
|
DE FRENTE, MAR
En un punto movedizo en el mar Caribe colombiano, desde hace más
de dos meses conviven unas 35 personas venidas de todas partes del
mundo con un solo propósito: lograr la mejor radiografía
del subsuelo marino colombiano que le apunte a la búsqueda
de un potencial de 3.700 millones de barriles de petróleo
equivalente.
Todos ellos comparten una cosa en común: un espacio de 78
metros de longitud, por 17 metros de ancho y ocho metros de alto,
en el Western Patriot, un barco de bandera panameña, con
la mejor tecnología a bordo para la adquisición de
1.091 kilómetros cuadrados de sísmica tridimensional,
y otros 3.233 kilómetros lineales, tanto de gravimetría
como de magnetometría, que se constituyen en los primeros
trabajos de esta naturaleza que se realizan en aguas profundas del
Caribe colombiano.
Desde mediados de febrero, geólogos, geofísicos, ingenieros
electrónicos y de sistemas, navegantes, paramédico
y la tripulación navegan de día y de noche tras el
rumbo de las 70 líneas que van desde la línea de costa,
frente a Santa Marta, hasta unos 60 kilómetros aguas adentro
del Caribe colombiano, con profundidades que alcanzan hasta los
2 mil metros.
Allí se podría conjugar fácilmente una torre
de babel, con personal proveniente de Noruega, Estados Unidos, Canadá,
Australia, Austria, Dinamarca, Inglaterra, Polonia, Alemania, Brasil,
Chile y Filipinas, entre otros, todos ellos experimentados en casi
todas las aguas de los siete mares.
Desde Santa Marta hasta el Cabo de la Vela, en La Guajira colombiana,
se desplaza sin cesar el Western Patriot, en una maniobra por mantener
arriba los ocho streamers, o cables submarinos encargados de llevar
los dispositivos que recibirán las señales acústicas
que arrojarán las capas bajo el lecho marino.
A bordo del Western Patriot el tiempo no se cuenta en días
ni en horas. Todo es movimiento, no sólo por el vaivén
que generan las corrientes marinas, sino por el accionar de día
y de noche de los distintos equipos y tecnología dispuestos
para adquirir información sísmica marina 3D nunca
antes registrada en Colombia.
NICHO TECNOLÓGICO
Con
una estrategia de la Vicepresidencia de Exploración, obteniendo
un bloque exploratorio de gran tamaño, 4,4 millones de hectáreas,
y ejecutando el primer 3D marino en Colombia, Ecopetrol reactivó
la exploración del offshore.
El offshore colombiano, uno de los tres nichos sobre los cuales
Ecopetrol basa su estrategia exploratoria desde este año,
se caracteriza por su alto potencial de albergar crudos livianos
y gas.
Esta área, localizada entre Islas del Rosario, en Cartagena,
y el Cabo de la Vela, en La Guajira, se dibuja desde hace un par
de años en el mapa de los geólogos como altamente
prospectiva. Sin embargo, en todo el Caribe colombiano se han perforado
sólo 17 pozos, el último de los cuales se finalizó
hace más de 20 años.
Precisamente en 2002 Ecopetrol realizó batimetría
de alta resolución del lugar y corazonamientos del fondo
marino, acciones que arrojaron indicios de que en la zona Tayrona
existe una geología adecuada para un potencial sistema petrolífero,
lo que llevó a los expertos a profundizar más sobre
esta área a través de sísmica tridimensional.
Así nació Tayrona, un área “que promete
traer los socios exploradores más capacitados a escala global
en aguas profundas”, manifiesta Pedro Restrepo Pace, vicepresidente
de Exploración de Ecopetrol.
El siguiente paso fue el diseño de la sísmica a adquirir,
con 43 grados en dirección
norte y 223 grados al sur, que marcan el rumbo del barco para las
74 líneas que totalizan 1.091 kilómetros cuadrados,
dentro de Bahía, un bloque que está incluida en los
márgenes de Tayrona.
