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Ecopetrol busca fortalecer su posición empresarial
Hablan los expertos
El proceso de capitalización de Ecopetrol es analizado para Carta Petrolera por Andrés Restrepo, expresidente de Ecopetrol, y Orlando Cabrales, ex ministro de Minas.
La actual Ecopetrol no es viable
Por Andrés Restrepo *
LA COLOCACIÓN en el mercado de capitales de un 20% de Ecopetrol debe constituir un hito de inmensos
beneficios para el país, por razones que, aunque
ya son de público conocimiento, vale la pena reiterar y precisar.
Para resumir en palabras claras mi pensamiento,
la estructura actual de Ecopetrol no garantiza su viabilidad a largo plazo y el país no puede aceptar,
ni siquiera como hipótesis, el marchitamiento cierto de su mejor activo productivo.
Ecopetrol requiere un programa de inversiones a largo plazo que obedezca a un plan estratégico, similar al de las grandes petroleras del mundo. Dicho plan debe garantizar necesariamente:
A. La capacitación e idoneidad de su personal gerencial, técnico y operativo.
B. La actualización tecnológica de sus activos productivos (campos, refinerías, redes, etc.).
C. La reposición de sus reservas.
D. El desarrollo de fuentes alternativas de combustibles.
Estos objetivos solo se logran con un flujo asegurado
de fondos y una estructura institucional no sujeta a los vaivenes de la política, ni a las angustias
presupuestales del ministro de turno.
La presencia del capital privado en la empresa sería factible siempre y cuando se le brinde una adecuada estabilidad y transparencia en las reglas del juego.
Ello va a exigir que en el debate que se inicia se sinceren los distintos elementos que conforman la cadena de impuestos-precio-subsidio, los cuales
conforman el valor que hoy pagamos por nuestros
combustibles.
Al término de este proceso, el beneficio que el Estado derivará de Ecopetrol se contabilizará de manera
diferente, pero estará con toda seguridad más garantizado que en las circunstancias actuales.
Permitir que los privados contribuyan con el grueso
de los fondos que requiere la empresa para ser viable, vía capital y endeudamiento, y que el Estado conserve para sí el 80% de los beneficios asegurados es un gana-gana para todos los colombianos.
Para que este proceso rinda todos los frutos, la empresa se debe abrir al mayor número de colombianos;
no a inversionistas estratégicos, no a unos pocos grandes capitalistas. Los mecanismos que se diseñan y el acompañamiento político del debate que se inicia deben garantizar ese objetivo.
* Ex presidente de Ecopetrol
Ahora sí Ecopetrol será de los colombianos
Por Orlando Cabrales *
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DADA LA IMPORTANCIA de Ecopetrol S.A. en el entorno
del país, no es de extrañar las múltiples reacciones
de diversos estamentos nacionales ante el anuncio del Gobierno Nacional de la decisión de su capitalización con aportes de los colombianos.
El anuncio de que el sector privado colombiano
adquiera el equivalente del 20% del valor de su patrimonio a través de una nueva emisión de acciones, ha creado un ambiente de sana democracia
debido a la lluvia de opiniones; sensatas la
mayoría y otras algo difusas, tal vez por basarse en principios sesgados o desconocimiento de algunos
factores.
Al tener la oportunidad de ofrecer mi opinión sobre este importantísimo tema, intentaré hacerlo basado en la experiencia que adquirí en la Empresa y en la evolución que ella y el país han tenido en el inmediato pasado.
Iniciaré recordando que la Empresa hoy tiene
unos retos muy exigentes, apremiantes e irreversibles
que no tenía antes de la expedición del Decreto 1760 del 27 de junio de 2003. La gran repercusión
que esta norma tiene es con respecto a la forma de desarrollar su actividad exploratoria y de producción de hidrocarburos y no es la conversión
a una Sociedad por Acciones.
