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Commodities:
¿Qué hay hoy detrás de su precio?
Esta es una rápida revisión de los factores que hay que tener en cuenta hoy para tratar de proyectar el desempeño de los precios de los commodities. El escenario mundial está cambiando.
Por Oscar Bravo
Al cierre de la semana del 15 de octubre, las
agencias de noticias internacionales reportaron
que se presentó un leve descenso del
precio del petróleo WTI en 1,7% llegando
a US$81,25 por barril, a la par de una disminución
de 4,7 millones de barriles en los
inventarios combinados de crudo y productos. Nada significativo,
cuando se compara con los turbulentos meses que
siguieron a la crisis financiera del 2008, cuando la volatilidad
de los precios fue muy alta.
Hoy las cosas han cambiado. A partir de julio de 2009 los precios
del marcador WTI se han ubicado en la banda de los US$75 a los
US$85 por barril (ver gráfica 1). Esto motivó a la OPEP a anunciar
que no hará recortes en su cuota de producción de 24,8 millones
de barriles por día de crudo, ya que no se observa que los precios
actuales puedan afectar el crecimiento económico mundial.
En materia de precios de gas, no ha dejado de sorprender
la progresiva disminución del marcador Henry Hub hasta
US$3,47 por millón de BTU en Norteamérica, lo cual ha
afectado los precios globales en la medida que las importaciones
de Gas Natural Licuado han disminuido a consecuencia
de la creciente oferta y la sorprendente producción de
gas de lutitas. Así, al constante monitoreo de los cambios
climáticos y los inventarios de almacenamiento, se suma
ahora el conteo de taladros activos en Estados Unidos, el
cual ascendió a 966 durante la semana pasada. Esto representa
un cambio importante en los fundamentales, que se
notará en el mundo entero una vez las nuevas tecnologías
alcancen otras latitudes.
Vaticinar los precios ha sido uno de los retos que ha motivado
constantes evaluaciones y estudios en la industria.
Hoy en día, los precios de las materias primas, y principalmente
el precio del petróleo, se han estabilizado bastante
en comparación con lo que ocurría hace algunos años:
están más ligados a las expectativas de crecimiento de la
economía que a cualquiera de las otras variables que tradicionalmente
se tenían en cuenta para realizar las proyecciones
de precios.
¿Qué pasó con las épocas en que para darse una idea del
precio del crudo había que realizar sesudos análisis de los
fundamentales que gobiernan la oferta y la demanda? Las
variables que tradicionalmente han gobernado la oferta
suelen ser las posibilidades de incorporación de reservas
y el nivel de inversiones asociado a su desarrollo por parte
de los países productores, la definición de cuotas por parte
de la OPEP y las posibles interrupciones en la producción
como consecuencia de huracanes, sabotajes o cualquier
otro evento con la capacidad de generar alteraciones importantes
en las entregas de crudo.
Donde el mundo ve desarrollo
crecimiento del empleo y del
sector constructor, los analistas
ven hoy incremento en el valor
de los marcadores de precio.
En cuanto a la demanda, tradicionalmente se ha prestado
gran atención a la variación en el nivel de inventarios,
como consecuencia de fluctuaciones en el índice de
utilización de refinerías y las tendencias en el consumo a
causa de variaciones climáticas. En los últimos años se ha
sumado a las anteriores consideraciones la creciente especulación
como consecuencia del creciente uso de futuros
relacionados con las materias primas, así como el desempeño
del dólar, moneda utilizada por las bolsas de valores
de Nueva York (NYSE) y Chicago (CBOT) para transar los
instrumentos derivados asociados a estas.
En su reporte de inventarios, el Oil Market Intelligence
llama la atención sobre el récord establecido por los países
OECD al alcanzar durante agosto 2.813 miles de millones
de barriles, que permiten un cubrimiento de la demanda
mundial por 61,8 días, el más alto de la década.
Por su parte, la EIA (Energy Information Administration)
reportó que los inventarios combinados de crudo y productos
de los Estados Unidos alcanzaron la cifra más alta presentada
por la entidad desde su creación en 1990: 1.144
miles de millones de barriles.
Lo anterior, sumado a las expectativas de crecimiento en
la producción mundial en 900 mil barriles durante los
próximos meses, debería llevar a la disminución en el precio
del crudo.
Sin embargo, cuando se revisan informes como el "Global Oil
Supply Tool" elaborado por Wood Mackenzie, donde se establece
que las tasas de declinación en la producción de los países no
OPEP han promediado el 5,7% desde el año 2000 y el 2,7% para
los países OPEP en el mismo periodo, se perciben señales cruzadas.
Más aún, en el mismo reporte se concluye que con incrementos
en inversión y uso de la tecnología será posible satisfacer
la demanda energética hasta el año 2020 (ver gráfica 2).

La forma en que finalmente evolucione la oferta dependerá de la estabilidad en el precio de los hidrocarburos, el ritmo
de inversión y la capacidad de aplicar nuevas tecnologías que
permitan incorporar y desarrollar nuevas reservas.
Con la variable oferta clara, los ojos de los analistas se
han volcado hacia la demanda global, atada al crecimiento
económico. Por esta razón, cada vez se presta más atención
a las cifras de crecimiento del empleo, la construcción o el
consumo, tanto en Europa, como en China y Estados Unidos,
y se han dejado de lado las variables fundamentales.
Es así como el crecimiento económico mundial se ha convertido
en la variable más importante para predecir el comportamiento
de los precios del petróleo en el corto plazo, lo
cual ha traído estabilidad y confianza, de la mano de la recuperación
y las perspectivas de crecimiento. Muy seguramente
cuando se consolide la senda del crecimiento se volverán a
mirar en detalle los fundamentales de oferta y demanda, mientras
tanto, basta con seguir prestando atención a la fuerte correlación
entre el índice S&P500 y el precio del WTI.
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