
Al frente del
proyecto de
infraestructura
productiva
más
ambicioso del
país está
Orlando
Cabrales, un
cartagenero
que
vuelve a la Refinería,
su casa,
después
de cinco intensas
décadas
trabajando
en el sector minero
energético.
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Entrevista con el presidente de Reficar, Orlando Cabrales
“Tendremos la refinería
más moderna de América”
Hace pocos días se dio el banderazo a
la construcción de la nueva refinería de
Cartagena. Se duplicará la capacidad de la
planta actual, se invertirán US$3.777 millones
y se generará un pico en el año 2011 de
unos 5.000 empleos en su construcción.
Orlando Cabrales ingresó hace 50 años, en
1959, a la refinería de Cartagena como
estudiante en práctica tras haber iniciado
sus estudios de ingeniería química en
Medellín. Tres décadas después de retirarse
de la refinería y de una carrera en el gobierno
y en el sector privado, en los que llegó a ser ministro
de Minas y Energía y presidente de Propilco, este cartagenero
regresa a su casa para hacer realidad uno de los mayores
sueños de la Costa Atlántica, del país y del negocio de
refinación en Colombia: la modernización y ampliación de
la segunda refinería del país.
En entrevista con Carta Petrolera, Cabrales asegura que
este proyecto no tiene reversa; explica sus beneficios ambientales
y económicos y cómo se inscribe en la estrategia
de Ecopetrol como grupo empresarial, incluyendo el suministro de materia prima para Propilco, otra empresa del
Grupo Ecopetrol.
¿Este proyecto permitirá que Cartagena tenga una
refinería de primer nivel en el mundo?
Sí, claro. Hace 25 o 30 años no se construye una refinería
nueva en América Latina ni en Estados Unidos. Muchas han
hecho reparaciones, pero aquí estamos hablando de una refinería
nueva, de primer nivel, que no tendrá nada que envidiarle
a las mejores del mundo. Este es el proyecto más
grande de inversión para la costa y el país.
Además de duplicar su capacidad actual, ¿cuáles serán
los beneficios de esta nueva refinería?
Son cuatro los beneficios. Efectivamente el primero es duplicar
su capacidad al pasar de 80 mil a 165 mil barriles por día,
y eso lógicamente disminuye costos unitarios. Pero no es sólo
eso, sino que además se mejorará la calidad de los combustibles
y será una refinería amigable con el medio ambiente en
términos de emisiones. Hoy los productos como el diesel y
la gasolina tienen altos contenidos de azufre; es más, hemos
tenido que importar diesel de bajo contenido de azufre para
mezclar y cumplir con las exigencias del Estado colombiano.
En la nueva refinería vamos a producir hidrocarburos limpios,
no solo diesel y gasolina. Estamos enfocados en la protección
del medio ambiente, tanto en agua como en aire. No sólo cumpliremos
la exigencia colombiana, sino que al exportar tendremos
mejores precios. Se nos abrirán nuevos mercados.
¿Y cambiarán el tipo de productos que fabrican por
unos más valiosos?
Sí. Ese es el otro objetivo. La Refinería de Cartagena tiene
fundamentalmente una tecnología igual, con variaciones
sutiles, de las que tenía cuando inició operaciones en
1957. Tiene las mismas plantas con algunas mejoras. Eso
la convierte en una refinería con una conversión relativamente
baja, lo que significa que se produce un alto porcentaje
de productos pesados luego del proceso de refinación.
Los productos livianos tienen mejor precio que el crudo,
mientras que los pesados tienen precios más bajos. Es decir,
cada vez que usted produce pesados en una refinería deéstas pierde plata.
¿Qué porcentaje de productos pesados, de baja
cotización, produce hoy Cartagena?
La conversión está en alrededor del 74% o 75%. Es decir, el
25% es producción de bajo valor. El proyecto permitirá que
la conversión pase a 95% o 96%, con sólo un 5% o 4% de
productos pesados. Esa diferencia tiene un ahorro extraordinario
y una producción que agrega valor, y eso es lo que
hace factible económicamente la inversión. Y a esto hay que
sumar los 40 mil barriles de destilados medios que se generarán
para el desarrollo petroquímico.
“Hasta los más optimistas pensaban
que el proyecto estaba enterrado, pero
ahora se ve que va hacia adelante.
Vamos a generar 5.000 empleos”.
¿Esos 40 mil barriles van a Propilco y estaría allí la
sinergia con otra empresa del grupo empresarial
Ecopetrol?
Sí. Propilco utiliza propileno y el país importa polietileno.
Entonces aquí hay otro tema clave: dentro del programa está la producción de etilenos y polietilenos y lógicamente propileno
para Propilco, adicional a lo que se está haciendo hoy.
¿Y esos productos petroquímicos todavía tienen
mucho más valor que los productos livianos que usted
mencionaba, como diesel y gasolina?
Sí, efectivamente, tienen mucho más valor, ya que los márgenes
son más grandes.
