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Ecopetrol distribuye diesel limpio a partir de enero
Mejor diesel, mejor aire
El diesel distribuido en Colombia mejoró más del 80%. Aporte de Ecopetrol para
que todos respiremos un mejor aire. En Bogotá y en los sistemas de transporte
masivo de todo el país el diesel tiene máximo 50 partes por millón de azufre,
una calidad internacional que sólo tienen cuatro ciudades en América Latina.
Por Natalia Vega de Flórez
La contaminación del aire urbano puede representar
en Colombia un 0,8% del producto interno
bruto cada año. Así lo revela el estudio “Prioridades ambientales para la reducción de la
pobreza en Colombia: Un análisis ambiental del
país”. En términos económicos, sólo los problemas
de agua, saneamiento e higiene y los desastres naturales
representan una mayor amenaza para el país.
Los investigadores del estudio, Ernesto Sánchez-Triana,
Kulsam Ahmed y Yewande Awe, señalan que “la contaminación
atmosférica representa uno de los problemas más
generalizados y graves que afectan a las ciudades y zonas
rurales de Colombia (…) el hecho de que casi el 50% de la
población viva en zonas urbanas de más de 100 mil habitantes
produce sustanciales efectos agregados a la salud”.
El estudio, respaldado por el gobierno colombiano en cabeza
de los ministerios de Ambiente, Vivienda y Desarrollo
Territorial y de Protección Social, y por el Departamento
Nacional de Planeación, cuenta además con el soporte metodológico
y la experiencia en investigaciones de este tipo
en Latinoamérica del Banco Mundial. Pero no era una solitaria
voz en el desierto.
Aun cuando ya estaban en marcha algunas medidas de
mitigación del problema, muchas voces “tosían” sobre la
necesidad de encontrar soluciones estructurales y de largo
plazo tanto en el ámbito de la regulación como en el de una
ejecución relativamente expedita.
El rompecabezas del aire limpio
Tras mucho debate y mucha columna de opinión dedicada
a la asignación de responsabilidades (algunas veces equivocadamente
unívocas), el Valle de Aburrá, como se conoce al área metropolitana de Medellín, la capital antioqueña, firmó el 7 de octubre de 2007 un “Pacto para el Mejoramiento de
la Calidad del Aire”.
Luego le siguió el Distrito Capital, con más de 7,7 de los
cerca de 43 millones de habitantes del país respirando entre
las montañas. Esta ciudad firmó su “Pacto por la Calidad
del Aire” el 7 de febrero de 2008.
Las metas establecidas en esos dos documentos originaron
sendos convenios con comités de seguimiento. En
Medellín, Bogotá y otras ciudades, las autoridades ambientales
y la academia se fueron involucrando en el tema.
Prestigiosas universidades del país como la Nacional y
Los Andes en Bogotá y la Bolivariana en Medellín empezaron
a desarrollar estudios más especializados. Así surgió una conciencia social alrededor de la necesidad de mejorar
la calidad del aire y se contó con el apoyo de redes de monitoreo
existentes en varias ciudades colombianas.
En apenas cuatro años, el país ha ido construyendo pieza
a pieza una visión mucho más clara del rompecabezas para
la mejora del aire. Una ficha importante es la edad y la tecnología
del parque automotor. Está también el tema de emisiones
en fuentes fijas y quemas, la movilidad y los hábitos
de uso de los vehículos e incluso el estado de la malla vial,
que influye de manera crítica en la movilidad.
Diesel a escena
En este rompecabezas, en el que todos mueven sus fichas,
desde el auto y la condición de la vía, hasta la industria, una
pieza clave se llama calidad de los combustibles. Y es importante
por sus emisiones de CO2, material particulado y
compuestos azufrados, principalmente.
Es aquí donde Ecopetrol tiene una responsabilidad crucial
y en la que empezó a trabajar hace unas dos décadas,
cuando fue uno de los países pioneros en la eliminación del
plomo de los combustibles. Las mejoras y avances realizados
en veinte años tienen que ver, por un lado, con las gasolinas
motor, el etanol y el gas natural vehicular; por el otro,
está el trabajo con el diesel y el biodiesel.