El cambio fundamental fue el traslado de la administración y el manejo de las reservas de hidrocarburos
que el decreto mencionado le dio a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Repasemos la diferencia: ella está en que antes Ecopetrol tenía y acrecentaba permanentemente todo el conocimiento sísmico del subsuelo y gerenciaba
las áreas definiendo cuales serían las de su conveniencia y las otras para contratación a su autónoma consideración.
La Empresa actuaba como juez y parte. Además, al contratar con el privado ella no corría los riesgos
inherentes a la exploración sino que éstos eran por cuenta del socio, quien asumía la pérdida al no encontrar reservas o compartía los costos de inversión cuando el riesgo no existía o había sido reducido en forma considerable.
Las cosas cambiaron
Hoy las reglas del juego son totalmente diferentes,
pues Ecopetrol debe asumir sus propios riesgos
exploratorios solo o compartido con otro socio y prácticamente es uno más entre los múltiples jugadores
privados, nacionales o internacionales.
Las prerrogativas de información técnica y de escogencia
de áreas ya no aplican. Son en este momento
un actor igual a los otros actores de la industria.
Lo anterior se debe considerar como el cambio estructural más profundo que tiene y para enfrentarlo
debe modificar totalmente sus procedimientos
de toma de decisiones.
La capitalización tiene entre otras las siguientes
consecuencias positivas: recuperará su agilidad para contratar, para el manejo de sus inversiones, la eliminación de las autorizaciones de las vigencias
futuras, la facultad de acudir a préstamos sin que se lo impida el reflejo de su deuda en el de la Nación, y la implementación de políticas para asegurar
que su fuerza laboral tenga la remuneración adecuada frente a sus competidores, la capacitación
permanente y moderna para obtener la eficiencia
y la permanencia de sus colaboradores.
Por las declaraciones del alto Gobierno se desprende
claramente que el proceso será la venta de acciones que estarán al alcance del colombiano raso, para democratizar la tenencia accionaria de Ecopetrol. Replicar el ejemplo de ISA da seguridad del resultado del proceso. Hoy ISA tiene 64.000 accionistas
diseminados a lo largo y ancho del país. Esta operación sí respalda la reconocida frase de que “Ecopetrol es de los colombianos”.
Si recordamos el impulso que Brasil le dio a Petrobras cuando permitió hace ya varios lustros, el ingreso de capital privado, lo cual posibilitó que su producción de hidrocarburos pasara de una participación
del consumo de Brasil a una posición de exportadora y con una dinámica no antes vista.
Estos ejemplos apoyan a convencernos del éxito
de esta capitalización.
El camino para llevar a la práctica este anuncio
necesitará el impulso altamente profesional y oportuno que el Gobierno nacional y la administración
de Ecopetrol le den ante la opinión pública
y el Congreso de la República. Si esto culmina exitosamente se habrá obtenido la sostenibilidad financiera de Ecopetrol, el aseguramiento de una fuerza laboral adecuadamente capacitada y remunerada,
y simultáneamente nuestra suficiencia
petrolera.
Aunque se debe reconocer que este anuncio genere opiniones diversas, no se puede dejar que floten algunas afirmaciones inexactas, tales como que se le está regalando en 20% las regalías petroleras
al sector privado. Elemental es recordar que independiente que Ecopetrol sea 100% del Estado o 80% o 0% del Estado, las regalías son y permanecerán las mismas tanto en su valor como sus beneficiarios.
La afirmación de que esta capitalización tiene como resultado que el Estado disminuirá sus ingresos,
no se puede aceptar a rajatabla: hay que entender que los ingresos producto de la capitalización,
la dinámica de la administración para toma de decisiones, la independencia para establecer
los presupuestos e inversiones, los sistemas de compensación salarial, todo esto hará que los resultados financieros de Ecopetrol sean sustancialmente
mayores y el Estado obtendrá a través de sus dividendos del 80% muchos más recursos que los actuales.
* Ex ministro de Minas y Energía
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