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Es
Colombia suficientemente atractiva para las Ligas Mayores del Petróleo?
¿Vendrán otros?
“Las fallas estratégicas son generalmente fallas al
confrontar la realidad” (Magretta). Una estrategia nacional
de hidrocarburos exitosa necesita examinar y anticipar tendencias
externas, para que las estrategias, políticas y términos
contractuales/fiscales e incentivos se puedan ajustar y realinear
adecuadamente. Colombia ha tomado medidas audaces para mejorar su
nivel de actividad E&P. ¿Pero son éstas lo suficientemente
audaces?
Las compañías de las Ligas
Mayores buscan materialidad en otros lugares
Las fuerzas externas actuales (las fuerzas de la
industria de Porter y las fuerzas del entorno macro) están
evolucionando rápidamente. Las más notorias y relevantes
entre éstas son: (1) la inminente tangibilidad de un escenario
de escasez a mediano plazo del recurso, mientras la demanda sigue
creciendo, preparando así el terreno para un severo desbalance
entre la oferta y la demanda, (2) la reciente consolidación
de las compañías de las Ligas Mayores (super-majors),
(3) el consiguiente elevamiento de las barreras internas –
solo los pocos seleccionados pueden aspirar a acceder a reservas
convencionales significativas, y (4) la irrupción de NOCs
transnacionales como competidores agresivos.
Mientras la demanda por energía crece exponencialmente, propulsada
por la mezcla compuesta de crecimiento vegetativo y económico,
el legendario pico de capacidad de suministro global está
ahora a la vista. De acuerdo con Matthew Simmons1 los 14 yacimientos
más grandes del mundo, basados en la producción actual,
aportan el 20% de la producción total de petróleo,
y en promedio tienen 44 años de edad.
La insatisfacción con los resultados de exploraciones recientes
es rampante, y las Ligas Mayores están fallando en crecimiento
orgánico. De nuevo, acuerdo con Simmons2 las Ligas Mayores
se gastaron 150 billones de dólares en capital entre 1999
y 2002, solo para ver que su producción colectiva creció
de 13.1 a 13.7 MMboe/d (1.5% CAGR). En medio de un reemplazo de
producción declinante y un crecimiento tan modesto, el costo
de capital por barril debe estar del orden de 8 $/boe. Puesto que
ellos ya están integrados verticalmente, y los intentos de
diversificación conglomerada siempre han fallado, una respuesta
estratégica lógica es consolidarse para gozar por
lo menos de otras economías de escala. Sin embargo, estas
eventualmente muestran rendimientos decrecientes (diminishing returns).
Ya que las Ligas Mayores no pueden confiar en un crecimiento de
la rata de producción, ellos están apuntando de nuevo
a ROCE (retorno sobre el capital empleado). Esto las impulsa a enfocarse
en áreas de alta materialidad a costos unitarios bajos (ej.
Golfo Pérsico, FSU) y dejan de buscar crecimiento y aún
pueden retirarse de áreas de baja materialidad y altos costos
(ej., las Cuencas sub-Andinas). Debemos tener en cuenta que cerca
de las 2/3 partes de las reservas convencionales del planeta están
localizadas alrededor del Golfo Pérsico. Así, que
nuestras cuencas, más modestas, parecen estar perdiendo la
atención de las Ligas Mayores.
Un Mercado a base de Independientes y NOCs
transnacionales
La cuenca sub-Andina dejaría, entonces, de
ser interesante como un intersticio estratégico, lo cual
debería abrir una atractiva ventana de oportunidad para independientes
y NOCs transnacionales.
Los independientes son más “caros”, porque deben
manejar tasas de retorno más altas:
- Ellas tienen un costo de capital más alto: más
alto costo de la deuda y más alto costo de capital (mayor
volatilidad sistemática debido a mayor apalancamiento operativo
y financiero)
- Ellas no están integradas (diversificadas verticalmente)
- Ellas no están, tampoco, diversificadas geográficamente
- Ellas deben pagar ‘premiums’ más altos para
cubrir riesgos idiosincrásicos, y especialmente, riesgos
de superficie
Esto no es del todo malo para los gobiernos. A pesar
de ser un poco más costosas, las independientes también
tienen sus virtudes: un poco menos de arrogancia, más flexibilidad,
son menos indolentes, hacen decisiones más rápidas
y tienen umbrales de materialidad más modestos (ellos le
apuntan a lo que puede parecer más pequeño, y pueden
terminar haciendo grandes descubrimientos también).
Las NOCs transnacionales, por otra parte, pueden tener motivaciones
de suministro estratégico que con frecuencia eliminan cualquier
consideración teórica de costo de capital. Ellas tienen
una influencia competitiva superior, ya que pueden hacer negocios
gobierno a gobierno. Sin embargo, el objetivo del gobierno sede
es otorgar los derechos E&P a compañías que no
solo valoran mucho los activos del Estado, sino que también
le añaden valor a estos (las licencias nunca son de fácil
venta). Algunas de estas transnacionales son excelentes, algunas
aceptables, y otras bastante pobres. La pregunta, entonces, es:
Si una NOC extranjera dada fuera ineficaz y operativamente ineficiente,
o incompetente en su manejo de temas sociales y del ambiente en
su país de origen, habría razón para pensar
que se comportará mejor en nuestro ámbito? Inversamente,
cuales son las competencias atractivas que tiene nuestra NOC que
pueden utilizarse y que serían bienvenidas en otros países?
