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Carta Petrolera
EDICIÓN 108 abril - mayo


 

 

EL FUTURO ES DEL GAS

El gas natural está sufriendo una transformación sin precedentes, debido a los adelantos tecnológicos que en materia de transporte han permitido su globalización. Muy pronto su transacción será tan fluida como es hoy la del petróleo, debido a que cada vez es más posible llevarlo desde los diferentes yacimientos hasta los grandes consumidores.
Cada vez es mayor la demanda global de generación y utilización de energías limpias, así como el incremento en el uso del gas en naciones que han dependido del petróleo por no poseer reservas de gas, ya que hasta hoy ese mercado estaba circunscrito a aquellos países que poseían reservas o podían importarlas a través de gasoductos.
En este sentido, llama la atención el caso venezolano, nación que posee grandes reservas de gas en la costa oriental y que no ha podido llevarlo al extremo occidental del país, debido a las altas inversiones de capital requeridas.
El gas natural es más económico que el petróleo crudo y será la fuente de energía primaria de mayor crecimiento mundial en los próximos 20 años. Se espera que el uso del petróleo a escala global se incremente aproximadamente 2,3% anualmente, mientras que el consumo del gas natural aumentará de 6% a 7%.

LICUEFACCIÓN SE ABRE PASO

La licuefacción del gas natural se está convirtiendo rápidamente en una alternativa para su transporte, gracias a los recientes avances tecnológicos. Esta tecnología permite almacenar el gas de manera líquida para luego ser transportado a grandes distancias entre el centro de producción y los sitios de consumo.
En general, la puesta en marcha de proyectos de gas natural licuado (GNL) requiere la construcción de una planta de licuefacción, un puerto y una planta de regasificación en el lugar donde llega el producto. Para proyectos de GNL se necesitan millonarias inversiones y reservas mínimas de dos a tres trillones de pies cúbicos de gas para que sean rentables.
Sin embargo, de acuerdo con los recientes logros, principalmente en Trinidad y Omán, los costos de licuefacción descendieron al nivel de US$0,90/mmbtu y de US$0,35/mmbtu para la regasificación.
En la actualidad, el flujo de GNL en el mundo se concentra en la demanda de Japón, Estados Unidos y Europa, y presenta un desarrollo marginal en nuestro continente, donde el único país que lo exporta es Trinidad y Tobago.
Sin embargo, se espera una gran expansión, ya que existen 21 proyectos de GNL planeados y en construcción que apuntan al mercado norteamericano.
En el ámbito continental, además de Estados Unidos existen planes para construir puertos y facilidades de regasificación en México, Costa Rica y República Dominicana.
Otra tecnología disponible para el transporte de gas es la conformación de sistemas de gas natural comprimido (GNC) adecuada para distancias cortas, que requieren menores inversiones y reservas.
En contraste, los gasoductos se presentan como una alternativa costosa e inflexible. Por un lado, los requerimientos de capital y los costos de operación son muy altos, sin contar con el impacto que ocasiona su construcción, debido a la compra de tierras y los permisos ambientales necesarios.
Más aún, para su viabilidad requiere mercados suficientemente grandes y estables que permitan sostener contratos de largo plazo, lo que naturalmente no es necesario en el caso del GNL. Por ello, los países que poseen las reservas de gas sin desarrollar se encuentran en franca competencia por atraer a los grandes inversionistas que posean no sólo el capital sino la tecnología y el acceso a los mercados.

LA COMPETENCIA

En su vecindad, Colombia tiene países competidores que cuentan con volúmenes mayores de reservas. Venezuela posee gran capacidad para suministrar GNL a la región y es el quinto en reservas a escala mundial.
Trinidad y Tobago también es un fuerte jugador, pues cada vez aumenta su capacidad para suministrar GNL a Estados Unidos, Brasil y Centroamérica. Perú adelanta estrategias para atraer la inversión privada y así desarrollar el consumo interno y exportar a Brasil, Ecuador y México. Argentina ha consolidado un mercado maduro, aunque tiene incertidumbre en sus reservas.
Brasil, la economía más grande de América del Sur, tiene planes ambiciosos de aumentar la generación eléctrica basada en gas y ha realizado nuevos descubrimientos, mientras que Bolivia adelanta, no sin dificultades, planes para exportar a Brasil, Chile y Paraguay.
En el resto del mundo, Katar, Indonesia, Malasia y Nigeria han logrado aprovechar mejor sus recursos gasíferos debido al desarrollo de proyectos de transporte de gas natural licuado, principalmente.

RESERVAS DE GAS AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
América Latina y el Caribe Trillones de
pies cúbicos
Trillones de
metros cúbicos
Porcentaje
del total
Venezuela 148.0 4.19 49.13
Bolivia 54.9 1.55 18.22
Argentina 28.0 .79 9.29
Trinidad y Tobago 23.5 .66 7.79
Brasil 23.0 .65 7.63
Perú 13.0 .37 4.32
Colombia 4.5* .13 1.50
Otros 6.4 .18 2.12
Total América Latina y el Caribe 301.3 8.52 100.0

* Incluye sólo las reservas comerciales a 31 de diciembre de 2003.
Fuente: EIA, IHS Energy 2003



COLOMBIA VA EN CAMINO

Colombia no es ajena a las transformaciones que en el mundo se están presentando. La creciente demanda interna y las posibilidades de exportar este energético a Centroamérica y Estados Unidos la obligan a plantear alternativas que permitan dinamizar el mercado y explotar el potencial de gas que hay por descubrir.
Los principales actores del mercado reconocen que, en el país, el gas ha estado siempre en un segundo lugar después del petróleo y que, al mejor ejemplo de las fábulas infantiles, no ha dejado de ser la cenicienta de esta industria millonaria.
“Siempre he sentido que el gas ha estado en segundo plano y hoy el mundo sólo habla del gas. Debemos darle pasaporte de primera categoría y transarlo, porque definitivamente el gas es el futuro”, les dijo el presidente de Ecopetrol S.A, Isaac Yanovich, a expertos representantes de la industria y del gobierno que se reunieron en el foro “el Futuro del Gas Natural en Colombia”, que se llevó a cabo en Bogotá en febrero pasado. Por su parte, el presidente de la British Petroleum en Colombia, Felipe Posada, reconoce que “el mercado del gas en Colombia es aún muy incipiente y se ha tenido que avanzar mucho para allanar los terrenos comerciales y tarifarios”, a fin de lograr concretar proyectos como el de la planta de tratamiento de gas.
Precisamente, los expertos coincidieron en que Colombia debe consolidar una política a largo plazo que defina el futuro de este energético, abra puertas a la inversión privada y genere posibilidades de negocios hacia otros países.
En ese sentido, representantes de las empresas petroleras esperan que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) consolide las nuevas formas de contratación para búsqueda de reservas y plantean que los contratos que se firmen en adelante terminen hasta cuando se agoten los campos.

 

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