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Carta Petrolera
EDICIÓN 108 abril - mayo


 


LA HORA DE LOS MADUROS

El negocio ya no está en apostar todas las cartas a la búsqueda de grandes yacimientos. Atrás quedaron los tiempos en los que las petroleras dedicaban la mayor tajada de su presupuesto a nueva exploración, como en los años 70, cuando su éxito era medido en gran medida por los campos gigantes que descubrieran en ambiciosas campañas exploratorias alrededor del mundo. El mercado cambió: las mayores empresas del mundo gastan cada vez menos en nueva exploración y han empezado a dirigir sus miradas y sus bolsillos a proyectos y áreas que antes no les interesaban.
El cambio tiene justificaciones geológicas, económicas y estratégicas, y todas ellas surgen de un hecho irrefutable: cada vez es más difícil, arriesgado y costoso encontrar grandes yacimientos de petróleo. En cuatro décadas, el número de descubrimientos de campos gigantes, con más de mil millones de barriles, se redujo cuatro veces. Aunque en menor proporción, también se ha reducido el hallazgo de campos con más de 200 millones de barriles.
En opinión de los expertos, los gigantes fáciles de encontrar se están acabando o se encuentran en países que no han liberado sus mercados y tienen restricciones al ingreso de capitales extranjeros en exploración.
Según cifras de The Scotia Group, el único grupo de campos en los que se ha incrementado el ritmo de crecimiento desde los años 60 es el de los que tienen entre 50 y 100 millones de barriles, los cuales no son suficientes para satisfacer las necesidades de reemplazar reservas que tienen las grandes compañías y los países.
Con menos gigantes en la mira y la declinación natural de los descubiertos hace cuatro décadas, el mercado ha obligado a los diferentes actores a jugar otras tres cartas: oportunidades en exploración que exigen mayor inversión y tecnología —como plays en aguas profundas—, adquisición de reservas ya descubiertas y desarrollo de campos en producción.
La última opción es la que se está llevando la mayor tajada de la inversión en la actualidad. Según cifras de IHS, de los US$161 billones que se invirtieron en exploración y producción en el mundo durante el año 2002, 53% (es decir, US$86 billones) se dirigió a desarrollo y producción, mientras que para la adquisición de reservas se destinó 24% y a nuevas aventuras en exploración 23%. “Con excepción de los plays en aguas profundas, las grandes compañías no están creando nuevas áreas rentables a través de la exploración, sino a través de oportunidades de producción”, señala PFC Energy, empresa consultora que hace énfasis en que los principales jugadores están reduciendo sus inversiones en exploración.

GRAN POTENCIAL

La nueva tendencia parece responder a una situación sencilla: si no es posible encontrar grandes yacimientos, o son muy costosos y el riesgo es muy alto, la mejor opción es diversificar el portafolio y destinar una buena porción a incrementar las reservas y la rentabilidad de los campos que ya están en producción. Es allí donde aparecen aquellos campos maduros que, a pesar de encontrarse en su etapa de declinación, tienen un gran potencial si se optimiza su operación y se les incorporan algunas tecnologías que hace tres o cuatro décadas no existían o resultaban onerosas.
El desarrollo de campos viejos está tomando tanta fuerza que hoy en día la mayor parte del reemplazo de reservas en el mundo sale de dichos campos y cada vez menos de nuevos descubrimientos. Como lo muestran las cifras de IHS, 75% de la incorporación de nuevas reservas durante los últimos diez años ha sido generada en campos en producción, mientras que los nuevos descubrimientos sólo han aportado 25%. En otras palabras, de cada diez barriles de nuevas reservas, 7,5 han venido de campos ya descubiertos.

VETERANOS CON HISTORIA

Ecopetrol S.A. no ha sido ajena a esa tendencia mundial, especialmente porque cuenta hoy con activos que se encuentran en su etapa de declinación, marginales dentro de la producción total del país, pero cuyo potencial es apreciable.
Al igual que sucede en el contexto internacional, Ecopetrol tiene varias razones para dirigir sus miradas a algunos proyectos en campos maduros.
La primera es que al optimizar la operación de estos campos se está prolongando su vida útil e, incluso, se les está dando una opción a algunos de ellos que, de otra forma, serían candidatos al abandono en el corto plazo.
En términos sencillos, lo que buscan estos proyectos es “revivir” algunos activos que hoy no representan mayores utilidades para la empresa, con el objetivo de hacerlos rentables y regresar parte de la producción que tuvieron en décadas pasadas.
La segunda razón tiene que ver con la infraestructura disponible en dichos activos para la producción, almacenamiento y transporte. Esto representa beneficios para la empresa en la medida en que puede aprovechar su capacidad instalada.
La tercera razón tiene que ver con la posibilidad de incrementar reservas, producción y rentabilidad de los activos maduros. Estos proyectos, a diferencia de la tarea de emprender una nueva exploración, permiten obtener beneficios en un menor plazo de tiempo.
Aunque no es un objetivo que sea responsabilidad de Ecopetrol, esta razón cobra importancia a la luz de la necesidad del país de incrementar sus reservas y producción, e incluso mantener la autosuficiencia petrolera. En el mismo Plan de Desarrollo se contempla la política de dar importancia y celeridad a los proyectos que buscan incrementar la producción de campos actuales.
Así que, junto a las labores que se han emprendido para la búsqueda de nuevas reservas, Ecopetrol incorporó proyectos para optimizar su producción en los campos maduros. La intención es aumentar su factor de recobro, lo que significa extraer un mayor volumen de las reservas del que inicialmente se tenía previsto. Los dos proyectos para hacer realidad esta estrategia en Ecopetrol son La Cira-Infantas y Casabe, dos campos que hoy representan una producción cercana a los 10 mil barriles por día entre los dos (cerca de 2% de la producción nacional), pero que tienen el potencial de recobrar buena parte del auge que los caracterizó en épocas pasadas.


 

 

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