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Carta petrolera

Nº 121 enero - marzo 2010


 


 

Ecopetrol distribuye diesel limpio a partir de enero

Mejor diesel, mejor aire

El diesel distribuido en Colombia mejoró más del 80%. Aporte de Ecopetrol para que todos respiremos un mejor aire. En Bogotá y en los sistemas de transporte masivo de todo el país el diesel tiene máximo 50 partes por millón de azufre, una calidad internacional que sólo tienen cuatro ciudades en América Latina.

Por Natalia Vega de Flórez

La contaminación del aire urbano puede representar en Colombia un 0,8% del producto interno bruto cada año. Así lo revela el estudio “Prioridades ambientales para la reducción de la pobreza en Colombia: Un análisis ambiental del país”. En términos económicos, sólo los problemas de agua, saneamiento e higiene y los desastres naturales representan una mayor amenaza para el país.

Los investigadores del estudio, Ernesto Sánchez-Triana, Kulsam Ahmed y Yewande Awe, señalan que “la contaminación atmosférica representa uno de los problemas más generalizados y graves que afectan a las ciudades y zonas rurales de Colombia (…) el hecho de que casi el 50% de la población viva en zonas urbanas de más de 100 mil habitantes produce sustanciales efectos agregados a la salud”.

El estudio, respaldado por el gobierno colombiano en cabeza de los ministerios de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y de Protección Social, y por el Departamento Nacional de Planeación, cuenta además con el soporte metodológico y la experiencia en investigaciones de este tipo en Latinoamérica del Banco Mundial. Pero no era una solitaria voz en el desierto.

Aun cuando ya estaban en marcha algunas medidas de mitigación del problema, muchas voces “tosían” sobre la necesidad de encontrar soluciones estructurales y de largo plazo tanto en el ámbito de la regulación como en el de una ejecución relativamente expedita.

El rompecabezas del aire limpio

Tras mucho debate y mucha columna de opinión dedicada a la asignación de responsabilidades (algunas veces equivocadamente unívocas), el Valle de Aburrá, como se conoce al área metropolitana de Medellín, la capital antioqueña, firmó el 7 de octubre de 2007 un “Pacto para el Mejoramiento de la Calidad del Aire”.

Luego le siguió el Distrito Capital, con más de 7,7 de los cerca de 43 millones de habitantes del país respirando entre las montañas. Esta ciudad firmó su “Pacto por la Calidad del Aire” el 7 de febrero de 2008. Las metas establecidas en esos dos documentos originaron sendos convenios con comités de seguimiento. En Medellín, Bogotá y otras ciudades, las autoridades ambientales y la academia se fueron involucrando en el tema.

Prestigiosas universidades del país como la Nacional y Los Andes en Bogotá y la Bolivariana en Medellín empezaron a desarrollar estudios más especializados. Así surgió una conciencia social alrededor de la necesidad de mejorar la calidad del aire y se contó con el apoyo de redes de monitoreo existentes en varias ciudades colombianas.

En apenas cuatro años, el país ha ido construyendo pieza a pieza una visión mucho más clara del rompecabezas para la mejora del aire. Una ficha importante es la edad y la tecnología del parque automotor. Está también el tema de emisiones en fuentes fijas y quemas, la movilidad y los hábitos de uso de los vehículos e incluso el estado de la malla vial, que influye de manera crítica en la movilidad.

Diesel a escena

En este rompecabezas, en el que todos mueven sus fichas, desde el auto y la condición de la vía, hasta la industria, una pieza clave se llama calidad de los combustibles. Y es importante por sus emisiones de CO2, material particulado y compuestos azufrados, principalmente.

Es aquí donde Ecopetrol tiene una responsabilidad crucial y en la que empezó a trabajar hace unas dos décadas, cuando fue uno de los países pioneros en la eliminación del plomo de los combustibles. Las mejoras y avances realizados en veinte años tienen que ver, por un lado, con las gasolinas motor, el etanol y el gas natural vehicular; por el otro, está el trabajo con el diesel y el biodiesel.

