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Carta petrolera
agosto - octubre de 2003

Hechos
Editorial
Acontecimiento
Exploración

 

Resultados en términos cuantitativos y de impacto

  • Colocación de créditos por más de 10.000 millones de pesos mediante programas de núcleos solidarios, grupos solidarios, famiempresa rural, famiempresa urbana, proyectos productivos, empresarios de servicio, empresarios individuales.
  • Más de 12.670 personas beneficiadas.
  • Más de 2.500 ocupaciones generadas.
  • Más de 10.100 ocupaciones sostenidas.

Comunidad

Apoyo a proyectos productivos en Huila y Casanare

PETRÓLEO POR ALIMENTOS
En diez años de actividad, las Fundaciones del Alto Magdalena y Amanecer han transformado los recursos generados por el petróleo en cultivos de papaya con naranja, panaderías, misceláneas y otros proyectos para los campesinos y microempresarios del Huila y Casanare.

El petróleo le permite a Gustavo Parra, un campesino del Casanare, levantarse todos los días a las 4.30 de la mañana, ajustarse a la cintura un machete y salir a arreglar y revisar su cultivo de papaya con cítricos como la naranja valencia.

El petróleo también permite a dos hermanas del corregimiento de Guacirco (Huila), preparar todos los días pan, chicharronas y roscones en su "panadería Garzón".

Bellanira Rojas Moreno, una empresaria de Fortalecillas (Huila), también, gracias al petróleo, puede mantener surtida su miscelánea Variedades Bella con artículos de papelería y de primera necesidad, entre otros.

Estas tres historias son testimonio de cómo una adecuada gestión de los recursos que genera el petróleo pueden transformarse en empleo, empresa y desarrollo.

Y buena parte de esta transformación se debe a la tarea que cumplen las fundaciones creadas por las empresas petroleras para relacionarse con la comunidad y apoyar proyectos sociales en sus zonas de influencia.

Esas fundaciones hacen parte de la política de responsabilidad social que Ecopetrol ha implementado de manera directa o en asocio con Alcaldías, Gobernaciones, la iglesia católica y otras empresas del sector, mediante la ejecución y promoción de actividades para el desarrollo económico y social de la comunidad en las zonas de influencia de la industria petrolera.

Por eso, don Gustavo, las hermanas Garzón y Bellanira han podido desarrollar sus cultivos y empresas gracias a los préstamos que les han concedido las Fundaciones Amanecer y Alto Magdalena.

En su primera década de existencia, ambas fundaciones han contribuido a promover la prosperidad general y a facilitar la participación de las comunidades vulnerables en la vida económica de la nación, sin pretender suplantar la labor del Estado. En ese proceso han logrado la capacitación de más de 35.000 personas de todas las edades, como también asesorarlas.

Llega el amanecer
Desde el inicio de los proyectos Cusiana y Cupiagua en Casanare, la Asociación Santiago de las Atalayas ha contribuido al desarrollo de la región y una de las alternativas ha sido la Fundación Amanecer.

Dentro de los programas que ofrece está el desarrollo empresarial urbano. Este orienta su acción hacia aquellos que por iniciativa propia establecieron un negocio y requieren apoyo para aumentar su capital de inversión y de trabajo. "Se busca convertirlos en empresarios y empresas fortalecidas con características humanas, administrativas y productivas de calidad y productos actualizados que garanticen su demanda y aceptación del consumidor, como aporte al desarrollo del sector empresarial de Yopal, Aguazul y Tauramena", afirma Rigoberto López, coordinador metodológico de este programa.

Para este fin, las personas que ejercen actividades económicas en la zona urbana de esos municipios pueden acceder a los servicios de capacitación, asesoría empresarial y crédito. A la fecha, este programa ha capacitado a 5.445 empresarios.

Gerardo Toro es uno de los empresarios beneficiados con este programa. Él forma parte de un grupo de tres personas dedicadas al negocio de artículos de aseo. Con los productos El Jazmín su vida cambió. "Mi empresa nació a raíz de una necesidad de mi propia vida. Lo más importante para mí fue la capacitación que me dieron cuando se pensó en hacer una bodega para empezar a trabajar. Es ahí cuando me apoyan, porque me hacen un seguimiento, me hacen un préstamo".

Otros programas que adelanta la fundación en Casanare son los proyectos estratégicos como la Producción agroforestal comercial con cítricos, con la cual se ha emprendido un proyecto orientado a establecer 1.500 hectáreas.

