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Carta petrolera

Nº 121 enero - marzo 2010


 


 

El Trasandino cumple 40 años de operación:

De 330 a 3.300 metros sobre el nivel del mar

Tiene más de 300 kilómetros selva adentro para entregar en Tumaco los crudos del sur del país. El Oleoducto Trasandino (OTA ) fue considerado, cuando entró a operar en enero de 1970, una obra de ingeniería excepcional.

Por Leidy Janine Álvarez

Doña Teresa Gelpud tenía 17 años cuando vio por primera vez un carro. Era un viejo Jeep Willys CJ2, color rojo, que llegó al caserío de Monopamba, del municipio de Puerres (Nariño) en 1969, en medio de una fiesta con papayera y juegos pirotécnicos.

La fiesta inauguraba la primera vía que comunicaba al pueblo con Ipiales. Fue construida por encargo de la compañía Texas Petroleum, que paralelamente se encargaba de trazar la que, en su época, fue considerada la mayor obra de infraestructura de Latinoamérica: el Oleoducto Trasandino (OTA). La megaobra, con 305,4 kilómetros de línea terrestre y 6,9 kilómetros de línea submarina, permite desde hace 40 años sacar el crudo de los pozos petroleros del Putumayo y Nariño, transportarlo en medio de la selva y llevarlo hasta el puerto de Tumaco, en el Pacífico colombiano, para ser embarcado en un buque que lo llevará, quizá, al Golfo de México, al Caribe o a cualquier lugar del mundo.

A lo largo de 2009 el OTA transportó 23.800 barriles de petróleo en promedio al día, 12 mil de producción directa de Ecopetrol y los restantes, de Gran Tierra Energy. Fue inaugurado el 10 de mayo de 1969, el mismo día del festejo en Monopamba. Pero empezó a operar realmente en enero del año siguiente, en 1970.

Construyendo selva adentro

Construir ese oleoducto en medio de la selva, saliendo de Orito, en Putumayo, a menos de 330 metros sobre el nivel del mar y atravesando el Macizo Colombiano de hasta 3.500 metros, para luego llegar hasta el puerto de Tumaco, no fue nada fácil.

La primera maquinaria llegó en barco, por río, hasta el campo de producción en Orito. Otra llegó al puerto de Tumaco, en grandes buques que descargaron tractores, camiones, remolcadores y más de 6.000 tubos para la construcción. Se utilizó una flotilla de siete helicópteros y avionetas de la empresa Helicol para bajar la tubería del oleoducto y las demás estructuras necesarias para la construcción en una geografía tan accidentada.

  Buen vecino

El Oleoducto Trasandino ha sido, sin duda, un motor de desarrollo para el sur del país. En Monopamba, por ejemplo, también agradecen al OTA tener decenas de proyectos productivos, iglesia, escuela, bus escolar, polideportivo y ambulancia.

El impuesto de transporte liquidado a todos los municipios por los que pasa el Trasandino ascendió en 2008 a $354,6 millones.

En esta labor, riesgosa debido a las condiciones climáticas, la alta pluviosidad y la tecnología con la que se contaba entonces, trabajaron 2.000 obreros y se transportaron 200 mil toneladas de carga y medio millón de pasajeros en 249.142 vuelos. Juan Bautista, el esposo de Teresa Gelpud, trabajó en la obra. Él, a sus 64 años, recuerda que la Compañía Hannibal, contratada por la Texas para hacer el OTA, le pagaba hace 40 años $2,90 por hora: “Era un dineral para la época.”

Dos mil obreros trabajaron hace 40 años en
la construcción del Oleoducto. Juan Bautista,
uno de ellos, recuerda que le pagaban $2,90
hora. Él y sus compañeros ayudaron a instalar
y conectar las 200 mil toneladas de carga que
entraron por el puerto de Tumaco.

El OTA hace parte de la historia petrolera del sur de Colombia que inició en 1937 con Anglo Saxon Petroleum y tuvo su segundo gran capítulo con la llegada en 1941 de la Texas Petroleum Company. Esta compañía hizo sus primeros hallazgos en 1963 y exportó a través del OTA los primeros barriles de crudo de la historia petrolera del Putumayo.

Los petróleos del Putumayo llegan a la planta y de allí son bombeados hasta la planta de Guamuez, donde se les da un impulso que los haga llegar hasta Alisales, en el municipio de Puerres (Nariño) casi en el punto más alto del recorrido a 3.300 metros sobre el nivel de mar. Después bajan a algo menos de 330 metros al Puerto de Tumaco para terminar recorriendo seis kilómetros en línea submarina y ser entregados a los buque tanques de exportación.

El tubo ha contribuido también a la mejora en calidad de vida para sus vecinos tanto en Putumayo como en Nariño. En los últimos dos años, para citar un ejemplo, Ecopetrol destinó más de $2.864 millones en inversión social para Nariño y $2.852 millones en Putumayo.

  Características técnicas

El Oleoducto Trasandino tiene una capacidad de bombeo de 50 mil barriles diarios de crudo. Cuenta con tres estaciones de bombeo y cuatro estaciones de reducción de presión. Además tiene 17 válvulas de sectorización, que le sirven para minimizar el impacto ambiental en caso de rotura.

En Orito dispone de tanques de almacenamiento para 240 mil barriles y en Tumaco, para 900 mil barriles. El cargue de buques se realiza a una velocidad promedio de 20 mil barriles/hora. La capacidad de atención de tanqueros en el amarradero flotante es de 100 mil toneladas máximas de desplazamiento.