El logro anunciado en la campaña que Ecopetrol emprendió,
a finales del año pasado, en medios de comunicación
para anunciar un diesel más limpio tiene que ver con la reducción
del azufre en el que es el combustible por excelencia
del transporte público y de carga. El diesel es el combustible
de la mayoría de buses y busetas que transitan por las ciudades
colombianas, de las flotas, de los vehículos utilitarios, de
camionetas 4x4 o todo-terreno, de algunos taxis y recientemente
de algunos modelos de vehículos particulares.
Los compuestos azufrados que quedan en el aire tras el
uso del diesel son los causantes de enfermedades bronquiales
y respiratorias.
El consumo de diesel superó recientemente al de gasolina,
en un proceso que se ha denominado la “dieselización” del
parte automotor. Solamente en Bogotá se consumen cerca
de 15 mil barriles diarios de diesel.
Ecopetrol ha venido mostrando resultados satisfactorios,
superando incluso la normatividad vigente, desde esa primera
meta volante de 4.000 partes por millón (ppm) de azufre
en el diesel a distribuir en todo el país, a excepción de
Bogotá, en enero de 2008.
En la Ley 1205, sancionada el 14 de julio de 2008, se consignó la obligación de reducir la cantidad de azufre en el diesel
destinado al transporte público de manera gradual en un
lapso de 5 años hasta que Bogotá alcanzara las 50 ppm en
2010 y el resto del país lo hiciera en 2013.
Para el 1° de enero de 2010, el diesel distribuido en todo
Bogotá tiene máximo 50 ppm. La meta se alcanzó para el
transporte público y TransMilenio. Pero además ese mismo
diesel empezó a entregarse para los vehículos particulares,
llegando más allá de lo ordenado legalmente en la ciudad.
El resto de sistemas de transporte masivo que hoy operan
en el país (Cali, Pereira, Cartagena y Bucaramanga) también
arrancaron el año con diesel de 50 ppm. Y en cuanto
al resto del país, la buena noticia es que se pasó de 2.500 a
500 ppm, una reducción sin precedentes de 80% en la cantidad
de azufre.
Pero llegar hasta acá no ha sido –como podría expresarse popularmente
en Colombia– “como soplar y hacer botellas”…“La Ley 1205 implicó un cambio en la ingeniería del
proyecto de Hidrotratamiento del Complejo Industrial de
Barrancabermeja, cuando ya los diseños estaban terminados.
Para alcanzar el objetivo de las 50 ppm fue necesario otro reactor
que con la ayuda de mayores cantidades de hidrógeno retirara
más el azufre del diesel”, explica José Guillermo León,
del staff de la Vicepresidencia de Refinación y Petroquímica
de Ecopetrol. “Mirando hacia atrás encontramos que ese no
era el único esfuerzo adicional que tendríamos que hacer para
alcanzar esta meta volante en el 2010”.
Cuatro para uno
El proyecto de Hidrotratamiento de Barrancabermeja, que
se espera entre en funcionamiento en el primer semestre de
2010 y que implicó una inversión de unos US$700 millones
(con todo y el nuevo reactor), es sólo una de las cinco iniciativas
de largo aliento que puso en marcha Ecopetrol para
que los colombianos pudieran respirar un mejor aire gracias
a un diesel superior.
Además está el Plan Maestro para la Refinería de
Cartagena, el principal activo de Reficar S.A., propiedad
del Grupo Empresarial Ecopetrol. Se espera que el proyecto
esté concluido en 2013 y en este momento se encuentra en
su segunda fase, la de ingeniería de detalle (ver artículo en
esta misma edición de Carta Petrolera). El Plan duplicará la
capacidad de carga de la refinería, permitirá cargar crudos
más pesados y al mismo tiempo contribuirá a la reducción
del azufre del diesel y las gasolinas, entre otros beneficios.
De ahí el monto de la inversión, que estará alrededor de los
US$3.780 millones y permitirá situar a la refinería entre las
de mejor tecnología en el mundo.
