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La estrategia para los próximos cinco años
Desafío
2011
Con la meta de convertirse en una empresa de 500 mil barriles equivalentes de hidrocarburos por día en el año 2011, Ecopetrol adopta un nuevo marco estratégico que enfatiza el desarrollo de crudos pesados y el gas natural, la optimización de campos maduros y la internacionalización.
Los más prácticos destacan la importancia de imponerse
una meta retadora y alcanzable.
Otros hablan de tener un sueño compartido por todos los trabajadores. Los más teóricos resaltan la necesidad de dirigir los esfuerzos y recursos de una organización hacia la consecución de unos objetivos estratégicos. Todas las ideas de los teóricos en administración
se resumen en tener un norte claro, saber para dónde va una organización, cuál es su rol, a qué le apunta en el futuro.
Y ello se resume en un solo concepto:
planeación estratégica.
Tras un completo ejercicio por parte
de un equipo interdisciplinario, en el que se realizaron análisis de entorno nacional e internacional, se revisaron las fortalezas y debilidades y se consultó la opinión de expertos en la industria
de los hidrocarburos y de algunos de sus grupos de interés, Ecopetrol definió la estrategia para los próximos cinco años.
El ejercicio obedece a los ajustes que se requieren en la empresa para enfrentar
los desafíos que tiene después de la transformación emprendida en el año 2003, con la expedición del decreto
1760, en el que se escindió la labor de administración de reservas, ahora en cabeza de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), y se concentró a Ecopetrol en sus operaciones industriales
y comerciales. El proceso significó cambios en la estructura organizacional de la empresa, la adopción de un nuevo
esquema de administración basado en la obtención de resultados, una mayor
concentración en la atención de los clientes y la introducción de prácticas de gobierno corporativo y de responsabilidad
social empresarial.

Ecopetrol cuenta con la más completa infraestructura de refinación y redes de transporte.
La transformación arrojó una organización
diferente que, como tal, requería
una estrategia que se acomodará a su nueva realidad, al cambiante entorno
internacional y a la situación de la industria petrolera nacional. El Marco Estratégico al 2011 marca el norte de la organización para los próximos cinco años y se convierte en la guía de referencia
para la toma de decisiones.
La nueva estrategia, con sus lineamientos
de crecimiento en la cadena de valor y de consolidación organizacional, confluyó en la definición de una meta concreta, retadora y realista: ser una empresa de 500 mil barriles de petróleo equivalente propios por día en 2011.
Esa meta se complementó con la de lograr que las refinerías y los sistemas
de transporte se encuentren entre
los mejores de Latinoamérica y que Ecopetrol sea reconocida como la mejor opción de suministro y de transporte de hidrocarburos en el país.
¿Cómo se logrará esto? ¿Cuáles son los planes que permitirán llevarlo a la práctica? ¿Cómo puede afectar la situación
internacional estos retos? ¿En qué negocios y proyectos se debe concentrar
Ecopetrol? A continuación se presentan las principales conclusiones del entorno mundial y los planes definidos
por Ecopetrol para hacer realidad
sus metas.
Entorno petrolero
En relación con el comportamiento del precio del petróleo, durante los últimos
años se ha presentado una tendencia
creciente dada principalmente por la disminución de la capacidad sobrante
de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la compleja situación política en Oriente Medio, donde se encuentran las mayores reservas, y la mayor demanda de China y otros países asiáticos. Teniendo en cuenta
esta situación y las proyecciones de expertos y agencias del petróleo, se considera
que en el escenario más probable el precio se mantendrá en niveles altos, por encima de US$40 por barril.
Por el lado de la demanda, los combustibles
fósiles (petróleo, gas y carbón) mantendrán una participación mayoritaria
en la demanda global y el crudo seguirá siendo el energético predominante por lo menos en los próximos 25 años. Se destaca el crecimiento del gas, que superará al carbón en la primera mitad de la próxima década, principalmente porque su oferta está aumentando y por ser un combustible más limpio.
Frente a este panorama de precios altos, donde el mundo demanda petróleo pero las reservas disminuyen, las empresas petroleras
con gran disponibilidad de flujos de caja se enfrentan a limitadas oportunidades
de inversión para la exploración y producción de crudos convencionales.
En estas condiciones, aparece como oportunidad el desarrollo de proyectos con mayores requerimientos de recursos tecnológicos y de capital, ahora económicamente
viables por los altos precios, como los de crudo no convencional, como crudos pesados y extrapesados, arenas bituminosas y combustibles líquidos provenientes
de gas, entre otros.
En términos de la oferta, se espera reversar la declinación adicionando reservas
que permitan llegar a una producción
de petróleo de 125 millones de barriles al día en 2030, según la Agencia Internacional de Energía. A diferencia de otras épocas, la esperanza no está puesta
en el hallazgo de nuevos yacimientos, sino que se espera que la mayor adición provenga del desarrollo de las reservas actuales. En segundo lugar por los desarrollos
tecnológicos que aumentarán los factores de recobro de los campos maduros
y por el incremento en la producción de los crudos no convencionales.
Por su moderado riesgo político, algunos
países de Latinoamérica se perfilan
como un foco de atención importante para las empresas internacionales. Y dentro
de Latinoamérica, mientras algunos países como Bolivia, Ecuador y Argentina se muestran hostiles a la inversión extranjera,
Colombia y Perú tienen condiciones adecuadas en sus términos fiscales y contractuales.
Además de los avances en la seguridad física registrados en los últimos
años, Colombia sobresale por su estabilidad
política, económica y jurídica, convirtiéndose en uno de los países más atractivos de la región.
En el downstream se destaca la reducción
significativa en la capacidad excedente
de refinación, principalmente porque el incremento de la capacidad no va al mismo
ritmo que el aumento de la demanda, que además se recompone hacia destilados
medios. Las refinerías se ven enfrentadas
a suplir estas necesidades del mercado en medio de las dificultades que implica tener que cargar crudos cada vez más pesados
y agrios y cumplir regulaciones ambientales
cada vez más exigentes.
Hay un elemento que afecta a toda la industria: la escasez de talento humano
técnico capacitado que cubra el aumento
en la actividad de exploración y producción y que supla las necesidades de la industria. Por varios años, las universidades
no han logrado mantener las necesidades de la industria debido, entre otras cosas, a que entre 1982 y 2000 se produjo una reducción del 82% en el número
de graduados de ingeniería de petróleo
y afines en Estados Unidos.
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