Es que los gobiernos conocen su Mercado?
En cualquier caso, si la inversión en E&P por independientes
y NOCs extranjeras no solo es muy necesaria sino deseada, el ejercicio
para un gobierno se reduce a un problema de mercadeo estratégico:
- ¿Cuáles son nuestros objetivos con respecto a
la producción, reemplazo de reservas, materias primas para
refinerías, exportaciones, desarrollo absoluto de rentas
y captura por parte del gobierno, desarrollo social, etc.?
- ¿Qué perfil de inversionista necesitamos
para cada tipo de proyecto?
- ¿Conocemos nuestros “clientes”,
sus motivaciones, necesidades, temores, restricciones, los incumplidores
de contratos, etc.?
- Cómo nos podemos presentar atractivos para
ellos?
- ¿Qué diferencia nuestro país
de sus competidores, tanto favorable como desfavorablemente?
- ¿Estamos Compitiendo regional o globalmente?
- ¿Cuál será nuestra proposición
de valor para nuestros clientes?
- ¿Cómo posicionaremos nuestro país
en la perspectiva percibida vs. la continua voracidad del estado?
- ¿Cambiaremos nuestros términos fiscales
y contractuales (señales de “precio”) gradualmente
para un enfoque de prueba y error, o debemos actuar drásticamente,
como estímulo?
El Caso Colombiano
Colombia ha entendido que tiene un serio problema
de producción declinante y está decidida a actuar
en concordancia. Se han enviado muchas señales excelentes
al mercado: a) la creación de la ANH, b) la terminación
del Contrato de Asociación, el cual afectó adversamente
la materialidad y la relación riesgo/compensación,
y c) una administración que está dispuesta a oír
lo que dice el mercado. Además, una historia de transparencia,
respeto por los contratos y sólidas instituciones políticas
proporcionan un aura de bajo riesgo político, por lo menos
del tipo regulatorio. ECOPETROL debe emerger fortalecida y más
independiente, y puede hasta utilizar sus bien conocidas competencias
emprendiendo proyectos en otras latitudes. Para complementar, parece
haber un punto de inflexión con relación a la guerra
con la narco –subversión y un aumento drástico
en el optimismo de la población (algunas veces una profecía
que acarrea su propio cumplimiento)
Los cambios recientes podrían parecer espectaculares a priori,
si uno entiende las formidables limitaciones políticas. ¿Pero
serán estos suficientes? Siempre hay el riesgo de que los
cambios no sean lo suficientemente drásticos como para crear
el estímulo necesario.
En contraste, el Mar del Norte de U.K., el Golfo de México
y Argentina, al mismo tiempo deliberadamente se posicionaron con
agresividad, con una porción para el gobierno muy baja en
relación a sus percepciones decentes de perspectivas. La
porción para el gobierno rivalizaba con las de Nicaragua,
Portugal, Africa, etc. todos países con perspectivas bajas
o no existentes. Estos países comprendieron que 45% de mucho
es mucho mejor que 90% de no mucho. Argentina (Figura 1) entonces
vio en los 90’s que su producción creció en
70 %, mientras que sus reservas también crecieron (la curiosa
caída de reservas en 1990 obedeció a la necesidad
de hacer las reservas de YPF honestas, antes de su privatización).
Otro contraste impactante es la cuenca de Burgos enclavada entre
Sur Texas y Méjico Norte (Figura 2). Mientras Texas recupera
el 80% de OIGP con el gobierno tomando una porción del 40%,
Méjico recuperó solo el 20% pero con el gobierno tomando
el 100%. ¿Quién generó y capturó más
rentas?
Regresando a Colombia, la provisión para capturar beneficios
inesperados a precios de crudo más altos sería razonable
si no fuera necesario en este momento un gran estímulo, o
si Colombia no tuviera que contrarrestar una percepción todavía
muy negativa de sus problemas de seguridad y estabilidad (la percepción
siempre le gana a la realidad). También, tal como está
el borrador del contrato, hay un alto nivel de supervisión
de la Agencia que puede parecer bastante molesto, quizás
un remanente de la cultura del Contrato de Asociación. Todavía
no hay disponible un arbitramento internacional que obligue a las
partes (imparcial y alejado de prejuicios y conflictos de interés).
Puede Colombia darse el lujo de ignorar esta ventana política
de oportunidad durante la actual administración, para hacer
cambios más agresivos? ¿Qué pasará si
la señal actual no estimula el mercado adecuadamente?
(1) Simmons, M.R., 2002, “The World’s
Giant Oil Fields, Hubert Canter newsletter #2002/1, M. King Hubert
Center for Petroleum Supply Studies, Colorado School of Mines
(2) Simmons, M.R., 2003, “Consolidation in oil and Gas,”
Offshore Technology Conference Presentation
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