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Carta Petrolera
EDICIÓN 108 abril - mayo


 

 

DE FRENTE, MAR

En un punto movedizo en el mar Caribe colombiano, desde hace más de dos meses conviven unas 35 personas venidas de todas partes del mundo con un solo propósito: lograr la mejor radiografía del subsuelo marino colombiano que le apunte a la búsqueda de un potencial de 3.700 millones de barriles de petróleo equivalente.
Todos ellos comparten una cosa en común: un espacio de 78 metros de longitud, por 17 metros de ancho y ocho metros de alto, en el Western Patriot, un barco de bandera panameña, con la mejor tecnología a bordo para la adquisición de 1.091 kilómetros cuadrados de sísmica tridimensional, y otros 3.233 kilómetros lineales, tanto de gravimetría como de magnetometría, que se constituyen en los primeros trabajos de esta naturaleza que se realizan en aguas profundas del Caribe colombiano.
Desde mediados de febrero, geólogos, geofísicos, ingenieros electrónicos y de sistemas, navegantes, paramédico y la tripulación navegan de día y de noche tras el rumbo de las 70 líneas que van desde la línea de costa, frente a Santa Marta, hasta unos 60 kilómetros aguas adentro del Caribe colombiano, con profundidades que alcanzan hasta los 2 mil metros.
Allí se podría conjugar fácilmente una torre de babel, con personal proveniente de Noruega, Estados Unidos, Canadá, Australia, Austria, Dinamarca, Inglaterra, Polonia, Alemania, Brasil, Chile y Filipinas, entre otros, todos ellos experimentados en casi todas las aguas de los siete mares.
Desde Santa Marta hasta el Cabo de la Vela, en La Guajira colombiana, se desplaza sin cesar el Western Patriot, en una maniobra por mantener arriba los ocho streamers, o cables submarinos encargados de llevar los dispositivos que recibirán las señales acústicas que arrojarán las capas bajo el lecho marino.
A bordo del Western Patriot el tiempo no se cuenta en días ni en horas. Todo es movimiento, no sólo por el vaivén que generan las corrientes marinas, sino por el accionar de día y de noche de los distintos equipos y tecnología dispuestos para adquirir información sísmica marina 3D nunca antes registrada en Colombia.

NICHO TECNOLÓGICO

Con una estrategia de la Vicepresidencia de Exploración, obteniendo un bloque exploratorio de gran tamaño, 4,4 millones de hectáreas, y ejecutando el primer 3D marino en Colombia, Ecopetrol reactivó la exploración del offshore.
El offshore colombiano, uno de los tres nichos sobre los cuales Ecopetrol basa su estrategia exploratoria desde este año, se caracteriza por su alto potencial de albergar crudos livianos y gas.
Esta área, localizada entre Islas del Rosario, en Cartagena, y el Cabo de la Vela, en La Guajira, se dibuja desde hace un par de años en el mapa de los geólogos como altamente prospectiva. Sin embargo, en todo el Caribe colombiano se han perforado sólo 17 pozos, el último de los cuales se finalizó hace más de 20 años.
Precisamente en 2002 Ecopetrol realizó batimetría de alta resolución del lugar y corazonamientos del fondo marino, acciones que arrojaron indicios de que en la zona Tayrona existe una geología adecuada para un potencial sistema petrolífero, lo que llevó a los expertos a profundizar más sobre esta área a través de sísmica tridimensional.
Así nació Tayrona, un área “que promete traer los socios exploradores más capacitados a escala global en aguas profundas”, manifiesta Pedro Restrepo Pace, vicepresidente de Exploración de Ecopetrol.
El siguiente paso fue el diseño de la sísmica a adquirir, con 43 grados en dirección
norte y 223 grados al sur, que marcan el rumbo del barco para las 74 líneas que totalizan 1.091 kilómetros cuadrados, dentro de Bahía, un bloque que está incluida en los márgenes de Tayrona.
Con las actividades en Bahía, bloque que cuenta con un área total de 966 mil hectáreas, Ecopetrol entra a apostar fuerte en el negocio de exploración en un área tecnológica poco aprovechada en el medio colombiano, pero que en el ámbito de la industria internacional está dentro de las prácticas más utilizadas en 44 cuencas de 22 países.
Por ahora son más de US$10 millones los que Ecopetrol invertirá en adquirir e interpretar la información, como capital valioso de un riguroso y agresivo programa de trabajo que permitan clarificar el riesgo geológico en esta área frontera de Colombia. Para lograrlo ha dispuesto la contratación de la más alta tecnología de punta en la adquisición de la sísmica, gravimetría y magnetometría. Sin embargo, su reto va más allá del bloque Bahía y ya cuenta con el aval de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, entidad que le ha asignado de manera temporal, hasta mediados de 2004, los 4,4 millones de hectáreas de Tayrona, para que formalice un programa de trabajo que saque del anonimato las reservas del Caribe, que por ahora son sólo cifras en el mapa de prospectividad del país.
En las cuentas de Ecopetrol figuran cifras cercanas a los US$60 millones como inversiones iniciales durante los primeros seis años de actividad exploratoria del Caribe, en un ambiente que para los geólogos es sobrepresurado y de aguas profundas.

