Una persona mentalmente sana “ama, trabaja y conoce”
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Una persona mentalmente sana “ama, trabaja y conoce”



Por practicante actualizado 22 sept. 2017

Así como vamos al médico para prevenir enfermedades orgánicas, incluyendo vacunas para evitar infecciones peligrosas, también nos deberíamos exigir actividades a lo largo de la vida para poder tener buena salud mental.

Podríamos empezar por escoger unos buenos padres, un buen país, un buen clima político y económico, pero eso no es posible, entonces nos toca asimilar nuestro sitio y nuestra época. El problema es que eso lo asimilamos cuando somos adultos.

El desquite está en que si somos padres, ofrezcamos una familia estable, amorosa y educando en valores y principios a nuestros hijos, sazonado con una buena educación académica (recordar que lo que no da el hogar no lo da el colegio).

Si somos bendecidos por una buena inteligencia, y el don de ser receptivos a aprender de la experiencia, deberíamos crecer en los pasos de la vida de una manera tal que lo que vamos superando lo podemos enseñar a otros (está demostrado que la mejor forma de aprender es enseñando).

Educar con el ejemplo es un excelente principio. ¿Cómo puedo exigir si yo no hago lo que exijo?

Si de experimentar se trata, podremos ser cautos en identificar los peligros a nuestra integridad física y psíquica en la búsqueda de experiencias excitantes como la velocidad, la altura, el alcohol y las drogas.

Somos proclives a arriesgar, pero en el caso del alcohol y las drogas ya sabemos con suficiente base científica que si empezamos el uso de estas sustancias antes de los 20 años tendremos más probabilidad de volvernos adictos y destruir riquezas como la inteligencia y/o la memoria.

Se ha demostrado que el tener bases espirituales protege contra los inconvenientes de la vida, por eso es bueno inculcarnos una lucha frontal contra “lo material”.

Basarse en los valores religiosos, morales y espirituales genera un sentido de seguridad y ayuda a manejar la incertidumbre que trae la vida y aceptar las dificultades insolubles de forma amable y bondadosa para no desesperarse.

El ser sociable con la familia, y las personas del medio, ayuda a sentirnos parte integral de una sociedad y ser parte activa en ella interviniendo con nuestros derechos civiles. Como ciudadanos nos permite ser personas involucradas y con compromisos que hacen que percibamos nuestra vida como útil aportando al desarrollo y futuro personal y de los que nos rodean.

El trabajo en un niño es jugar y estudiar para volverse ciudadano de bien, el trabajo en un adulto es aportar con actividades en la conformación de una sociedad justa y productiva. Si el trabajo es realizado con honestidad, podremos poner nuestra cabeza en la almohada con paz y nuestros sueños serán reparadores. ¿Se imagina cómo serán los sueños de los corruptos y bandidos en una sociedad?

El famoso Doctor Sigmund Freud decía, con su clara inteligencia, que una persona mentalmente sana “ama, trabaja y conoce”, por lo tanto la calidad de amor que nos brindamos a nosotros mismos, y damos a los demás, termina siendo de una vital importancia en el desarrollo de nuestra paz interior.

Amar significa aceptar los valores y cualidades del otro y en entender que tiene sus defectos sin que nos hagan daño ni le hagan daño a los demás.

El sentido protector de nuestra privacidad y nuestros derechos es vital defenderlos “porque nos amamos” y el defender los derechos civiles es vital en una sociedad porque amamos “a la humanidad”, todos aquellos que han usado su vida en mejorar la calidad de vida de su semejantes son personas que al final de sus vidas dicen “valió la pena vivir y la usé bien, puedo morir en paz”.

*Dr. Camilo Umaña Valdivieso médico psiquiatra red de Ecopetrol, columnista invitado





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