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¿Y de inmediato podría
traer más gas a Bogotá?
De hecho ya le estamos suministrando gas a Bogotá. Inicialmente
con la planta que teníamos se traían 20 millones de
pies cúbicos diarios, desde este año esa producción
se elevó en 50 o 55 millones adicionales, de manera que en
la actualidad estamos despachando al país 70 o 75 millones
de pies cúbicos al día. De hecho, la gran mayoría
del gas que consume Bogotá es gas Cusiana.
Ese gas llega al consumidor final, pero ¿se
ha concretado algún negocio de gas para fines industriales?
Sí, vamos a comenzar a venderle gas a una planta generadora
de energía que se llama Termoyopal, que es una sociedad constituida
por diferentes inversionistas colombianos. Será gas pero
no de Cusiana, sino de los otros campos del piedemonte, es decir
Pauto y Floreña. Es un gas que tiene una función social
que es convertirse en electricidad y va ayudar mucho al desarrollo
del sector industrial del Casanare.
¿Esto demuestra que hay reorientación del negocio
de BP en Colombia; ya no solo en busca de petróleo, sino
ahora para desarrollar el gas existente?
Nosotros seguimos optimizando la producción de líquidos
pero somos conscientes que también existen unas reservas
importantes de gas que debemos monetizar, que las tenemos que vender
al mercado para capturar su valor. Y eso es lo que estamos haciendo.
BP PARA RATO
¿En qué lugar está Colombia
dentro de la clasificación de países en los que opera
BP?
Colombia sigue siendo una operación importante que genera
flujo de caja para la compañía y eso es claro para
todos en Londres. Colombia es muy importante para el portafolio
de negocios que tiene BP. El plan de negocios hasta 2009 en Colombia
es claro y robusto. Asume una declinación de los líquidos
que se compensa en número de barriles equivalentes con el
incremento en la producción de gas. Además, estamos
evaluando cuales son las opciones en líquidos y en gas que
nos darían una sostenibilidad más allá del
2009.
¿Y qué se debe esperar de BP
más allá de la inversión conjunta en la planta
de gas?
Nosotros estamos considerando una gran cantidad de opciones que
van desde evaluar los prospectos exploratorios en el bloque Niscota,
la extensión de Cupiagua en el Bloque Recetor, el desarrollo
de fases adicionales de ventas de gas al interior y a la generación
de energía, la extensión de los contratos de asociación
que ha ofrecido el Gobierno, y la búsqueda de nuevas oportunidades
de desarrollo complementarias a la producción en el Piedemonte.
¿Está
BP interesada en el desarrollo de campos de crudo pesado?
Estamos viendo varias opciones estratégicas que nos permitan
llenar el vacío que deja la declinación en la producción
de líquidos. Se podría pensar que estos campos de
crudos pesados que posiblemente cuentan con reservas importantes,
y que quizás, no han sido desarrollados de manera óptima
porque requieren tecnología e inversiones, pueden ser candidatos
interesantes para una compañía como BP que tiene los
recursos y la tecnología y que además tiene capacidad
de infraestructura no muy lejos de donde están ubicados.
Hemos tenido conversaciones preliminares acerca de qué posibilidades
hay en ese sentido, pero todavía es prematuro hablar en concreto
de ese tema.
Mirando hacia atrás, ¿podría
interpretarse que para Colombia BP es más pasado que futuro?
No, para nada. Los planes hacia el futuro son robustos y claros.
Hay además una gran cantidad de oportunidades.
Nuestro reto es materializar estas oportunidades en forma tal que
se logre garantizar la sostenibilidad del negocio al largo plazo.
Esa es una de mis prioridades y en eso estoy trabajando. Sin duda
hay BP para rato. BP ha sido la empresa que más ha invertido
en el sector y posiblemente en el país cerca de US$3 mil
millones en los últimos diez años, que el año
pasado perforar el pozo de Niscota tuvo un costo total de US$70
millones, que seguimos invirtiendo y el caso de la planta de tratamiento
de gas es un buen ejemplo de cómo hoy día seguimos
jalonando inversión por US $150 millones.
EN BUSCA DE MAYOR
COMPETITIVIDAD
Con 12 años en BP y experiencia en casi todas las áreas
de la cadena energética, Posada analiza el actual mercado
mundial y la competitividad de Colombia.
¿Para dónde va la inversión
petrolera en época de precios altos?
Hay que mirar dos temas: uno, qué está ocurriendo
afuera de Colombia y otro qué está ocurriendo
adentro. Afuera hay grandes provincias y países como
Rusia y Angola que se están abriendo y atrayendo gran
cantidad de capital. El capital que nosotros queremos atraer
a Colombia está compitiendo con otros países
que tienen más materialidad, mejor riesgo geológico
y mejores términos.
¿Y los cambios en el modelo de contratación
y en la percepción de mejoría de la seguridad
en Colombia?
En Colombia el tema contractual parecería estar moviéndose
en la dirección correcta, lo mismo que en el tema de
la seguridad. Pero factores como el tema de la prospectividad
siguen siendo complicados. En Colombia el riesgo geológico
es alto y la baja actividad exploratoria en el pasado reciente
ha empeorado la situación. El nivel de información
geológica no ha variado mucho en los últimos
años.
¿Qué alternativas de mejoría
tenemos?
Creo que con los recientes anuncios el país está
encaminado a ser mucho más competitivo, buscando mecanismos
para mejorar la rentabilidad, la prospectividad, la operatividad,
la flexibilidad y la estabilidad. En el mundo hay experiencias
exitosas de países que han logrado dar un vuelco radical
a sus políticas para garantizar mayores niveles de
inversión y producción. Mirando estas experiencias,
las propuestas de cambio son buenas, aun cuando pueden ser
más propositivas y generar la sensación de fiebre
de oro, para lograr mucha inversión y competencia entre
los inversionistas para estar acá. |
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