A todo esto se suma el esfuerzo denominado Modernización
de la Refinería de Barrancabermeja. Este proyecto además
de mejorar, como sucede en Cartagena, el factor de conversión
a productos blancos (o capacidad de producir gasolinas
y destilados medios como diesel, queroseno y Jet A, productos
de mayor valor comercial), nuevamente contribuye al descenso
del azufre en el diesel y las gasolinas.
Con una inversión estimada de US$3.000 millones, ese
proyecto, al igual que su gemelo de Cartagena, estará operando
en 2013, justo a tiempo para llevar al resto del país a
las mismas 50 ppm de azufre en el diesel en que ha quedado
Bogotá, el Distrito Capital y los sistemas de transporte masivo
del resto del país a partir del 1° de enero de este año.
Anticipadamente, para el Valle de Aburrá, donde el acelerador
también está a fondo, hay que alcanzar las 50 ppm
de azufre para el transporte público y los vehículos particulares
el 1º de julio de este año.

Todo lo que transite
sobre cuatro ruedas
en el país y use
diesel, tendrá 50
partes por millón de
azufre para 2013.
Bio-soluciones
Pero eso no es todo. El desarrollo del biodiesel, un bioenergético
al que el país le está “metiendo la ficha” hace menos
de un lustro y de un modo tan exitoso que ya hay cinco
plantas en funcionamiento, también favorece la reducción
de azufre en el diesel que rueda por Colombia.
Ecopetrol ha hecho parte de las investigaciones y decisiones
críticas en materia de biodiesel desde cuando el nuevo
energético se abrió como una opción para el país.
El Instituto Colombiano del Petróleo en Piedecuesta
(Santander) lideró las pruebas iniciales de caracterización
de los diferentes aceites que podrían ser materia prima
para la producción de biodiesel. Después, de la mano
de Cenipalma, trabajó en las mezclas de los diferentes tipos
de diesel con el biodiesel de palma africana y finalmente
se encargó de las pruebas de desempeño, que condujeron
a la elaboración de la primera norma técnica en el mundo
del biodiesel de palma, la cual fue la base de la reglamentación
nacional en la materia. Al respecto había que equilibrar la condición del parque automotor colombiano con el
deseo de tener un combustible más limpio y el desempeño
de la nueva propuesta energética.
El biodiesel, por ser de origen vegetal, ofrece un triple
beneficio:
Por un lado, desplaza su volumen de diesel convencional
disminuyendo las importaciones de este combustible.
Se estima, que con la actual mezcla del 5% se están desplazando
unos 8.000 barriles de diesel convencional. Ese reemplazo
podría avanzar este año a 10 mil barriles. Por otro
lado, el biodiesel mejora la combustión en los vehículos al
aumentar el índice de cetano del diesel. El tercer beneficio,
es ambiental, porque contribuye a la disminución de la concentración
de aromáticos y azufre, y aumenta el oxígeno en
la combustión. De ese modo reduce las emisiones, incluidas
las de material particulado. Hay una cualidad adicional del
biodiesel y es que devuelve al diesel convencional la lubricidad
que había perdido al extraerle el azufre.
Es tal el entusiasmo de Ecopetrol con el biodiesel que
una de tres plantas que se están construyendo en el país
para producirlo, que se suman a las cinco que ya están en
operación, es de la empresa. Esta planta, que costará unos
US$36,25 millones ($72.500 millones), entrará en funcionamiento,
en el primer semestre de 2010 y producirá 2.000
barriles de biodiesel día.
Con un total de ocho plantas entre las que están funcionando
y las que están en construcción, el Ministerio de
Minas y Energía, mediante resolución 182111 del 27 de noviembre
de 2009, decidió subir a partir del 1º de diciembre
pasado el porcentaje de biodiesel por encima del 5% establecido
en la norma técnica para la Costa Atlántica, el sur
de Cesar, Santander y Antioquia.
¿Y mientras tanto?
Esos cuatro proyectos –Hidrotratamiento, Plan Maestro de
la Refinería de Cartagena, Modernización de la Refinería de
Barrancabermeja y Biodiesel– son, en buena medida, el futuro.
