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TECNOLOGÍA DE PUNTA
El objetivo visualizado por Ecopetrol está a tres segundos
de profundidad, el primero de los cuales abarca los primeros mil
metros de columna de agua. Con los datos del área, el objetivo
a iluminar, la profundidad, la frecuencia máxima, la velocidad
al objetivo y el ángulo de buzamiento, se calculó
un número total de 3.840 canales donde se recibiría
la señal de la fuente de energía.
El número de canales permitió definir el número
de streamers o cables y el largo total de ellos. En esta oportunidad,
el programa utilizó siete streamers de seis kilómetros
de longitud cada uno, los cuales se sujetaron a la parte trasera
del barco y se desplegaron a una profundidad de siete metros. Este
sistema de adquisición sísmica es conocido como el
método de reflexión, el cual consiste en utilizar
cañones de aire comprimido que son disparados a 1.950 pulgadas
cúbicas de presión a una profundidad de seis metros.
La onda alcanza las capas geológicas más profundas
y rebota la señal acústica, que es captada por los
hidrófonos que van a lo largo de los streamers.
Cada 300 metros, a lo largo de cada cable, van instalados dispositivos,
sensores acústicos y controladores de profundidad, que mantienen
el rumbo de los cables pese a las fuertes corrientes. En esta oportunidad,
han trabajado con vientos de hasta 45 nudos (es decir, 81 kilómetros
por hora), oleaje de hasta ocho metros y con corrientes de hasta
1,5 nudos, que hacen difícil la tarea incluso para los más
osados.
Los equipos miden el tiempo que transcurre entre el momento que
se genera la energía y se recibe la señal, para así
definir la geometría en el subsuelo. Luego, como un paso
preliminar para encontrar la profundidad de los datos, la escala
de tiempo se convierte a una escala de profundidad, comenta el geofísico
Carlos Guerrero Moreno, gerente de Prospección de la Vicepresidencia.
Por otra parte, los datos de navegación son grabados en un
computador con coordenadas de la posición real de los disparos
y de los hidrófonos. “Una vez se comienza a disparar,
el proceso es controlado por los computadores y por el sistema de
navegación. Al final de cada secuencia se procesan los datos
de navegación y se hace una edición de datos sísmicos
para eliminar las trazas ruidosas
que están fuera de las condiciones normales. De allí
pasan a control de calidad y se producen los apilados preliminares
que verifican los datos adquiridos”, asegura Guerrero Moreno.
Gravimetría y magnetometría son los dos trabajos que
complementan la actividad marina, para conocer las variaciones en
la densidad y magnetismo de las rocas. La Austin Exploration Inc.
está a cargo de estas adquisiciones y para ello también
ha dispuesto de la más alta tecnología, que registra
los datos segundo a segundo. |