Diciembre de 2005- Febrero de 2006
Hechos
Entrevista
Comunidades
 
Producción
Versión Inglés
 
Gestión Mapamundi  
Exploración Documento PDF  
Coyuntura    


Todo cultivo de caucho natural atraviesa varias etapas. Se inicia con la producción de material vegetativo realizada en un jardín clonal, donde se reproducen los clones de caucho que han sido seleccionados por su adaptación a la zona y resistencia a las enfermedades.
De allí se saca el patrón, que es el árbol en el que se injerta la yema del clon seleccionado y se lleva a un vivero en tierra. Para este procedimiento el proyecto cuenta con tres viveros en Cimitarra, San Vicente y Puerto Parra.
Hecho el injerto se dejan pasar tres o cuatro meses, luego se saca el stump en una bolsa donde permanece unos seis meses en promedio y se lleva a tierra definitiva.
El caucho empieza a producir cuando el árbol posea 1,5 metros de altura y una circunferencia de 45 centímetros, pero el proceso sólo será rentable cuando se tengan en promedio de 200 a 250 árboles. Hasta este punto han transcurrido alrededor de cinco o seis años.
A partir de aquí se inicia tal vez la etapa más importante del cultivo, la sangría o aprovechamiento, que consiste en que mediante unos trazos en la corteza del árbol se extrae el látex. Luego de un proceso artesanal
se convierte en láminas de caucho que se enrollan para formar bloques de 35 kilos en promedio, y luego se venden en Bucaramanga como materia prima de suelas y pegantes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

Aunque las plantaciones de caucho brindan beneficios ambientales como la reforestación, la producción de oxígeno y la retención de agua, las ventajas más tangibles se evidencian en los ingresos que a largo plazo obtienen los beneficiarios.

Una familia que tenga sembradas cuatro hectáreas de caucho iniciará con una producción al sexto año de 350 kilos por hectárea, y aumentará progresivamente hasta el año 12 a 1.800 kilos con los que obtendrá ingresos anuales de $25 millones.

Estas positivas cifras se mantendrán hasta el año 35 de producción.
Por ejemplo, la familia Ayala posee 900árboles de caucho, su cultivo tiene doce años y de él viven María Rosalía Torres y su esposo, sus hijas Yuranid y Areli, quien tiene cinco hijos. María, que al comienzo no apostaba ni un peso por el caucho, y que prefería dejar sus tierras a la siembra de pasto, afirma que “antes vivíamos muy mal, con el caucho arreglamos la casa e hicimos un ranchito”.

Según Gustavo Bedoya García, ingeniero agrónomo y asesor del proyecto, aunque el caucho producido en la región no está aprobado como un caucho técnicamente especificado, generalmente utilizado por la industria llantera, sí cuenta con un mercado potencial importante, pues la producción en Colombia es tan baja que la industria debe importar casi la totalidad de caucho natural de países como Guatemala, Ecuador, Malasia, entre otros.
Sin embargo, Gustavo afirma que el objetivo final del proyecto es que a través de las asociaciones municipales de caucheros que se vayan creando, el proceso industrial del caucho se tecnifique a fin de mejorar los estándares de calidad y comercialización.

    Las láminas de caucho se secan al aire
durante 8 ó 10 días antes de ser empacadas.
<<
Pag 3 / 3