Con las actividades en Bahía, bloque que cuenta con un área
total de 966 mil hectáreas, Ecopetrol entra a apostar fuerte
en el negocio de exploración en un área tecnológica
poco aprovechada en el medio colombiano, pero que en el ámbito
de la industria internacional está dentro de las prácticas
más utilizadas en 44 cuencas de 22 países.
Por ahora son más de US$10 millones los que Ecopetrol invertirá
en adquirir e interpretar la información, como capital valioso
de un riguroso y agresivo programa de trabajo que permitan clarificar
el riesgo geológico en esta área frontera de Colombia.
Para lograrlo ha dispuesto la contratación de la más
alta tecnología de punta en la adquisición de la sísmica,
gravimetría y magnetometría. Sin embargo, su reto
va más allá del bloque Bahía y ya cuenta con
el aval de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, entidad que le
ha asignado de manera temporal, hasta mediados de 2004, los 4,4
millones de hectáreas de Tayrona, para que formalice un programa
de trabajo que saque del anonimato las reservas del Caribe, que
por ahora son sólo cifras en el mapa de prospectividad del
país.
En las cuentas de Ecopetrol figuran cifras cercanas a los US$60
millones como inversiones iniciales durante los primeros seis años
de actividad exploratoria del Caribe, en un ambiente que para los
geólogos es sobrepresurado y de aguas profundas.
PRIMEROS ACUERDOS
En ese sentido, Ecopetrol desde 2003 ha estado en negociaciones
con varias compañías del Top 10 mundial, cuyo aporte,
además de las inversiones, se traduzca en fortalezas, en
tecnologías de perforación y desarrollo de proyectos
en aguas profundas, y en el liderazgo que tienen en el mundo en
el campo del transporte y del mercadeo de gas, a través de
sistemas como Gas Natural Licuado (GNL) o Gas Natural Comprimido
(GNC).
Se trata de compañías robustas con las cuales Ecopetrol
puede optimizar su exposición al riesgo y apalancar recursos
financieros de manera conjunta, dadas las cuantiosas inversiones
que requiere un proyecto de esta naturaleza. Los primeros avances
ya muestran resultados con su homóloga, la brasilera Petrobras,
compañía que ostenta el liderazgo de perforación
en aguas profundas y con la que se firmó un acuerdo de cooperación.
Mientras esto ocurre, el Western Patriot sigue en su labor de disparar
la totalidad de las líneas sísmicas. Una vez finalizada,
Ecopetrol hará el procesamiento, que, por ser de alta tecnología,
se tomará ocho meses. Posteriormente vendrá la interpretación
y extracción de atributos para entrar a definir la localización
de posibles áreas de perforación, resultados que se
tendrán a comienzos de 2005.
Este es tan sólo el comienzo de una estrategia pensada para
desarrollar el negocio del gas más allá de las fronteras
y bajo el azul profundo del Caribe colombiano.
EL BARCO
El Western Patriot es un barco diseñado exclusivamente
para realizar trabajos de sísmica. Pertenece a la compañía
americana Western Geco, una de las más grandes en el
ámbito mundial.
Esta compañía es, además, fabricante
de tecnologías e instrumentales propios, como los monowings,
que son dispositivos para mantener constante la separación
entre los cables. Además cuenta con el software de
procesamiento de control de calidad Omega y el software de
navegación UnavCHK, elementos que la mantienen como
una de las líderes en su especialidad.
El barco fue fabricado en los astilleros de Noruega a comienzos
de los 90. La dureza de su casco fue sometida a cinco meses
de prueba en todas las condiciones del mar. Pesa 3.685 toneladas,
las cuales son fácilmente maniobrables, debido a que
cuenta con dos hélices y propulsión de proa.
Está dotado con sistema de radiocomunicaciones, tres
radares, un piloto automático, una ecosonda, indicador
de velocidad y tres VHF, más un DHGF manual.
A bordo cuenta con cuatro lanchas rápidas, dos de las
cuales son utilizadas para apoyo logístico con los
cables y dos más para transporte de personal. A lo
largo del trabajo, el Western Patriot es asistido por dos
barcos, Neptuno y Gulf Service, que le dan soporte en las
operaciones y le ayudan mantener alejadas otras embarcaciones
con el fin de evitar que los cables y los equipos resulten
estropeados. |
|