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Carta petrolera

Nº 124 octubre - diciembre 2010


 

 

 

Commodities:

¿Qué hay hoy detrás de su precio?

Esta es una rápida revisión de los factores que hay que tener en cuenta hoy para tratar de proyectar el desempeño de los precios de los commodities. El escenario mundial está cambiando.

Por Oscar Bravo

Al cierre de la semana del 15 de octubre, las agencias de noticias internacionales reportaron que se presentó un leve descenso del precio del petróleo WTI en 1,7% llegando a US$81,25 por barril, a la par de una disminución de 4,7 millones de barriles en los inventarios combinados de crudo y productos. Nada significativo, cuando se compara con los turbulentos meses que siguieron a la crisis financiera del 2008, cuando la volatilidad de los precios fue muy alta.

Hoy las cosas han cambiado. A partir de julio de 2009 los precios del marcador WTI se han ubicado en la banda de los US$75 a los US$85 por barril (ver gráfica 1). Esto motivó a la OPEP a anunciar que no hará recortes en su cuota de producción de 24,8 millones de barriles por día de crudo, ya que no se observa que los precios actuales puedan afectar el crecimiento económico mundial.

En materia de precios de gas, no ha dejado de sorprender la progresiva disminución del marcador Henry Hub hasta US$3,47 por millón de BTU en Norteamérica, lo cual ha afectado los precios globales en la medida que las importaciones de Gas Natural Licuado han disminuido a consecuencia de la creciente oferta y la sorprendente producción de gas de lutitas. Así, al constante monitoreo de los cambios climáticos y los inventarios de almacenamiento, se suma ahora el conteo de taladros activos en Estados Unidos, el cual ascendió a 966 durante la semana pasada. Esto representa un cambio importante en los fundamentales, que se notará en el mundo entero una vez las nuevas tecnologías alcancen otras latitudes.

Vaticinar los precios ha sido uno de los retos que ha motivado constantes evaluaciones y estudios en la industria. Hoy en día, los precios de las materias primas, y principalmente el precio del petróleo, se han estabilizado bastante en comparación con lo que ocurría hace algunos años: están más ligados a las expectativas de crecimiento de la economía que a cualquiera de las otras variables que tradicionalmente se tenían en cuenta para realizar las proyecciones de precios.

¿Qué pasó con las épocas en que para darse una idea del precio del crudo había que realizar sesudos análisis de los fundamentales que gobiernan la oferta y la demanda? Las variables que tradicionalmente han gobernado la oferta suelen ser las posibilidades de incorporación de reservas y el nivel de inversiones asociado a su desarrollo por parte de los países productores, la definición de cuotas por parte de la OPEP y las posibles interrupciones en la producción como consecuencia de huracanes, sabotajes o cualquier otro evento con la capacidad de generar alteraciones importantes en las entregas de crudo.

Donde el mundo ve desarrollo
crecimiento del empleo y del
sector constructor, los analistas
ven hoy incremento en el valor
de los marcadores de precio.


En cuanto a la demanda, tradicionalmente se ha prestado gran atención a la variación en el nivel de inventarios, como consecuencia de fluctuaciones en el índice de utilización de refinerías y las tendencias en el consumo a causa de variaciones climáticas. En los últimos años se ha sumado a las anteriores consideraciones la creciente especulación como consecuencia del creciente uso de futuros relacionados con las materias primas, así como el desempeño del dólar, moneda utilizada por las bolsas de valores de Nueva York (NYSE) y Chicago (CBOT) para transar los instrumentos derivados asociados a estas.

En su reporte de inventarios, el Oil Market Intelligence llama la atención sobre el récord establecido por los países OECD al alcanzar durante agosto 2.813 miles de millones de barriles, que permiten un cubrimiento de la demanda mundial por 61,8 días, el más alto de la década.

Por su parte, la EIA (Energy Information Administration) reportó que los inventarios combinados de crudo y productos de los Estados Unidos alcanzaron la cifra más alta presentada por la entidad desde su creación en 1990: 1.144 miles de millones de barriles.

Lo anterior, sumado a las expectativas de crecimiento en la producción mundial en 900 mil barriles durante los próximos meses, debería llevar a la disminución en el precio del crudo.

Sin embargo, cuando se revisan informes como el "Global Oil Supply Tool" elaborado por Wood Mackenzie, donde se establece que las tasas de declinación en la producción de los países no OPEP han promediado el 5,7% desde el año 2000 y el 2,7% para los países OPEP en el mismo periodo, se perciben señales cruzadas.

Más aún, en el mismo reporte se concluye que con incrementos en inversión y uso de la tecnología será posible satisfacer la demanda energética hasta el año 2020 (ver gráfica 2).



La forma en que finalmente evolucione la oferta dependerá de la estabilidad en el precio de los hidrocarburos, el ritmo de inversión y la capacidad de aplicar nuevas tecnologías que permitan incorporar y desarrollar nuevas reservas.

Con la variable oferta clara, los ojos de los analistas se han volcado hacia la demanda global, atada al crecimiento económico. Por esta razón, cada vez se presta más atención a las cifras de crecimiento del empleo, la construcción o el consumo, tanto en Europa, como en China y Estados Unidos, y se han dejado de lado las variables fundamentales.

Es así como el crecimiento económico mundial se ha convertido en la variable más importante para predecir el comportamiento de los precios del petróleo en el corto plazo, lo cual ha traído estabilidad y confianza, de la mano de la recuperación y las perspectivas de crecimiento. Muy seguramente cuando se consolide la senda del crecimiento se volverán a
mirar en detalle los fundamentales de oferta y demanda, mientras tanto, basta con seguir prestando atención a la fuerte correlación entre el índice S&P500 y el precio del WTI.