Avances del proyecto
¿En qué etapa está hoy el proyecto de ampliación y
modernización de la refinería?
Como todo proyecto de esta envergadura, hay una serie de
pasos. Lo primero que se hace es la ingeniería conceptual,
los conceptos de lo que se tiene, lo que se quiere y hasta
dónde se va a llegar. Esto fue hecho hace un tiempo y revisado.
Luego Ecopetrol sustituye las acciones que tenía
Glencore y adquiere nuevamente el porcentaje que estaba
en cabeza de Glencore. En ese momento se hace un análisis
sobre la expansión y el proyecto que viene haciéndose
en Barrancabermeja con el fin de que las dos refinerías sean
complementarias y no competidoras.
¿En qué se modificó el proyecto?
No se modificó conceptualmente en lo principal, pero sí hubo optimización de la situación. Tan no lo afectó sustancialmente
que la ingeniería básica, que corresponde al segundo
paso, se continuó haciendo. No se perdió trabajo. La
ingeniería básica fue terminada parcialmente en septiembre
y finalizó en noviembre. Luego viene la etapa de ingeniería
de detalle en la que normalmente se unen tres etapas: la de
detalle, las compras y la construcción. Como la ingeniería
básica la hacía en cerca del 70% la compañía CB&I (Chicago,
Bridge & Iron), se vio la posibilidad de continuar con ellos,
obteniendo reducciones de costos, con la ingeniería de detalle.
Así fue y está marchando.
¿Ya se surtieron todas las aprobaciones?
Cuando sale Glencore y vamos a asignar la ingeniería de
detalle, se requería el respaldo de Ecopetrol al proyecto en
términos oficiales para poder lograr la adjudicación de los
contratos y la financiación de los proyectos. Esa aprobación
se dio en la Junta Directiva de Ecopetrol, que también pidió que Reficar debía hacer los esfuerzos para disminuir las garantías
y el apoyo económico que necesita el proyecto, y eso
es lo que estamos haciendo. Estamos reduciendo el aporte
de Ecopetrol y aumentando la consecución de recursos por
otras vías. Luego la junta de Reficar fue la que aprobó el proyecto.
En este momento se adelanta la ingeniería de detalle
y se están colocando pedidos de los equipos de larga fabricación
por un valor de unos US$450 millones.
¿Con estas aprobaciones ya no hay marcha atrás?
Para atrás ni para coger impulso. El proyecto está en plena
ejecución y el compromiso de Reficar es que el proyecto tiene
un presupuesto de US$3.777 millones, cifra a la que le estamos
apostando y esperamos culminar el proyecto, finalizar
la parte mecánica, el 30 de noviembre del 2012. Tenemos
esas dos exigencias que debemos cumplir.
¿Tanto en presupuesto como en tiempo, las cifras son
inferiores a lo que inicialmente se había hablado?
Sí. Se hicieron varios presupuestos y se han hecho ahorros.
Pero también hay que tener en cuenta que la crisis de la economía
mundial hizo que bajaran los precios, los costos de los
equipos. Todo se paró y de los pocos que continuamos con
grandes proyectos fuimos nosotros y obtuvimos buenos precios.
Tomamos un poco de lo bueno de la crisis y la aprovechamos.
Hay menos trabajo en tiempos de crisis y se bajan
los costos. También la junta de Reficar consideró que debíamos
hacer un contrato con una compañía para hacer el PMC
(Project Management Consulting). Estamos atacando todos los
frentes para cumplir el plazo y con los recursos.
¿Por qué hacer una refinería cuando los informes
internacionales hablan de más capacidad ociosa en
las refinerías del mundo por la crisis económica? ¿De
alguna manera lo que estamos haciendo en Cartagena
es preparándonos para cuando venga la recuperación y
se incremente la demanda de combustibles?
La crisis es temporal. Pero todo lo que sube, baja y viceversa.
Así se mueve la economía y es lo que sucederá en la recuperación,
aunque es un proceso lento. En Estados Unidos
y otros países las refinerías tienen entre 75% y 80% de ocupación,
que es bajo. En la medida que la economía mejore,
mejora el uso de esas capacidades progresivamente.
Grupo Empresarial
En el tema de grupo empresarial hay algo que llama la
atención y es la sinergia que se espera que se dé entre
las empresas que lo componen. Haber dado ese paso
en Ecopetrol facilita el crecimiento, no de una, sino de
varias de las empresas. ¿Por qué no se hizo antes?
Se perdió tiempo por no haber hecho este proceso antes, claro
que sí. Y para hablar de esto hay que irse atrás en la historia.
Ecopetrol vivió una época de finales de los 70 y principios
de los 80, una situación económica complicada en donde se
frenaron todos los proyectos petroquímicos. La directriz fue
dedicar los recursos hacia la exploración y la producción de
petróleo. En todo ese tiempo Ecopetrol tuvo un freno total
en la utilización de estructura de capital. Ecopetrol pudo haber
adquirido deuda; sin embargo, la deuda en ese momento
se sumaba a las deudas oficiales para hacer inversión social y por eso el Estado estaba maniatado. Eso hizo que estemos
hablando de este proyecto hace unos 20 años.
