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Carta petrolera

Nº 127 sep. - dic. 2011


 

 

 

Arranca construcción del mayor sistema de transporte en Colombia

En Fase I, a escasos 23O km de Coveñas

Arrancaron las obras de la primera etapa del Oleoducto Bicentenario de Colombia, comprendida entre Araguaney (Casanare) y Banadía (Arauca). Cuando concluya este primer tramo, la capacidad de transporte de los crudos provenientes de la Cuenca Llanos aumentará a 120 mil barriles por día. Esta primera etapa costará US$1.100 millones.

Por Paula Jaramillo y Angie Zamora

Una línea de 960 km, con tuberías de 42, 30 y 36 pulgadas de diámetro, desde la estación Araguaney hasta el Terminal Marítimo de Coveñas y con una capacidad de transporte de 450 mil barriles de petróleo (mezclado con nafta) por día. En pocas palabras, este es el Oleoducto Bicentenario, la mayor de las soluciones estructurales a la falta de líneas de evacuación de la creciente producción de pesados en la cuenca de los Llanos Orientales.

El proyecto también incluye la construcción de cinco tanques de 600 mil barriles en Coveñas, para alcanzar una capacidad almacenamiento de tres millones de barriles y de cinco estaciones de bombeo; la instalación de una nueva monoboya (TLU4) y una cuarta línea submarina, que permitirá el cargue de buque-tanques con capacidad de 500 mil a 2 mil millones de barriles.

Ecopetrol convocó a los operadores de crudo en los Llanos y demás empresas del sector para hacerlos partícipes del proyecto y conformar una nueva sociedad con autonomía para enfrentar los retos y entregar al país los mejores resultados.

La nueva sociedad, Oleoducto Bicentenario de Colombia SAS, fue conformada por siete empresas del sector: Ecopetrol (55%), Pacific Rubiales (32,88%), Petrominerales (9,65%), Hocol (0,97%), C&C Energy (0,5%), Canacol (0,5%) y Vetra (0,5%).

Así se constuye un oleoducto

 

Compromiso social

En su primera etapa, el Oleoducto Bicentenario atraviesa ocho municipios y 61 veredas de Casanare y Arauca. Cada comunidad ha sido visitada para brindarle información del proyecto. Pero las relaciones con las comunidades vecinas al ducto no terminan allí. Bicentenario ha dispuesto más de $17 mil millones para inversión social concertada con las comunidades, autoridades municipales y organizaciones no gubernamentales. Es la contribución del proyecto a la mejora de la calidad de vida de la población y el desarrollo.

Hasta el momento se han firmado convenios para cofinanciar diez proyectos de inversión social. Seis en Casanare y cuatro en Arauca. Los recursos comprometidos ya superan los $3.200 millones y obedecen a las necesidades de las comunidades y las líneas de inversión posibles definidas por Bicentenario:

  • Educación:
    • Cobertura: infraestructura y restaurantes escolares.
    • Calidad: dotación y mejoramiento.
  • Infraestructura básica social (agua, luz, alcantarillado, gas).
  • Estudios, diseños y cofinanciación de los proyectos.
  • Proyectos productivos de corto plazo.
  • Programas de salud: jornadas de vacunación, jornadas de atención básica médica y odontológica
    y dotación de centros de salud.
  • Fortalecimiento institucional.
  • Infraestructura para recreación, cultura y deporte (ludotecas, casa de la cultura, polideportivos,
    parques infantiles).

Además de los convenios de inversión social, existe el beneficio laboral, temporal, para las comunidades del área de influencia del proyecto. Cuando el Oleoducto empiece a operar se pagará impuesto de transporte a las regiones que atraviesa.

En este momento se llevan a cabo
actividades de apertura de derecho
de vía en cuatro frentes de obra en el
departamento de Casanare.

Bicentenario en Fase I

En Casanare y Arauca, con tecnología de punta, la fase I del proyecto ya está en marcha. La firma seleccionada para adelantarla es la italiana Sicim, especialista en construcción de este tipo de infraestructuras a escala mundial.

En este momento se llevan a cabo actividades de apertura de derecho de vía en cuatro frentes de obra en el departamento de Casanare.

Uno de los principios que orienta la construcción del Oleoducto Bicentenario es el cuidado del medio ambiente. Este fue el lineamiento que guió la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental amplio y exhaustivo, que, para la primera fase, fue liderado por Ecopetrol.

El equipo de Gestión Ambiental de Ecopetrol entregó al Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial una única alternativa para el trazado, justificada en la intervención mínima de los recursos naturales en Casanare y Arauca. Para el Ministerio la alternativa fue válida y entonces se contrataron firmas especializadas que, durante meses, realizaron actividades como la elaboración del inventario forestal y los estudios demográfico e hidrológico.

Con la certeza de haber estudiado a profundidad cada tramo en su parte ambiental y social, se presentó el Estudio de Impacto Ambiental al Ministerio para su evaluación y definición. Después de entregar información complementaria, el 2 de mayo de 2011, el Ministerio otorgó Licencia Ambiental autorizando las actividades de construcción y operación del Oleoducto Bicentenario de Colombia. La resolución es la 0793 y quedó en firme el 28 de julio de 2011.

