
Con la adquisición de
Propilco, Ecopetrol se
hace a la empresa líder
del sector petroquímico
colombiano.
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Ecopetrol expande su participación en el sector
...Y hubo
química
Con la adquisición de Propilco, Ecopetrol
refuerza su presencia en la cadena
petroquímica y se consolida en la
producción de la materia prima que sirve
para producir sillas y empaques plásticos.
Por Erika Contreras Gutiérrez
Un tubo hace las veces de cordón umbilical
entre la refinería de Cartagena y la empresa
petroquímica Propilco. Un nexo que se
afianza cada vez más, especialmente ahora
que Ecopetrol adquirió la empresa petroquímica
más grande del país.
Ubicadas en el sector industrial de Mamonal, a las afueras
de la capital de Bolívar, la refinería y Propilco son para
cualquier observador desprevenido muy parecidas en su estructura.
Ambas empresas tienen torres altas y espigadas
que resplandecen ante el intenso sol cartagenero.
La cercanía, que se concretó el pasado 24 de diciembre,
viene de tiempo atrás. Propilco fue la que inició los coqueteos
de una relación que se veía muy conveniente pues
Ecopetrol, como mayor productor y refinador de petróleo en
Colombia, podría proveerle a la empresa petroquímica parte
de la materia prima que necesitaba para fabricar su producto
estrella: el polipropileno.
“Siempre se han tenido contactos con Ecopetrol para que
nos vendieran la materia prima y luego, poco a poco, cuando
en Ecopetrol se fue ampliando la visión petroquímica se
dio el paso definitivo”, asegura Juan Diego Mejía, vicepresidente
de operaciones de Propilco.

El gas propano que resulta del proceso
de separación
es devuelto a
Ecopetrol
para
aprovecharlo en
otras corrientes.
El acuerdo es un gana-gana. Por un lado, Ecopetrol aprovecha
una corriente valiosa y, por el otro, Propilco logra ahorros
al no tener que importar la totalidad del propileno que
se necesita para garantizar su producción.
En la negociación se acordó que Ecopetrol entregaría al
año 110 mil toneladas de propileno ‘grado refinería’, es decir
con un 65% de pureza y un 35% de gas propano. Por su
parte, Propilco debía construir un spliter o torre separadora
que, como su nombre lo indica, sería la encargada de separar
el propileno puro del gas propano. Este gas es devuelto
a Ecopetrol para aprovecharlo en otras corrientes y así no
desperdiciar ningún producto valioso.
Un jugoso mercado
Propilco se dedica a la fabricación de resinas de polipropileno,
las cuales son vendidas a empresas transformadoras
de bienes que las utilizan como materia prima para la fabricación
de sillas, mesas, empaques plásticos, cestas de ropa,
cascos y baterías para carros, entre otros productos.
La empresa es líder en el sector petroquímico colombiano,
tiene ventas anuales que superan los 600 millones de
dólares y hace presencia comercial en países como México,
Brasil, Perú, Ecuador, Guatemala, Costa Rica y algunas naciones
europeas. Es la compañía petroquímica más grande
del país y provee la totalidad del polipropileno requerido en
Colombia. Así mismo, es el primer fabricante de resinas en
la región Andina, Centroamérica y el Caribe.
Según el vicepresidente de operaciones de Propilco, el
mercado petroquímico se verá impactado positivamente
con la presencia de Ecopetrol en el negocio. En este momento
Propilco provee todo el polipropileno nacional, pero
en Colombia se importan más de 300 mil toneladas anuales
de polietileno, lo mismo pasa con otros productos. “Es
decir que hay una gran demanda y no hay la materia prima,
por eso la importancia que Ecopetrol haya mirado con gran
interés el negocio de la petroquímica”, acota.
El acuerdo que selló la adquisición de la empresa Propilco
por cerca de 690 millones de dólares, ratificó el interés de
Ecopetrol por expandirse en el mercado petroquímico, acorde
con la tendencia de las petroleras en el mundo.
Para el presidente de Ecopetrol, Javier Gutiérrez
Pemperthy, se trata de una adquisición con un enorme valor
estratégico para la compañía, pues se aprovechan sinergias
entre la exploración, la producción, la refinación
y el resto de la cadena petroquímica. “Tenemos que aprovechar
el mayor margen que significa la producción de petroquímicos
frente a la venta de crudo y productos básicos.
Colombia tiene una oportunidad única con el sector petroquímico,
que generará mayores ingresos para el país y
un mejor retorno a Ecopetrol. Esta es una excelente noticia
para nuestros accionistas, clientes y para todos los colombianos” indica.
Las cifras sobre el crecimiento económico del sector petroquímico
son contundentes. “Cuando Propilco nació, en el
país se producían menos de 18 mil toneladas anuales de polipropileno
y hoy se produce ese mismo volumen pero cada
mes. Lo que quiere decir que crecieron empresas, por supuesto
por el impulso de sus gerentes, pero también porque
existe un proveedor local que permitió esos incrementos. Se
amplió el consumo, pero también crecieron empresas que
entraron a suplir lo que estábamos importando, y al mismo
tiempo, con visión exportadora”, asegura el vicepresidente
de la empresa petroquímica.
