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Carta Petrolera
EDICIÓN 108 abril - mayo


 


EL REGRESO DE LA CIRA

El modelo de optimización de campos maduros en el mundo podría tener su máxima expresión en Colombia en La Cira-Infantas, uno de los tres hallazgos más importantes en la historia nacional, ubicado en el Magdalena Medio y con una producción acumulada cercana a los 800 millones de barriles desde su descubrimiento, en los albores del siglo XX.
El campo se caracteriza por tener las mayores reservas de petróleo “in situ” de Colombia, estimadas en 3.500 millones de barriles. Sin embargo, su factor de recobro a lo largo de casi un siglo de producción es de aproximadamente 20%. Es decir, de cada diez barriles que existen en el subsuelo, sólo dos se podrían extraer.
Este factor de recobro responde a los procesos y tecnologías usadas desde el inicio de la explotación del campo en los años 20, pero es bajo con respecto a los estándares actuales en otros campos petroleros de Colombia y el mundo. Lo anterior permite vislumbrar posibilidades materiales de incremento de reservas y producción, mediante la incorporación de tecnologías de recobro mejorado, tales como inyección de agua, gas, vapor, drenaje gravitacional y perforación horizontal y radial.
El potencial y la aparición de tecnologías a costos razonables en el mundo llevaron a Ecopetrol a estudiar desde hace algún tiempo la posibilidad de “revivir” uno de sus campos más significativos del país, pero que hoy se encuentra en su etapa de agotamiento, con cerca de 5.500 barriles por día, cuando en su pico, en los 60, el campo bordeó los 60.000 barriles por día.
Desde el primer momento se reconoció que para darle una nueva vida a La Cira-Infantas era necesario adelantar cuantiosas inversiones para la incorporación de tecnologías que permitieran aumentar su factor de recobro y acometer en paralelo actividades exploratorias en áreas aledañas. Es decir, la idea es aprovechar más lo que ya se tiene en el subsuelo y, además, buscar nuevas reservas en los alrededores.
Con el fin de adelantar este proceso, Ecopetrol invitó en julio de 2003 a un grupo de compañías de alto perfil y con reconocida experiencia mundial en este tipo de proyectos. Entre las ocho firmas invitadas estaban BP, Total, Chevron-Texaco, Nexen, China National Oil Corporation y Occidental de Colombia. Esta última empresa fue la seleccionada para suscribir un acuerdo de intención con el objetivo de analizar conjuntamente la viabilidad técnica y comercial de estructurar un proyecto de aplicación tecnológica y recobro incremental en el campo. Con el estudio se decidirá si el proyecto es viable y, en caso de serlo, la forma en que se llevará a cabo.
Para tener una dimensión de lo que podría significar el proyecto de La Cira-Infantas se puede destacar que por cada punto porcentual en el que se mejore el factor de recobro, se incorporarían 35 millones de barriles de reservas adicionales.
Para lograr incorporar ese potencial se requerirá realizar millonarias inversiones, cuya forma de ejecución todavía no ha sido definida. Se contempla que Ecopetrol continuaría como operador de las actividades de producción.
El proyecto no sólo es importante para el país, por el aumento de las reservas recuperables y la mayor producción, sino para la región, que se beneficiaría de las inversiones y del impulso a la economía y al empleo, y para Ecopetrol, que reviviría uno de los campos que dio comienzo a su historia, para beneficio de sus trabajadores y de su nuevo rol de empresa eficiente.


EL ÁREA DE LOS 1.703 POZOS

Los campos La Cira-Infantas están ubicados en la parte central de la antigua Concesión de Mares, al oriente del río Magdalena y al sur del río Sogamoso, abarcando un área de 160 kilómetros cuadrados y a 22 kilómetros de Barrancabermeja. Son los campos de mayor producción a lo largo de la historia en la cuenca del valle medio del Magdalena.
En la actualidad se han perforado en el área de La Cira-Infantas 1.703 pozos, de los cuales 572 son productores y 60 son inyectores de agua. La producción promedio de aceite es hoy de cerca de 5.500 barriles por día. Infantas: El pozo descubridor del campo fue el Infantas 2, terminado en abril de 1918. Inicialmente, la mayor parte de los pozos produjeron por flujo natural; luego se pasó a un sistema de levantamiento por gas, el cual fue desmontado en 1935 para dar paso al sistema actual de bombeo mecánico. La máxima producción se alcanzó en 1927, con una tasa de 37.900 barriles por día.
La Cira: La perforación del anticlinal de La Cira comenzó en febrero de 1925, con el pozo LC-58. En este mismo año se descubre la zona B y las arenas 116 de la zona A, mediante la perforación del pozo LC-116.
Con la perforación y la terminación del pozo LC-125 se descubre la zona C. A finales de 1940 se había perforado un total de 675 pozos.
Luego de algunos proyectos de inyección de gas en los años 30, se emprende el primer programa de inyección de agua en el campo La Cira entre 1946 y 1949. En 1957 se inició la ejecución de recobro de aceite por inyección de agua en la zona C del campo La Cira, en un área de 280 acres.
Entre 1964 y 1966, Ecopetrol perforó 19 pozos que permitieron el desarrollo del Área La Cira Norte, considerando el pozo LC-1753 como el descubridor del área. En los años 70, Ecopetrol realizó otros programas de inyección.
La producción máxima del campo se obtuvo en 1939, con 53 mil barriles por día. El pico de producción secundaria se alcanzó en octubre de 1974, con una tasa de 11.780 barriles por día.