En otras palabras, un amplio abanico de inversiones–que están alrededor de los US$7.500 millones– pero que
aún no entregan retorno y cuyos frutos tangibles sólo se verán
a partir de este primer semestre de 2010.
Para cumplirle al país con las metas volantes de calidad
de aire respecto al diesel establecidas en la ley y las resoluciones
que la antecedieron, Ecopetrol inició hace 3 años la
importación, del Golfo de México, de un diesel de ultra-bajo
azufre con destino a las mezclas para Bogotá y resto del país
en la Refinería de Barrancabermeja. Al 31 de octubre del año
pasado habían sido importados unos 7,4 millones de barriles
de diesel por un valor aproximado de US$450 millones.
A mediados de 2008, es decir, en la pasada meta volante,
que consistió en entregarle a Bogotá un diesel de 500
ppm a partir del 1° de julio, Ecopetrol decidió también introducir
ajustes y ampliaciones a su red de transporte, pues
no era suficiente para garantizar las importaciones de diesel
de ultra-bajo azufre necesarias para honrar su compromiso.
De ahí surgió el proyecto de ampliación del poliducto
Pozos Colorados-Barrancabermeja, que quedó listo a finales
de 2009. A través de él son importados diariamente, desde el 15 de diciembre pasado, unos 39 mil barriles diarios de
diesel de ultra-bajo azufre.
En opinión de Andrés Felipe Naranjo, de la Gerencia de
Refinados de Ecopetrol: “Es importante enfatizar que todas
las inversiones en curso y el dinero destinado a importar
como solución temporal diesel de extra-bajo azufre tienen
que ir de la mano de la renovación de un parque vehicular,
que es de los más antiguos de Latinoamérica. Las principales
ciudades del país tienen que avanzar con el tema de
chatarrización, para que esa renovación se dé mucho más
rápido y se aproveche al 100% la calidad del diesel limpio,
especialmente en Bogotá y Medellín”.

Los sistemas de transporte masivo de
todo el país cuentan con diesel limpio
desde enero de 2010.
Un paso al futuro
Cuando el país se monte en el año nuevo de 2013 y en 50
ppm de azufre en el diesel que se distribuya en todo el territorio
nacional (para todos los usos: público, particular y sistemas
masivos), los retos que se avecinan serán, ante todo,
de carácter tecnológico.
Colombia quedará entonces como país (ya no sólo sus capitales)
a la altura de Chile y México (ver Mapamundi al final
de esta edición de Carta Petrolera), países que son los
líderes en materia de calidad del diesel en Latinoamérica.
¿Qué seguirá entonces?
Jorge Humberto Arango, gerente de Refinados de la
Vicepresidencia de Suministro y Mercadeo de Ecopetrol,
explica: “Estamos trabajado en la producción de biodiesel
con algas, y diseñando un bio-reactor para realizar un proceso
de producción sin necesidad de fotosíntesis. Esperamos
que plantas de este tipo puedan entrar en funcionamiento
en 2011”. Y añade: “En el caso de incremento de mezclas
de biocombustibles, existen ya pruebas de más del 50% de
biodiesel en flotas cautivas de transporte masivo, con muy
buenos resultados. Se reducen las frecuencias de mantenimiento
y se aumenta la vida útil de los filtros”.
De este modo Ecopetrol cumple con la calidad de los
combustibles en Colombia, rebasando las expectativas inicialmente
contempladas y mirando hacia un futuro con retos
aún mayores.
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Azufre fuera
Diesel con azufre + hidrógeno = diesel limpio + ácido sulfhídrico. Eso es, de manera
simple, lo que harán las plantas de Hidrotratamiento en Barrancabermeja.
Ese ácido es procesado en hornos y varias plantas para producir azufre
líquido de alta pureza, muy útil en la industria química y petroquímica.
Pero Ecopetrol no vende todo el azufre; parte del ácido sulfhídrico lo utiliza
dentro de la refinería, por ejemplo para producir ácido sulfúrico, utilizado
como catalizador en los procesos de alquilación y en la purificación
de aguas industriales.

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