La Licencia Ambiental fue uno de los primeros logros del proyecto, pero no el único. Más de 19 mil tubos de 42 pulgadas tuvieron que ser movilizados, a lo largo de cinco meses, desde el puerto de Palermo en Barranquilla hasta el patio de almacenamiento en Yopal. No se presentaron incidentes incapacitantes para ninguno de los involucrados en el proceso. Este logro refleja otro de los principios de Bicentenario: la vida y la integridad de las personas son la prioridad.


Patio de tuberías OPC , Yopal, Casanare.

 

Las riendas de bicentenario

A la cabeza de la Sociedad Bicentenario está Fernando Gutiérrez Montes, ingeniero vinculado por más de 40 años a la industria del petróleo. Inició su carrera en Ecopetrol en la década de los años 70 y en esa empresa llegó a ser vicepresidente de Transporte y de Refinación y Mercadeo. Tras su salida de Ecopetrol, ocupó el cargo de Gerente General del Oleoducto de Colombia (ODC) y está al frente de Bicentenario desde el 14 de febrero de 2011.

¿Qué significa el Oleoducto Bicentenario para usted?

Es la oportunidad de participar en una iniciativa de gran magnitud, comenzando porque es uno de los proyectos más grandes que se han hecho o que se harán en este país. En segundo lugar, me permite poner al servicio de la empresa lo que tuve la oportunidad de aprender en épocas anteriores.

¿Qué diferencia al Oleoducto Bicentenario de otros oleoductos?

El Oleoducto Bicentenario es pionero en Colombia en la construcción con tubería de 42 pulgadas. Por esto es necesario utilizar soldadura automática para línea regular, algo nuevo en el país.

Se hará todo un tramo del oleoducto entre Banadía y Coveñas, siguiendo la ruta del Caño Limón-Coveñas y se implementarán “sinergias” para disminuir costos administrativos y operativos, al contar con un solo equipo para manejar dos sistemas. Con la capacidad sobrante del oleoducto Caño Limón-Coveñas, con solo construir los primeros 230 kilómetros del oleoducto, ya estamos en el Terminal Marítimo de Coveñas, que está a más de 900 km de distancia.

de Coveñas, que está a más de 900 km de distancia. Se tomó la decisión de planear, proyectar y aprobar, por tramos, el sistema de oloeductos mientras se confirman los volúmenes de las nuevas producciones o el incremento de la producción de los campos actuales. Esto no lo hubiéramos podido hacer si hacemos un oleoducto en un lugar completamente nuevo, porque mientras no se tuviera totalmente construido no sería posible bombear un solo barril.

¿Cómo se encuentra el Oleoducto Bicentenario en el aspecto financiero?

El caso de negocio está planteado en función de los aportes de capital de los socios o “equity” y préstamos, tanto de los socios como del sector financiero, incluyendo mercado de capitales internacionales. En cuanto a la inversión total del proyecto, la idea es que se distribuya un 30% en aportes de los socios (“equity” y préstamos subordinados) y un 70% en el mercado financiero y de capitales, tanto local como internacional.

La primera etapa de construcción se financiará con bancas locales y las siguientes en el mercado internacional. Para cubrir el servicio de la deuda y los costos de operación y mantenimiento se tiene calculada una tarifa que cubrirá todas estas partidas, garantizando la sostenibilidad del Oleoducto.

Una de las ventajas que tiene este modelo, en el que los participantes son los mismos dueños, es que ellos pueden hacer compromisos, más allá de los que ya están pactados, de tal forma que si no se encuentra más crudo, el oleoducto simplemente transporta volúmenes menores con tarifas más altas, aunque no tan altas como las del transporte por carro-tanques.

De acuerdo con los volúmenes de transporte que tenemos contemplados para la primera etapa, estamos seguros de que la capacidad estará 100% comprometida todo el tiempo; contaremos con los recursos necesarios para pagar la deuda. También estamos firmando con los socios unos contratos denominados “ship or pay” para poder garantizarle al sistema bancario el repago de la deuda.

¿Por qué “la verdad” es la piedra angular de todos los principios del Oleoducto Bicentenario?

Es tal vez una terquedad mía [risa] porque desde pequeño en mi casa la insistencia siempre fue esa: “No diga mentiras, diga la verdad y por mucho se gana un castigo” y si uno lo gana, es porque lo merece. Entonces, empezó por esa educación; pero se hace visible incluso en el tema de la seguridad, cuando gran parte de los problemas que han ocurrido en la industria están relacionados con personas que no dicen la verdad, ya sea por evitarse la llamada de atención o la sanción y por eso es importante decir esto: “El que dice la verdad no es pícaro”. Cuando se dice la verdad siempre, ya se tiene un gran terreno ganado, puede que no de momento pero sí con el tiempo, cuando generes confianza y credibilidad en los demás. Este es uno de los elementos más importantes en una organización que está construyendo reputación.

“Con la capacidad sobrante del
oleoducto Caño Limón-Coveñas,
con solo construir los primeros
230 kilómetros del Bicentenario,
ya estamos en el Terminal
Marítimo”.
Fernando Gutiérrez