El logro anunciado en la campaña que Ecopetrol emprendió, a finales del año pasado, en medios de comunicación para anunciar un diesel más limpio tiene que ver con la reducción del azufre en el que es el combustible por excelencia del transporte público y de carga. El diesel es el combustible de la mayoría de buses y busetas que transitan por las ciudades colombianas, de las flotas, de los vehículos utilitarios, de camionetas 4x4 o todo-terreno, de algunos taxis y recientemente de algunos modelos de vehículos particulares.

Los compuestos azufrados que quedan en el aire tras el uso del diesel son los causantes de enfermedades bronquiales y respiratorias.

El consumo de diesel superó recientemente al de gasolina, en un proceso que se ha denominado la “dieselización” del parte automotor. Solamente en Bogotá se consumen cerca de 15 mil barriles diarios de diesel.

Ecopetrol ha venido mostrando resultados satisfactorios, superando incluso la normatividad vigente, desde esa primera meta volante de 4.000 partes por millón (ppm) de azufre en el diesel a distribuir en todo el país, a excepción de Bogotá, en enero de 2008.

En la Ley 1205, sancionada el 14 de julio de 2008, se consignó la obligación de reducir la cantidad de azufre en el diesel destinado al transporte público de manera gradual en un lapso de 5 años hasta que Bogotá alcanzara las 50 ppm en 2010 y el resto del país lo hiciera en 2013.

Para el 1° de enero de 2010, el diesel distribuido en todo Bogotá tiene máximo 50 ppm. La meta se alcanzó para el transporte público y TransMilenio. Pero además ese mismo diesel empezó a entregarse para los vehículos particulares, llegando más allá de lo ordenado legalmente en la ciudad. El resto de sistemas de transporte masivo que hoy operan en el país (Cali, Pereira, Cartagena y Bucaramanga) también arrancaron el año con diesel de 50 ppm. Y en cuanto al resto del país, la buena noticia es que se pasó de 2.500 a 500 ppm, una reducción sin precedentes de 80% en la cantidad de azufre.

Pero llegar hasta acá no ha sido –como podría expresarse popularmente en Colombia– “como soplar y hacer botellas”…“La Ley 1205 implicó un cambio en la ingeniería del proyecto de Hidrotratamiento del Complejo Industrial de Barrancabermeja, cuando ya los diseños estaban terminados. Para alcanzar el objetivo de las 50 ppm fue necesario otro reactor que con la ayuda de mayores cantidades de hidrógeno retirara más el azufre del diesel”, explica José Guillermo León, del staff de la Vicepresidencia de Refinación y Petroquímica de Ecopetrol. “Mirando hacia atrás encontramos que ese no era el único esfuerzo adicional que tendríamos que hacer para alcanzar esta meta volante en el 2010”.

Cuatro para uno

El proyecto de Hidrotratamiento de Barrancabermeja, que se espera entre en funcionamiento en el primer semestre de 2010 y que implicó una inversión de unos US$700 millones (con todo y el nuevo reactor), es sólo una de las cinco iniciativas de largo aliento que puso en marcha Ecopetrol para que los colombianos pudieran respirar un mejor aire gracias a un diesel superior.

Además está el Plan Maestro para la Refinería de Cartagena, el principal activo de Reficar S.A., propiedad del Grupo Empresarial Ecopetrol. Se espera que el proyecto esté concluido en 2013 y en este momento se encuentra en su segunda fase, la de ingeniería de detalle (ver artículo en esta misma edición de Carta Petrolera). El Plan duplicará la capacidad de carga de la refinería, permitirá cargar crudos más pesados y al mismo tiempo contribuirá a la reducción del azufre del diesel y las gasolinas, entre otros beneficios.

De ahí el monto de la inversión, que estará alrededor de los US$3.780 millones y permitirá situar a la refinería entre las de mejor tecnología en el mundo.