Para los empresarios del sector, la ampliación de la refinería
de Cartagena permitirá contar con material suficiente
para construir una planta de olefinas, que se convertirá en
un gran dinamizador económico del país, no sólo porque se
prevé suplir el mercado interno tasado en 300 mil toneladas
al año, sino porque se ampliarán los requerimientos locales
y se abrirá el exportador.
La era del propileno
El propileno ‘grado refinería’ es un nuevo producto de
Ecopetrol. La corriente se logra al segregar los gases resultantes
del proceso de craqueo catalítico. En Barrancabermeja
esas corrientes se mezclan para producir el GLP (gas licuado
de petróleo), mientras en Cartagena van a la planta de
polimerización, donde se produce la poligasolina.
Para producir las 110 mil toneladas que Ecopetrol debe
entregar a Propilco cada año (60 mil aportadas en Cartagena
y 50 mil por Barrancabermeja), se realizaron varias adecuaciones
en las refinerías.
En Cartagena fue necesario construir una spliter que segregara
los gases para extraer el propileno ‘grado refinería’. Así mismo se realizaron adecuaciones en la planta de polimerización
para procesar los demás gases sin incluir el propileno.
De igual manera se construyó un área de almacenamiento
para superar algún impasse que pudiera presentarse, ya que
los despachos desde la refinería de Cartagena hasta Propilco
se hacen en línea. “En el evento en que por algún motivo el producto salga
por fuera de las especificaciones o exista un problema operacional,
se suspende el envío en línea a Propilco y se envía
el producto a los tanques hasta que se subsane la no conformidad.
En el evento que la situación supere las 72 horas,
se suspende el funcionamiento de la unidad hasta corregir
el problema. Si la situación ocurre en Propilco, el producto
se almacena en este sitio y se dan los 3 días al cabo de los
cuales se tomaría la decisión de reiniciar el envío o de mantenerlo
suspendido por más tiempo”, asegura José David
Martínez, coordinador del proyecto en Cartagena.
En Barrancabermeja no se construyeron torres especiales,
ya que las cracking UOP I, II y Orthoflow, que son las unidades
que aportarán el producto, ya tienen estas spliter. Sin embargo,
no estaban diseñadas para segregarlo por aparte, sino
para producir GLP que incluía la corriente del propileno.
“Lo que se hizo fue un trabajo en las tuberías y sistemas
de control para segregar el producto en estas 3 cracking y
separar la corriente grado refinería”, explica Fabio Barrera,
coordinador del proyecto en Barrancabermeja.
Adicionalmente, se habilitó una estación en desuso, donde
antes se almacenaba el GLP, y se construyeron 8 balas para almacenar
el propileno grado refinería. Se construyó un cuarto
de control nuevo, así como un llenadero de carrotanques y las
facilidades para despachar el propileno también por el muelle,
mediante la habilitación de sistemas de medición.
De igual forma fue necesario construir otro llenadero
porque el existente estaba habilitado únicamente para combustibles
líquidos, por lo que no era conveniente, por razones
de seguridad, mezclar estos despachos con gas licuado
del petróleo.
Las adecuaciones realizadas significaron una inversión de 10
millones de dólares en el Complejo de Barrancabermeja y 22
millones de dólares en la refinería de Cartagena. A su turno,
las que se adelantaron en Propilco implicaron una inversión de
60 millones de dólares, que involucró la construcción del spliter
segregador de propileno y un área de almacenamiento.
“La torre que separa el gas propano del propileno es la
más alta que hay en Mamonal. Fue necesario adecuarle un
compresor muy grande, que es el responsable de generar el
calor para segregar el producto”, señaló Juan Diego Mejía,
vicepresidente de operaciones de Propilco.
El área de almacenamiento, que demandó el 30% de la inversión,
la conforman cinco esferas encargadas de almacenar
propileno grado refinería, propileno puro, propano y producto
fuera de especificaciones para poderlo reprocesar.

El propileno grado refinería se logra al segregar los gases
resultantes del craqueo catalítico.
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Despachos por agua y tierra
La refinería de Cartagena envía a Propilco 2.900 barriles de propileno al día,
mediante un ducto construido que une a las dos compañías.
Por su parte, la refinería de Barrancabermeja envía 2.600 barriles de propileno
por día, de los cuales el 60% es enviado por carrotanques y el 40%
restante en botes por el río Magdalena. Los primeros llegan a una estación
operada por la empresa Flexport, que bombea el producto hasta Propilco y
los segundos son bombeados por Ecopetrol desde el muelle de Cartagena
hasta la empresa petroquímica.
El propano resultante de la segregación que se realiza en Propilco retorna
a la Refinería de Cartagena mediante un ducto habilitado para ello.
Es allí donde se separa el propano que le corresponde a esta refinería y al
complejo de Barrancabermeja, el cual se mezcla posteriormente con las
poligasolinas o el GLP.
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