¿Problemas de la coagulación?, aquí le explicamos
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¿Problemas de la coagulación?, aquí le explicamos



Publicado 11 ago. 2017

Los trastornos hemorrágicos o coagulopatías son afecciones causada por las dificultades que se presentan durante el proceso de coagulación sanguínea del cuerpo que pueden ocasionar un sangrado intenso y prolongado después de una lesión accidental o de procedimientos médicos, o que pueden presentarse de manera espontánea.

La coagulación normal involucra componentes sanguíneos o plaquetas, y hasta 20 proteínas plasmáticas diferentes, que interactúan con otros químicos para formar una sustancia que detiene el sangrado.

Estos trastornos pueden ser hereditarios o adquiridos causados por los efectos secundarios de ciertos medicamentos.

 En Ecopetrol se han diagnosticado 31 beneficiarios con algunos de estos trastornos, en particular los de tipo hereditario, como son:

Deficiencia de la proteína del  factor Von Willebrand: trastorno que se presenta en 1 de cada 1.000 individuos.

 Esta enfermedad es genética y sus síntomas pueden variar considerablemente dentro de una misma familia.

Algunas veces no hay historia familiar por lo que la enfermedad se desarrolla por un cambio espontáneo en el gen de la proteína del factor de von Willebrand, antes del nacimiento del bebé.

Las personas con esta enfermedad presentan pocos o ningún síntoma, aunque esto puede cambiar con el tiempo.

El tipo de sangre también puede ser un factor, ya que las personas con sangre tipo O a menudo tienen niveles menores del factor que las personas con tipos A, B o AB. Esto quiere decir que las personas con  sangre tipo O podrían tener más problemas hemorrágicos.

El tratamiento para este trastorno se realiza a través de medicamentos orales o administración del factor a través de la sangre.

Hemofilia: condición genética rara de la coagulación de la sangre que afecta primariamente a los hombres.

Las personas que viven con hemofilia no tienen o carecen de suficientes proteínas para coagular la sangre que detiene una hemorragia después de alguna herida y promueve su recuperación.

Por fortuna, las personas que padecen esta enfermedad pueden vivir de forma activa y tranquila si se realizan el adecuado tratamiento bajo vigilancia médica.

Las personas con hemofilia no sangran más profusa o más rápidamente que otras. Lo que ocurre es que luego de sufrir alguna cortada o herida, sangran por períodos de tiempo más largos que quienes no padecen esta enfermedad.

Las hemorragias internas ocurren generalmente en las articulaciones y los músculos, pero también pueden ocurrir en el cerebro y en otros órganos.

Mientras que la hemofilia primaria afecta a los hombres, la condición genética se transmite en el cromosoma X; es decir que las mujeres portadoras del gen pueden transmitirla a sus hijos.

Sin embargo, en el 30% de los  casos no ha habido una historia familiar con este desorden. En estos casos, es probable que la portadora no sepa que tiene el gen para la hemofilia o que pudo haber sufrido una mutación genética de manera espontánea.

El tratamiento de esta enfermedad se mediante la administración del factor de coagulación faltante de manera profiláctica o durante los episodios de sangrado.

Para mayor información consulte www.wfh.org





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