PRIMEROS ACUERDOS

En ese sentido, Ecopetrol desde 2003 ha estado en negociaciones con varias compañías del Top 10 mundial, cuyo aporte, además de las inversiones, se traduzca en fortalezas, en tecnologías de perforación y desarrollo de proyectos en aguas profundas, y en el liderazgo que tienen en el mundo en el campo del transporte y del mercadeo de gas, a través de sistemas como Gas Natural Licuado (GNL) o Gas Natural Comprimido (GNC).
Se trata de compañías robustas con las cuales Ecopetrol puede optimizar su exposición al riesgo y apalancar recursos financieros de manera conjunta, dadas las cuantiosas inversiones que requiere un proyecto de esta naturaleza. Los primeros avances ya muestran resultados con su homóloga, la brasilera Petrobras, compañía que ostenta el liderazgo de perforación en aguas profundas y con la que se firmó un acuerdo de cooperación. Mientras esto ocurre, el Western Patriot sigue en su labor de disparar la totalidad de las líneas sísmicas. Una vez finalizada, Ecopetrol hará el procesamiento, que, por ser de alta tecnología, se tomará ocho meses. Posteriormente vendrá la interpretación y extracción de atributos para entrar a definir la localización de posibles áreas de perforación, resultados que se tendrán a comienzos de 2005.
Este es tan sólo el comienzo de una estrategia pensada para desarrollar el negocio del gas más allá de las fronteras y bajo el azul profundo del Caribe colombiano.

EL BARCO

El Western Patriot es un barco diseñado exclusivamente para realizar trabajos de sísmica. Pertenece a la compañía americana Western Geco, una de las más grandes en el ámbito mundial.
Esta compañía es, además, fabricante de tecnologías e instrumentales propios, como los monowings, que son dispositivos para mantener constante la separación entre los cables. Además cuenta con el software de procesamiento de control de calidad Omega y el software de navegación UnavCHK, elementos que la mantienen como una de las líderes en su especialidad.
El barco fue fabricado en los astilleros de Noruega a comienzos de los 90. La dureza de su casco fue sometida a cinco meses de prueba en todas las condiciones del mar. Pesa 3.685 toneladas, las cuales son fácilmente maniobrables, debido a que cuenta con dos hélices y propulsión de proa. Está dotado con sistema de radiocomunicaciones, tres radares, un piloto automático, una ecosonda, indicador de velocidad y tres VHF, más un DHGF manual.
A bordo cuenta con cuatro lanchas rápidas, dos de las cuales son utilizadas para apoyo logístico con los cables y dos más para transporte de personal. A lo largo del trabajo, el Western Patriot es asistido por dos barcos, Neptuno y Gulf Service, que le dan soporte en las operaciones y le ayudan mantener alejadas otras embarcaciones con el fin de evitar que los cables y los equipos resulten estropeados.

 

 

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