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Carta petrolera
mayo - junio de 2005

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Cara y sello
¿Qué es más importante para Sinergy: Avianca o Rubiales?
Sinergy le da la misma importancia a todos sus negocios como un padre debe tratar igual a todos sus hijos. En Colombia, usted es aviador y petrolero. La industria aérea se queja del alto precio del jet, un derivado del petróleo que usted produce.
¿Cómo maneja esa dualidad?
Cuando esté con la camiseta de Avianca voy a llorar y a gritar por el costo del jet-fuel que representa 30% de los costos de la operación aérea. Y cuando me ponga la camiseta de Meta Petroleum me voy a reír y voy a decir: “qué rico que el precio del petróleo esté tan alto”.
¿Qué tan al frente está usted del desarrollo de Rubiales?
El real petrolero de Sinergy es Boris Abad, presidente y responsable por la División de Hidrocarburos en la región andina. Él lo llevó a las condiciones actuales de producción. Yo visito Rubiales con alguna frecuencia.
¿De dónde le viene la vena para los negocios?
Mi padre era buen negociante, pero mejor qué él era mi abuela. A pesar de ser analfabeta y nunca haber pisado un colegio comerciaba y hacía las cuentas más complejas sólo con su cabeza.


En tres años, y de la mano del dúo Germán Efromovich-Boris Abad, Rubiales multiplicó su producción y hoy está en casi 9.000 barriles por día.

Reportaje

El hombre detrás de la metamorfosis del campo Rubiales

Un petrolero pesado

Como cabeza del grupo brasileño Sinergy, Germán Efromovich compró Avianca.
En su rol de petrolero, va a hacer una movida de US$1.000 millones para
convertir un bloque en Meta en uno de los más productivos proyectos
de crudos pesados. Entrevista
Por: Diego Hernán Cárdenas S.

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Temerario y obstinado para los negocios, el boliviano de nacimiento, chileno de crianza y brasileño de arraigo Germán Efromovich empezó a hacer plata por cuenta propia cuando en su escuela primaria de Arica, en el país austral, comenzó la venta de codornices hace casi cincuenta años.

En la actualidad, Sinergy, la multinacional que dirige, tiene capitales invertidos en empresas de los sectores aeronáuticos, energéticos, petroleros y navieros de varios países latinoamericanos. Una de ellas, Meta Petroleum, compró en junio de 2002 los derechos de explotación del campo Rubiales, en Puerto López, en límites de los departamentos de Vichada y Meta.

En ese momento, Rubiales tenía unos cuantos pozos que producían 700 barriles diarios de algo más parecido a greda que a aceite. Debido a su localización, las dificultades de orden público de la región y la poca aceptación de los crudos pesados en el mundo petrolero, ningún empresario privado apostaba un peso por el futuro de este campo.

Hoy, con 35 pozos, de Rubiales se extraen 8.500 barriles diarios que se comercializan como fuel-oil y asfalto en varias ciudades del país. Con similitudes geológicas al campo de Caño Limón, en Arauca, la meta de Efromovich es llevar el campo Rubiales a una producción de 100.000 barriles diarios en menos de cuatro años.

En entrevista con Carta Petrolera, este ingeniero que hace tres décadas fue profesor de Luis Ignacio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, cuenta cómo va a lograr uno de los mayores desafíos petroleros del actual milenio en Colombia.