SEGUNDO AIRE A CASABE

El campo de Casabe, ubicado en el departamento de Antioquia en la frontera con Santander, no ha sido ajeno a las labores de recuperación secundaria. Desde principios de los 80, este campo logró aumentar su producción gracias a un programa de inyección de agua.
Casabe fue descubierto en 1941 e inició su producción oficialmente cuatro años después. Su pico lo alcanzó hace casi 50 años (1956), con 46 mil barriles por día.La declinación lo llevó a producir 4.400 diarios a finales de los 70, cuando se decidió realizar una inversión de más de US$300 millones para recuperar 70 millones de barriles adicionales.
Dos décadas después de ese primer proyecto de recuperación secundaria, Ecopetrol vislumbró una segunda posibilidad incorporando nueva tecnología y por eso decidió incluirlo en la ronda de negocios 2000. Sin embargo, no se recibieron ofertas definitivas.
En 2001, Ecopetrol y Schlumberger realizaron un estudio del campo y determinaron que era posible construir las bases para celebrar un contrato que tuviera por objeto llevar a cabo un proyecto de aplicación tecnológica que permita incrementar el factor de recobro.
Casabe se caracteriza por un bajo nivel de recobro (24%) y la disponibilidad de infraestructura de almacenamiento, tratamiento e inyección de agua, sin contar que se encuentra a unos seis kilómetros de la Refinería de Barrancabermeja.
Los estudios llevaron a que se suscribiera una carta de intención en 2002 para definir las condiciones de un acuerdo comercial.
Posteriormente, definieron un piloto que pretende recuperar 10 millones de barriles adicionales, mediante la perforación de seis pozos y la aplicación de tecnología en los pozos actuales.
Para estas labores Ecopetrol, que continuará como operador del campo, se beneficiará de la experiencia de una compañía de servicios de alta tecnología, que ha realizado trabajos similares para mejorar la explotación de los campos en países como Venezuela, Estados Unidos y Brasil.
La mayor novedad de este proyecto de colaboración empresarial es que contempla que habrá recuperación de costos y utilidades en la medida en que se produzcan resultados. Es decir, los trabajos se realizan a riesgo y sólo habrá ganancias para el contratista contra mejorías comprobadas en la producción y en la incorporación de más reservas.

APUESTA AL FUTURO

Aunque se encuentran en etapas diferentes de su desarrollo y presentan diferencias en la manera de llevarlos a cabo, los proyectos para aumentar el factor de recobro de La Cira- Infantas y Casabe se convierten en una alternativa empresarial para Ecopetrol, que le permite utilizar la infraestructura disponible y prologar la vida de campos que en su momento fueron verdaderos tesoros para la empresa.
Los proyectos son, además, la muestra de que Ecopetrol, al igual que las demás empresas petroleras del mundo, está diversificando su portafolio y dirigiendo su mirada a aquellos campos en producción con un buen potencial de crecimiento. No hay que olvidar que la experiencia internacional demuestra que es allí, en esos proyectos, en los que se está incorporando la mayor cantidad de nuevas reservas en la actualidad, sin contar que han surgido compañías internacionales que determinaron estas labores de recuperación secundaria como su nicho de mercado y se han especializado en el desarrollo de tecnologías para tal fin.
La literatura ya es extensa sobre casos exitosos de este estilo en el contexto internacional. ExxonMobil ha tenido éxito en perforaciones horizontales en el oeste de Texas. Las nuevas tecnologías también ayudaron a Bahrein, en el medio oeste, a aminorar la declinación de uno de sus principales campos, que venía descendiendo a una rata de 7% por año y, luego de los trabajos de recuperación, registró un descenso a un ritmo de 1,3% por año, como lo revela el Journal of Petroleum Technology en su primer ejemplar de 2004, cuyo tema central es precisamente la revitalización de campos maduros.
A Colombia también le llegó la hora de darles una nueva oportunidad a sus viejas glorias, esos campos que le dieron renombre a comienzos del siglo y que arrancan el nuevo milenio con un segundo aire.


 

 

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