A todo esto se suma el esfuerzo denominado Modernización de la Refinería de Barrancabermeja. Este proyecto además de mejorar, como sucede en Cartagena, el factor de conversión a productos blancos (o capacidad de producir gasolinas y destilados medios como diesel, queroseno y Jet A, productos de mayor valor comercial), nuevamente contribuye al descenso del azufre en el diesel y las gasolinas.

Con una inversión estimada de US$3.000 millones, ese proyecto, al igual que su gemelo de Cartagena, estará operando en 2013, justo a tiempo para llevar al resto del país a las mismas 50 ppm de azufre en el diesel en que ha quedado Bogotá, el Distrito Capital y los sistemas de transporte masivo del resto del país a partir del 1° de enero de este año.

Anticipadamente, para el Valle de Aburrá, donde el acelerador también está a fondo, hay que alcanzar las 50 ppm de azufre para el transporte público y los vehículos particulares el 1º de julio de este año.


Todo lo que transite sobre cuatro ruedas en el país y use diesel, tendrá 50
partes por millón de azufre para 2013.

Bio-soluciones

Pero eso no es todo. El desarrollo del biodiesel, un bioenergético al que el país le está “metiendo la ficha” hace menos de un lustro y de un modo tan exitoso que ya hay cinco plantas en funcionamiento, también favorece la reducción de azufre en el diesel que rueda por Colombia.

Ecopetrol ha hecho parte de las investigaciones y decisiones críticas en materia de biodiesel desde cuando el nuevo energético se abrió como una opción para el país.

El Instituto Colombiano del Petróleo en Piedecuesta (Santander) lideró las pruebas iniciales de caracterización de los diferentes aceites que podrían ser materia prima para la producción de biodiesel. Después, de la mano de Cenipalma, trabajó en las mezclas de los diferentes tipos de diesel con el biodiesel de palma africana y finalmente se encargó de las pruebas de desempeño, que condujeron a la elaboración de la primera norma técnica en el mundo del biodiesel de palma, la cual fue la base de la reglamentación nacional en la materia. Al respecto había que equilibrar la condición del parque automotor colombiano con el deseo de tener un combustible más limpio y el desempeño de la nueva propuesta energética.

El biodiesel, por ser de origen vegetal, ofrece un triple beneficio:

Por un lado, desplaza su volumen de diesel convencional disminuyendo las importaciones de este combustible. Se estima, que con la actual mezcla del 5% se están desplazando unos 8.000 barriles de diesel convencional. Ese reemplazo podría avanzar este año a 10 mil barriles. Por otro lado, el biodiesel mejora la combustión en los vehículos al aumentar el índice de cetano del diesel. El tercer beneficio, es ambiental, porque contribuye a la disminución de la concentración de aromáticos y azufre, y aumenta el oxígeno en la combustión. De ese modo reduce las emisiones, incluidas las de material particulado. Hay una cualidad adicional del biodiesel y es que devuelve al diesel convencional la lubricidad que había perdido al extraerle el azufre.

Es tal el entusiasmo de Ecopetrol con el biodiesel que una de tres plantas que se están construyendo en el país para producirlo, que se suman a las cinco que ya están en operación, es de la empresa. Esta planta, que costará unos US$36,25 millones ($72.500 millones), entrará en funcionamiento, en el primer semestre de 2010 y producirá 2.000 barriles de biodiesel día.

Con un total de ocho plantas entre las que están funcionando y las que están en construcción, el Ministerio de Minas y Energía, mediante resolución 182111 del 27 de noviembre de 2009, decidió subir a partir del 1º de diciembre pasado el porcentaje de biodiesel por encima del 5% establecido en la norma técnica para la Costa Atlántica, el sur de Cesar, Santander y Antioquia.

¿Y mientras tanto?

