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BP MIRA HACIA EL GAS
Desde la década pasada el
nombre de Cusiana ha sido sinónimo del mejor petróleo
encontrado en Colombia y de uno de los más cotizados en los
mercados mundiales. Ahora Cusiana ha comenzado a aportar su gran
producción en millones pero de pies cúbicos de gas.
Y lo está haciendo a pasos agigantados. Va rumbo a convertirse
en el nombre del mayor proveedor de gas natural para el interior
del país.
En reportaje exclusivo con Carta Petrolera, el presidente de la
BP en Colombia, Felipe Posada, confirma que el gas que están
consumiendo más de un millón de familias bogotanas
proviene de las profundidades del piedemonte llanero, que ya hay
luz verde para construir la planta de tratamiento de gas de Cusiana,
que BP tiene grandes planes de desarrollo, que la empresa estaría
interesada en meterse en proyectos de crudos pesados y que los cambios
al contrato pueden haberse quedado cortos.
Hace cuatro meses se anunciaron los resultados
poco exitosos de la exploración en Niscota, ¿cuál
va a ser el futuro de este proyecto tras la perforación del
primer pozo?
El pozo Niscota 1 no logró determinar la presencia de hidrocarburos
explotables comercialmente. Sin embargo, el pozo generó una
información geológica muy valiosa que estamos usando
para reinterpretar la sísmica del área y determinar
qué prospectividad adicional pueda existir. La historia de
Niscota no se ha terminado de escribir, aunque confirma que la geología
del piedemonte llanero es muy compleja.
¿Es decir que continúa el interés
de BP en Niscota?
Necesitamos más tiempo, pues sin este trabajo de reinterpretación
es imposible tomar una decisión. Hemos pedido una extensión
del término de exploración. Solamente hasta el momento
en que sepamos si hay una estructura y esa estructura es viable
podemos tomar la decisión de seguir o no.
BP
ha sido el ícono empresarial de los grandes descubrimientos
en el piedemonte llanero, con Cusiana, Cupiagua, Floreña
y Pauto, entre otros, ¿hay interés en algún
otro bloque nuevo en esa área?
Nos hemos concentrado en las áreas que tenemos y en las operaciones
para las cuales somos muy buenos, que se localizan en el piedemonte
casanareño con campos grandes y significativamente complejos,
y no queremos diluir esfuerzos en otras áreas. Ese piedemonte
presenta grandes oportunidades que todavía hay que desarrollar.
No veo que en un futuro cercano vayamos a buscar un nuevo bloque
exploratorio con la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Pero el piedemonte
sigue siendo muy prospectivo.
¿Qué hacer frente a la caída
en la producción petrolera de los campos del piedemonte?
Todos los campos declinan naturalmente. Estamos haciendo todo lo
posible para mitigar la declinación natural y mantener estables
los niveles de producción. A pesar de que hay una declinación
en los líquidos (petróleo crudo), somos conscientes
que Cusiana y Cupiagua tienen grandes reservas de gas y hemos puesto
en marcha unos planes para poder sacar esa producción de
gas que le permita al país tener una segunda fuente estratégica
de suministro para el interior a precios bastante competitivos.
En este nuevo escenario, ¿cómo
encaja la planta de tratamiento de gas?
Este tema ha sido largo y dispendioso porque el mercado de gas en
Colombia aún es muy incipiente y había que avanzar
en muchos terrenos. Pero en los últimos meses se han presentado
grandes avances en la parte regulatoria, específicamente
en lo referente al tema de tarifas de transporte, lo cual ha permitido
que las conversaciones entre los compradores de gas y los vendedores
se acerquen muchísimo. Con Ecopetrol y Total hemos recibido
la adjudicación de un contrato por US$50 millones al año
por siete años para la venta de 90 millones de pies cúbicos
al día a Gas Natural de Bogotá.
Por otro lado, estamos estudiando diferentes opciones para la comercialización
del remanente de producción de este energético.
¿Eso da la luz verde que se necesitaba
para desempantanar la ejecución de la planta?
Sí, la planta de tratamiento será una expansión
de la planta actual que nos llevaría a una capacidad instalada
de 180 millones de pies cúbicos al día. Si el país
consume alrededor de 600 millones de pies cúbicos al día,
quiere decir que de entrada estaríamos capturando 20% del
mercado de gas en Colombia, esencialmente abasteciendo a Bogotá,
Cali y el interior del país.
¿Qué nivel de inversiones requerirá
ese proyecto, quién lo financia y cuándo arrancaría
su construcción?
La planta cuesta unos US$150 millones, se va a construir junto con
nuestros socios en Cusiana, es decir Ecopetrol y Total, y arranca
construcción en el segundo trimestre de este año.
La idea es que esté terminada a mediados del año entrante.
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