencia y la paz no es una tarea fácil y requiere de la integración de muchas entidades y personas. Actualmente, los chicos se ven enfrentados a una realidad que tiende a ser conflictiva y violenta, por lo tanto formar para la no violencia requiere que se facilite un desarrollo personal y grupal y se cree una manera novedosa, creativa y adaptable para afrontar los conflictos.
 
Recordemos que estos valores y actitudes no se aprenden exclusivamente en un salón de clase, como un tema teórico, sino con el modelo de las figuras importantes para un niño o un adolescente quienes serán los adultos de la sociedad del mañana.
 
La familia constituye el espacio esencial donde se desarrolla nuestra capacidad de ser tolerantes y respetuosos con las diferencias y las elecciones de los demás. Los padres de familia principalmente son los modelos de aprendizaje de estos valores y la interacción familiar es la que facilita este proceso de aprender a convivir. En la familia está el potencial que surja y se alimente la capacidad de desarrollar el diálogo, columna vertebral de la sana convivencia.
 
Existen muchas habilidades sociales que los niños y adolescentes pueden aprender desde muy pequeños para promover que se conviertan e adultos cívicos que velen por mantener la convivencia con los demás en un ambiente sin violencia. Es importante recordar que:
 
  • Las habilidades sociales, como cualquier otra competencia humana, se desarrollan y se mejoran a través de un aprendizaje adecuado.
  • Enseñar habilidades sociales a través del ejemplo es esencial.
  • La asertividad, como habilidad social, reúne las conductas y pensamientos que permiten defender los derechos y puntos de vista de cada uno sin agredir ni ser agredido.
Algunas pautas que Family Joint sugiere para tener en cuenta al intentar tener una convivencia no violenta son:
  • La tolerancia frente a las diferencias individuales.
  • El respeto propio y hacia los demás.
  • La asertividad como factor fundamental de comunicación interpersonal.
  • La empatía aprendiendo a ponernos en el lugar del otro.
Si se enseña a niñas, niños y adolescentes a interesarse, conocer y adoptar el punto de vista de los otros, se pueden evitar las incomprensiones que generan odio y violencia entre los adultos.