Esos cuatro proyectos –Hidrotratamiento, Plan Maestro de la Refinería de Cartagena, Modernización de la Refinería de Barrancabermeja y Biodiesel– son, en buena medida, el futuro. En otras palabras, un amplio abanico de inversiones–que están alrededor de los US$7.500 millones– pero que aún no entregan retorno y cuyos frutos tangibles sólo se verán a partir de este primer semestre de 2010.

Para cumplirle al país con las metas volantes de calidad de aire respecto al diesel establecidas en la ley y las resoluciones que la antecedieron, Ecopetrol inició hace 3 años la importación, del Golfo de México, de un diesel de ultra-bajo azufre con destino a las mezclas para Bogotá y resto del país en la Refinería de Barrancabermeja. Al 31 de octubre del año pasado habían sido importados unos 7,4 millones de barriles de diesel por un valor aproximado de US$450 millones.

A mediados de 2008, es decir, en la pasada meta volante, que consistió en entregarle a Bogotá un diesel de 500 ppm a partir del 1° de julio, Ecopetrol decidió también introducir ajustes y ampliaciones a su red de transporte, pues no era suficiente para garantizar las importaciones de diesel de ultra-bajo azufre necesarias para honrar su compromiso.

De ahí surgió el proyecto de ampliación del poliducto Pozos Colorados-Barrancabermeja, que quedó listo a finales de 2009. A través de él son importados diariamente, desde el 15 de diciembre pasado, unos 39 mil barriles diarios de diesel de ultra-bajo azufre.

En opinión de Andrés Felipe Naranjo, de la Gerencia de Refinados de Ecopetrol: “Es importante enfatizar que todas las inversiones en curso y el dinero destinado a importar como solución temporal diesel de extra-bajo azufre tienen que ir de la mano de la renovación de un parque vehicular, que es de los más antiguos de Latinoamérica. Las principales ciudades del país tienen que avanzar con el tema de chatarrización, para que esa renovación se dé mucho más rápido y se aproveche al 100% la calidad del diesel limpio, especialmente en Bogotá y Medellín”.

Los sistemas de transporte masivo de
todo el país cuentan con diesel limpio
desde enero de 2010.

Un paso al futuro

Cuando el país se monte en el año nuevo de 2013 y en 50 ppm de azufre en el diesel que se distribuya en todo el territorio nacional (para todos los usos: público, particular y sistemas masivos), los retos que se avecinan serán, ante todo, de carácter tecnológico.

Colombia quedará entonces como país (ya no sólo sus capitales) a la altura de Chile y México (ver Mapamundi al final de esta edición de Carta Petrolera), países que son los líderes en materia de calidad del diesel en Latinoamérica.

¿Qué seguirá entonces?
Jorge Humberto Arango, gerente de Refinados de la Vicepresidencia de Suministro y Mercadeo de Ecopetrol, explica: “Estamos trabajado en la producción de biodiesel con algas, y diseñando un bio-reactor para realizar un proceso de producción sin necesidad de fotosíntesis. Esperamos que plantas de este tipo puedan entrar en funcionamiento en 2011”. Y añade: “En el caso de incremento de mezclas de biocombustibles, existen ya pruebas de más del 50% de biodiesel en flotas cautivas de transporte masivo, con muy buenos resultados. Se reducen las frecuencias de mantenimiento y se aumenta la vida útil de los filtros”.

De este modo Ecopetrol cumple con la calidad de los combustibles en Colombia, rebasando las expectativas inicialmente contempladas y mirando hacia un futuro con retos aún mayores.

 

Azufre fuera
Diesel con azufre + hidrógeno = diesel limpio + ácido sulfhídrico. Eso es, de manera simple, lo que harán las plantas de Hidrotratamiento en Barrancabermeja.

Ese ácido es procesado en hornos y varias plantas para producir azufre líquido de alta pureza, muy útil en la industria química y petroquímica.

Pero Ecopetrol no vende todo el azufre; parte del ácido sulfhídrico lo utiliza dentro de la refinería, por ejemplo para producir ácido sulfúrico, utilizado como catalizador en los procesos de alquilación y en la purificación de aguas industriales.