¿En qué va el desarrollo de este campo, que usted compró hace tres años?
Rubiales está en piloto automático, llegamos a una producción de 8.500 barriles por día y vamos a estabilizarnos en este nivel durante unos años, entre otras cosas porque transportar ese volumen de crudo por tractomulas al resto de Colombia es complicado. Ya llegamos al tope de producción de nuestra actual infraestructura.
¿Cuáles son los planes de expansión?
Hemos probado en Rubiales la existencia de un depósito importante de más de 3.000 millones de barriles in situ. Si estimamos una recuperación de 15% ó 16% las reservas son muy importantes y sólo se pueden desarrollar a través de un intenso programa de perforación de 600 pozos. Estos pozos deben estar listos para el 2008 y por eso estamos ahora en la estructuración del proyecto completo de desarrollo.
¿Cuánto vale y qué contempla ese proyecto?
Rubiales va a ser un proyecto de casi mil millones de dólares en inversiones ya que además de toda la infraestructura de perforación, tenemos que construir un oleoducto y una planta de tratamiento para mejorar la calidad del crudo. El objetivo es que en 2008 lleguemos a 50.000 barriles y luego a 100.000 barriles de producción diaria.
¿Cómo se discrimina la inversión?
Esos recursos se van a invertir en los próximos cinco años y serán aportados a través de Meta Petroleum. Estimamos que US$300 millones se destinen a las perforaciones de pozos y los restantes US$700 millones en facilidades que incluyen toda la infraestructura de producción –porque hay que manejar mucha agua–, en la planta para mejorar la calidad del crudo y en el oleoducto.
Hablemos del oleoducto…
Tenemos una ruta trazada que va desde el campo hasta la estación de El Porvenir (Casanare). Estimamos un año para obtener licencias y de 18 a 24 meses para la construcción. Las inversiones serán de US$190 millones y el tamaño del tubo depende de los resultados que obtengamos en el bloque Quifa, una concesión que tenemos junto a Rubiales.
¿Y qué perspectivas hay en ese bloque?
Acabamos de terminar una sísmica 2D y nos muestra una estructura atractiva. No hemos visto dónde termina Rubiales y debido a que Quifa está muy cerca, no sabemos si pueda ser un yacimiento independiente. Por eso, lo ideal es instalar un tubo con suficiente capacidad para poder manejar al menos la producción de Rubiales que llegará a 100.000 barriles entre 2008 y 2010.
¿En qué momento empieza la construcción de la planta?
Para el momento en que esté listo el oleoducto, tienen que encontrarse en operación la planta y los pozos perforados. Esos pozos se perforan y completan en nueve días porque son muy someros y vamos a tener cuatro o cinco taladros trabajando simultáneamente. Va a ser una logística interesante.
¿En cuánto se va a mejorar la calidad del crudo?
Rubiales está a 2.800 pies y la gravedad es de 12,5 grados. Para ser un crudo pesado es excepcional, porque tiene poco azufre, níquel y vanadio. La calidad del crudo se va a elevar a 16 ó 17 grados API, pero la viscosidad hay que disminuirla para poder cumplir con los requerimientos del oleoducto que nos llevará el pe tróleo hasta el puerto de exportación de Coveñas.
¿Con esa gravedad, para qué utilizan el crudo actualmente?
El de Rubiales es un crudo con excelentes propiedades calóricas y produce un asfalto de primera calidad. Es un fuel-oil natural, con menos azufre, sal y cenizas. Es único dentro de los crudos pesados y hoy en día lo vendemos en Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena.
¿Por qué le apuesta a Rubiales?
Primero, porque tengo la tradición de no ir a lo convencional. A lo convencional van todos. En segundo lugar, el futuro de los hidrocarburos es diferente al de hace unos años. Con los problemas sociopolíticos en el Oriente Medio, con el crecimiento asustador de China, con el desarrollo tecnológico de los procesos de refinación, lo que hace cinco atrás no era negocio atractivo hoy en día sí lo es. Los precios confirman eso. Nunca los precios del petróleo en la historia se han mantenido en niveles tan altos por tanto tiempo, sin grandes oscilaciones, como se han mantenido en los últimos 24 meses.
Cuando Meta Petroleum, su empresa, compró los intereses de Rubiales, el campo tenía antecedentes de problemas de orden público, ¿cómo se ha manejado esa situación?
Voy a serle muy sincero. La verdad es que aquí en Colombia se nos presentó ese negocio casi por accidente. Luego analizamos el negocio y la confianza que se nos ha transmitido por parte del gobierno, la transparencia con que se han dado las reglas del juego, la seguridad y el confort que se nos han brindado. Si a eso sumamos la parte emocional que es el imán que tiene este pueblo, pues todo ha sido más que suficiente para tomar una decisión muy sencilla: Colombia es el lugar para invertir.
¿La producción actual del campo da la rentabilidad que usted requiere?
Rubiales nos da la rentabilidad adecuada para justificarlo como negocio.
Desde el punto de vista geológico, ¿a qué se asemeja Rubiales?
Tiene varios factores parecidos con Caño Limón: la cantidad de agua que se va a manejar, el petróleo que se ha descubierto y la producción que se va a alcanzar. La diferencia es que Caño Limón es un crudo liviano. Pero la formación Carbonera de Rubiales es la misma de Caño Limón. El petróleo en el caso de Rubiales se degradó y hubo condiciones de maduración distintas. Rubiales esta a 2.700 pies, nivel donde los crudos pierden sus livianos y se oxidan. En cambio Caño Limón, que está a profundidades mayores, en condiciones de presión y de temperaturas mayores, permite que los crudos sean más livianos.

“A Rubiales nadie lo quería”

¿Cómo es la historia de Rubiales?
El bloque lo tenía Petrolex, una compañía canadiense que se vendía en la bolsa, y alcanzó a hacer algún desarrollo en Rubiales cuando se les acabó el dinero. No pudieron controlar la operación del campo y nunca superaron los 700 barriles de producción. En Sinergy supimos que el bloque estaba disponible. Se lo ofrecieron a un montón de gente, pero nadie lo quería.
¿Y ustedes se interesaron?
Con 700 barriles y como lo estaban administrando, ese negocio no daba. Nuestro equipo de ingeniería se puso a analizar la parte técnica y económica del proyecto para hacer una propuesta. Vimos el potencial del campo y un día lanzamos una oferta económica que normalmente alguien que conociera lo que tenía no la aceptaría.
¿Y la aceptaron?
Pues cuando hicimos la propuesta ya alguien se había adelantado. A mí me llamó Boris Abad a decirme “Germán, olvídate de esa oportunidad porque ya alguien la compró”.
¿Entonces cómo entró Sinergy en Rubiales?
Resulta que quien lo había comprado como negocio de riesgo era el grupo Elliott, nuestro socio estratégico en la mayoría de las inversiones, que también había puesto el ojo sobre Rubiales. Al rato me llamó el presidente de inversiones de ingeniería del grupo Elliott Advisors, que es un grupo simplemente financiero, y me dijo “vaya para allá y ponga ese campo a funcionar”.
¿Hace cuánto sucedió eso?
Sinergy entró a operar en Rubiales en junio de 2003, o sea que vamos a cumplir tres años… y lo vamos a tener por toda la vida.
¿Es decir que Rubiales no está en venta?
Hoy en día no tengo intención de vender. Pero somos empresarios, todo es negociable y si alguien viene con una propuesta la vamos a mirar. Mejor dicho: Rubiales no está en venta, pero es vendible si el precio es bueno [risas].
ECOPETROL Carta petrolera - edición No. 111 [mayo - junio de 2005]
 
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