El proyecto contempla la asociación del cultivo principal, que son los cítricos, con otros cultivos de ciclo corto como la papaya y la piña que se siembran entre calles para aprovechar al máximo el terreno, su preparación y adecuación. Estos cultivos generan ingresos permanentes al agricultor, mientras inicia la producción de cítricos.

Actualmente el proyecto cuenta con 542 hectáreas y la participación de 489 productores, y ha generado 37.405 jornales (los jornales son un día de trabajo de ocho horas). Tal es el caso de Gustavo Parra con su cultivo de papaya con cítricos como la naranja. Con su sombrero "vueltiao", alpargatas, camisa blanca y un pantalón beige empieza la marcha. Con su "machete" amarra´o a la cintura comienza a revisar su cultivo y a arreglarlo. "Me dieron 120 horas de capacitación en mercadeo, cosecha y hasta contabilidad. La fundación me hizo el crédito para los cítricos con un trámite facilísimo y me prestaron 21 millones", cuenta.

Luz de esperanza en el Huila
En el Huila no se quedan atrás. El sueño de los huilenses se hizo realidad. Hoy cuentan con una institución interesada en el bienestar de los microempresarios y de la comunidad en general: la Fundación del Alto Magdalena, creada por Ecopetrol y sus asociadas de ese entonces (Hocol, Total Exploration) junto con el gobierno departamental. Hoy Petrobras forma parte del grupo en reemplazo de Total.

La fundación proporciona apoyo socioempresarial a los pequeños productores de los sectores agropecuario, comercio, servicios y producción como pollos de engorde, de cerdos, cultivos transitorios (patilla, pimentón, papaya, tomate), productores de leche de pequeñas ganaderías, criadores de ovejas, fábricas de bizcocho, panaderías, tiendas, misceláneas, restaurantes y cultivadores de pequeñas áreas de arroz, a través de capacitación, crédito, asistencia técnica y asesoría.

A la fecha se están atendiendo 150 cabezas de familia y se han desembolsado créditos por $130'000.000 en lo que va corrido del año.

Las cuatro hermanas Garzón, en el corregimiento de Guacirco, dan fe de la ayuda que la fundación les ha brindado. "Nosotras hacemos pan, cucas, chicharronas, roscones, pan de yuca, deditos y tortas para toda ocasión. Entre todas nos ayudamos. Cada una tiene la responsabilidad de la panadería un día a la semana, así nos rotamos, porque hay días en que uno tiene que salir a hacer otras cosas", comenta Matilde, la mayor de las hermanas.

Sus clientes son las tiendas de Guacirco, la Escuela Rural Mixta del corregimiento y, como dicen ellas, "el que pasó y se antojó". La fundación les ha proporcionado capacitación y un crédito por $3'200.000, con los que se compraron un horno, una cilindradora, materia prima y finalmente una motocicleta para realizar las entregas en veredas aledañas. "La fundación nos ha dado la mano para la creación de nuestra empresa, para ampliarnos y darnos a conocer", dice Ana, otra de las hermanas.

Bellanira Rojas Moreno es otra beneficiaria. Ella montó su propia miscelánea, Variedades Bella, en el corregimiento de Fortalecillas. "Aquí usted puede encontrar artículos de papelería, de aseo personal y hasta si piensa salir de camping o irse a unas vacaciones. Mejor dicho, sólo entre y pregunte por lo que necesite, que le aseguro que aquí lo encontrará", explica.

La fundación le ha prestado $2'500.000, con los que amplió su local y compró diversidad de artículos de plástico. Pero la Fundación del Alto Magdalena también socializa con los niños de sus zonas de influencia. Con el fin de formarlos en el tema de valores, se creó el Club de Paco Torres (paz, convivencia, tolerancia y respeto). "Así, los mismos padres de familia se están acercando más al tema del petróleo. A través de los niños se ha logrado integrar a los papás", señala María Teresa Manrique, trabajadora social de la Fundación.

Por medio de actividades lúdicas, deportivas, culturales y artísticas, los niños aprenden de temas como resolución de conflictos y derechos. "A mí me gusta venir a todas las actividades que se hacen porque aprendo divirtiéndome", cuenta Juan Gómez, un pequeño de 11 años del corregimiento Hato Nuevo.

La fundación también apoya proyectos productivos, avícolas, porcícolas y de ganadería.

Así como durante diez años las fundaciones han permitido que casos como el de Gustavo, las hermanas Garzón y Bellanira se hagan realidad, las empresas petroleras, lideradas por Ecopetrol, están dispuestas a apoyar muchos más procesos productivos y generar empleo en todas las zonas que tengan el beneficio de producir petróleo.

ECOPETROL Carta petrolera - edición No. 106 [agosto-octubre de 2003]
 
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