¿Entonces lo que permitió destrabar esto fue la
transformación de Ecopetrol?
En los últimos años vino un cambio fundamental con la capitalización
y cuando se le quitó el manejo de tierras. Hoy es
un competidor como cualquier otro. Con la transformación,
Ecopetrol se independizó de las cuentas del Estado y también
del manejo de las tierras. Luego se incluye a la petroquímica
en la estrategia y decide comprar a Propilco, empresa que
comenzó en 1990 con una capacidad de 120 mil y que hoy
llega a 500 mil. Tiene una problemática complicada porque
importa buena parte de la materia prima. Ecopetrol le suministra
alrededor del 25% de sus necesidades y lo aumentará lentamente en esta expansión de Cartagena. También
incluimos la oportunidad de maximizar la producción de
polipropileno.
¿Ya se ha medido lo que representa el hecho de que
no se tenga que importar tanta materia prima porque la
puede entregar Ecopetrol?
Sí, eso ha sido parte de las sinergias. El contrato de suministro
de propileno se inició antes de la venta. Con la venta se
ha venido aumentando. Lo que sucede es que dependiendo
de donde importa Propilco, le sale más costoso. Ecopetrol fue
un alivio, por supuesto, y se está trabajado para ir aumentando
la cantidad de materia prima. Hoy todavía se quema
en los cilindros de gas el propileno como propano. Hay una
porción que es la que está trabajando Ecopetrol para poder
suministrar las necesidades de propano que tiene el país,
pero simultáneamente dándole a Propilco la oportunidad de
usar ese propileno que se está quemando. El precio del propileno
que se le vende a Propilco hoy y antes de ser parte del
grupo empresarial es como el doble de lo que se recibe si se
quema. Entonces a base de gas natural, a base de propano
que sale de Cusiana o que se importa, se está mitigando el
suministro al consumo nacional y se libera una porción de
esa corriente que llega a Propilco donde se separa, se saca el
propileno y el propano se regresa a la refinería.
Eso que usted nos cuenta explica en parte la estrategia
de petroquímica de Ecopetrol en donde casa la
adquisición de Propilco con la ampliación de la refinería
de Cartagena.
Se hizo lo que decíamos siempre: hay que producir más propileno
en la refinería porque cuando uno tiene una cracker,
pues eso está ahí disponible. Lo que sucede es que a
Glencore no le interesaba eso, sino comercializar sus productos.
Ahora, cuando llegamos nosotros, revisamos y encontramos
la posibilidad de producir más propileno y eso
es lo que se va a hacer.
¿Es el cumplimiento de un viejo sueño que tiene el
sector petroquímico desde hace como dos décadas?
Sí, y lo importante de los sueños es hacerlos realidad.
¿Qué pasó con el proyecto de la planta de olefinas?
Esa fue una idea de Propilco e invitamos a otras entidades
de petroquímica. ¿Qué ha sido de esto? Se mantuvo siempre
viva la necesidad de una planta de olefinas. Esos 40 mil
barriles por día que están allí son para hacer una planta de
olefinas. Esa es la materia prima. En esa planta, dependiendo
de lo que se le alimente, produce etilenos, propilenos, butilenos,
aromáticos. Esos 40 mil barriles están disponibles
para el desarrollo petroquímico del país.
¿Podríamos decir que la ampliación de la refinería con
los 40 mil barriles que van a quedar de esa corriente de
alguna manera resucita esta idea?
Le da nueva vida a la idea porque siempre ha estado ahí. Con
Glencore estaba en el aire, pero con Ecopetrol es un hecho.
¿Cómo ve usted el crecimiento de Ecopetrol y el papel
que juegan las empresas que conforman el grupo?
Ecopetrol se ha convertido en una multinacional en pocos
años y ha empujado la producción de petróleo. Se ha inyectado
confianza y cuando hay confianza la gente se atreve.
Ecopetrol hoy tiene un norte y nos ha infundido a todos eso
del millón de barriles en el año 2015. Todos estamos claros
en eso.
¿Cuánto empleo generará el proyecto y qué significa
para Cartagena y la Costa Atlántica?
Generaremos 5.000 empleos en la construcción. Hemos trabajado
con la Alcaldía de Cartagena y el SENA para entrenamiento
y formación de la gente. Ya se han calificado 80
personas como soldadores y hay otro tanto en proceso. Hay
otros programas de entrenamiento para tuberos, mecánicos,
electricistas, instrumentistas, etc. En total son entre 2.500
y 3.000 las personas que se capacitarán. Dicha capacitación
no sólo sirve al proyecto, sino a la ciudad y al país. Esos soldadores
se convertirán en expertos y eso tiene una demanda
grandísima. Ahí le queda al país una escuela poderosa
con toda la tecnología moderna. Se va a generar una industria
alrededor de la nueva refinería, va a haber mucha generación
de empleo alrededor de esa refinería.
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