
Un paso previo a la
adjudicación fue el
procesamiento de
más de medio millón
de formularios.
Una
labor tan titánica
como esencial en
la capitalización.
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Se esperaban 300 mil formularios y llegaron 520 mil
CONTAR FUE CUESTION DE MÉTODO
Por Angélica Moreno
Imagine por un instante la fábrica de
juguetes de Papá Noel a la que los
cuentos de infancia hacían referencia.
En ella, como si fueran gnomos
y duendes, muchos hombres y mujeres
trabajaron sincronizadamente
y todo contra el reloj.
Un ambiente similar se vivió en ASD
(Asesoría en Sistematización de Datos
S.A.), donde cerca de 200 personas durante
mes y medio, entre octubre y noviembre
pasados, se encargaron de
recopilar los formularios de compra de
las acciones y sistematizarlos para entregar
una base datos que permitiera llevar
a cabo la adjudicación.
Su experiencia en procesos anteriores
como el de ISA, ETB, el Grupo Aval
e Isagén, fue un buen antecedente para
asegurar la disponibilidad técnica y humana
de este equipo que, sin vestir de
rojo y verde, trabajó con dedicación para
cumplir con su objetivo.
Todo se inició con la recepción de
los más de 520 mil formularios. En una
mesa de control se contaban los sobres
con las ofertas de compra que las entidades
bancarias, la red de Fenalco y los comisionistas
de bolsa traían diariamente
a ASD, se verificaba que el número de
formularios que aparecía en planilla coincidiera con los que físicamente venían
en los paquetes.
Fabián Herrera, coordinador de producción
de este proceso, confiesa que esperaban
alrededor de 300 mil formularios.
Los primeros días se recibían 100
formularios por entidad, pero a medida
que las ventas fueron aumentando
el volumen de entrega fue cada
vez mayor.
Susana Rey, coordinadora de la mesa
de control, recuerda el día en el que incluso
llegaron dos tractomulas. La primera
del Banco Agrario con 38 mil
formularios y la segunda de Fenalco
con 22 mil. “Ese fue el día más pesado,
llegaron todos al tiempo y no teníamos
dónde colocar la información; nos tomó
dos días contarlos”, comentó.
El segundo paso fue el ingreso de
unos datos básicos a un aplicativo web:
número de formulario, tipo de documento,
número de cédula, monto de
acciones a comprar, valor de la cuota
inicial y fecha de compra.
Cada operario tardaba alrededor de
45 segundos en ingresar cada formulario.
Este registro sirvió además a las diferentes
entidades que participaron en
el proceso de emisión de acciones para
consultar y hacer seguimiento al proceso,
ya que si, por ejemplo, en la documentación
de un formulario faltaba
algún anexo, éste quedaba reportado
en el aplicativo y se procedía a contactar
al comprador.
Listos los documentos, se enviaban
al área de escaneo, donde en promedio
se digitalizaban cada minuto 60 formularios
con tres anexos. Estas imágenes
quedaban guardadas en un servidor y
luego, mediante un software, se interpretaban
las letras y los números de
acuerdo con unos campos establecidos
previamente.
La confrontación
Como cuarta etapa se inició una de las
tareas más dispendiosas: la verificación de la información que fue capturada. En
esta fase 70 personas fueron las encargadas
de corregir aquellos datos ilegibles
que no interpretó correctamente
el software.
Angie Reina, quien trabajó en este
proceso, reconoció que “la mayor parte
de las correcciones se originaban por
la mala letra, números, apellidos y direcciones
que no se entendían, nos tocaba
mirar los anexos para completar
la información. Sin embargo, fue muy
buena la experiencia; gracias a este proceso
conocí muchos pueblitos y veredas
del país”.
Una vez corregidos estos datos se
generaban unos archivos planos con los
que se procedía a hacer una conciliación
final. En esta etapa el formulario
debía cumplir con todos los requisitos,
es decir, anexos completos y datos verificados para entregar los registros a la
Bolsa de Valores de Colombia, que se
encargó de centralizar la información
de las aceptaciones de oferta presentadas
y refrendadas durante esta primera
ronda.
Finalmente, se guardaron de nuevo
en los sobres los formularios y sus respectivos
anexos, se llevaron al archivo
para que posteriormente se entregaran
a Fidubogotá, la fiduciaria encargada de
crear la base de datos de los compradores
con base en la información recibida
por ASD y la Bolsa de Valores.
Recopilada esta información se procedió
a enviar a los compradores la carta
de adjudicación, incluyendo el número
de acciones adjudicadas, el cronograma
de pago, la forma de pago de los dividendos
y su depositante directo.
Este procesamiento fue sólo el primer
paso de una cadena de procesos
para lograr la adjudicación de las acciones
y el recaudo inicial, trabajo liderado
por Fidubogotá, en el que además se
contó con una amplia red de pagos en
bancos, supermercados y 34 firmas comisionistas.
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