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Carta petrolera
agosto - octubre de 2003

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Editorial
Acontecimiento
Exploración

 
La importancia de Caño Limón
Caño Limón cambió completamente las perspectivas económicas de Colombia, pues a principios de los años ochenta el país afrontaba situaciones conflictivas respecto al manejo cambiario, las exportaciones habían caído sustancialmente y el déficit fiscal afectaba sensiblemente las finanzas del Estado.

En 1995, la firma Booz Allen & Hamilton concluyó un estudio sobre el impacto económico de Caño Limón. Más allá del significativo hecho de que el país recobró su capacidad exportadora, las dos principales conclusiones del estudio fueron contundentes:

  • Permitió una rápida recuperación de la economía colombiana después del programa de ajuste de 1987.
  • El manejo económico de la bonanza petrolera evitó que se presentaran síntomas de la llamada enfermedad holandesa.

Hasta 2003, Caño Limón ha generado cerca de 20.000 millones de dólares en ingresos, la mayor suma que ha dado campo alguno en Colombia.


Mucho más de mil millones de barriles
La tecnología, los recursos económicos y el mejoramiento continuo han ayudado, pero ante todo el compromiso de cada uno de nuestros colaboradores ha contribuido al logro de este acontecimiento significativo para Colombia, para la industria petrolera, para Ecopetrol y para Occidental.

Son mil millones y mucho más... en contribuciones directas e indirectas a la nación, y podríamos decir sin temor a equivocarnos que son más de 1.000 millones y muchos más de reconocimientos por la gestión que se ha efectuado a lo largo de los casi 18 años, al entorno, a nuestros vecinos, a las comunidades que han crecido como lo hemos hecho nosotros en la industria para poder mostrar hoy este logro.

Por esto y por mucho más, no podemos dejar pasar inadvertido esta celebración augurándole a la industria más proyectos como el de Caño LimónCoveñas y así continuar contribuyendo a la economía del país y generando desarrollo en las regiones.

Guillermo A. Montes, gerente OleoductosEcopetrol.


Los números de Caño Limón

  • Según el primer reporte de producción (Performance Report) el bombeo por el oleoducto se inició el 18 de diciembre de 1985 a las 2:30 p. m.
  • Casi 18 años después, a julio 31 de 2003 se habían producido 1.013 millones de barriles.
  • El día de mayor producción fue el 19 de junio de 1992. Ese día se extrajeron 252.418 barriles.
  • El récord de los 1.000 millones transportados se produjo el 6 de julio pasado.
  • En sus casi 18 años de operación, el oleoducto ha sufrido 1.000 atentados terroristas.
  • Por cuenta de esa violencia contra esta infraestructura se han dejado de generar regalías por más de 300 millones de dólares.
  • Hoy en día hay 225 pozos productores, 5 inyectores y 3 pozos observadores en Caño Limón. Este campo, con un promedio de producción de 100.000 barriles/día, representa 16% de la producción nacional.
  • El 19 de junio de 1992 se logró el récord de producción con 254.418 barriles netos.
  • El 13 de febrero de 1995 se registró el récord en bombeo al transportarse 254.695 barriles netos.
  • En 1990 los planes de contingencia creados para minimizar el deterioro ambiental en caso de derrames de petróleo en Caño LimónCoveñas se convierten en modelo para los oleoductos del país.

Los números de Coveñas

  • Para facilitar una rápida comercialización y cumplir con las operaciones diarias de recibo, almacenamiento y cargue de crudo, a las 7 de la mañana del 7 de julio de 1986 llega al golfo de Morrosquillo el buque Jarmada, una unidad flotante de almacenamiento de crudo, llamado FSU.
  • El FSU medía 373 metros de largo y 64 de ancho y tenía una capacidad de 2,5 millones de barriles de crudo.
  • El 12 de abril de 1986 se realizó el primer embarque de un buque en el FSU. La nave se llamaba Miramar.
  • En 1987, por decisión del gobierno, la operación del oleoducto y del terminal marítimo (FSU) se transfiere de Occidental a Ecopetrol.
  • Por el terminal marítimo se han atendido 2.262 buques de todo tipo de nacionalidades.
  • El embarque número 100 se realizó en 1994 al tanquero Rich Dichess de Bahamas, pero el mayor cargue le correspondió al buquetanque Aramis el 11 de diciembre de 1990: se llevó 1'049.840 barriles en una operación que duró menos de veinte horas.
  • Debido a la disminución de la producción en Caño Limón se vende el FSUCoveñas y como alternativa se construye la TLU3 (Tanker Loading Unit) que entró en funcionamiento el 17 de julio, la cual sirve como boya alterna para efectuar cargues de crudo a los buques en el evento de que la boya TLU1 de la Asociación Cravo Norte (EcopetrolOXY) no funcione.
  • Por Coveñas se han exportado 750 millones de barriles de la Asociación Cravo Norte.
Caño Limón en cifras
Reservas remanentes
166 MMBO
Producción actual promedio
100 MBOD
16% de la producción nacional
Ingresos generados

US$20.000 MM
Regalías generadas
US$2.000 MM
Más de 1.100 empleos directos
Generación más barata
Compras locales (Arauca)
US$2,6 MM en 2002
US$900 M en 2003 a la fecha.


Actualidad

El yacimiento araucano llega a sus 20 años vivito y bombeando

LA MARCA DE CAÑO LIMÓN
El oleoducto más famoso de Colombia ya impuso un récord difícil de igualar: 1.000 millones de barriles transportados. A su turno, el campo productor, que hace tres meses cumplió 20 años de vida, se prepara para tomar un nuevo aire: la perforación de nuevos pozos que garantiza una gradual declinación en la producción. Hay Caño Limón para rato.

La historia de Caño Limón es como la de aquel joven que, a pesar de sufrir continuos achaques de salud, siempre se ha distinguido como el mejor de su clase, el más cumplidor de sus deberes y el ejemplo para seguir en su familia.

Desde su mismo nacimiento, su infraestructura de transporte comenzó a ser objeto de duras acciones terroristas. Y, sin embargo, para los expertos del mundo petrolero difícilmente la naturaleza colombiana volverá a parir un yacimiento de tanta nobleza. O difícilmente el país podrá olvidar una de las obras de ingeniería más extraordinarias del siglo XX, como lo es el oleoducto de acero que atraviesa la geografía de oriente a occidente superando incluso pendientes que bordean los 2.600 metros de altura.

La historia de Caño Limón muestra que tuvo problemas desde su propia concepción. Rondaban los primeros meses de 1983 cuando la perforación de pozo tras pozo en el área norte del departamento de Arauca parecía no surtir frutos. Aunque a la luz de la sísmica y los registros eléctricos había indicios de un gran reservorio en el subsuelo araucano, las brocas no lograban sumirse en el depósito de hidrocarburos.

Muchos de los ingenieros de ese entonces recuerdan el episodio con asombro: "Nos había llegado la orden de abandonar los trabajos de perforación porque, entre otras, el presupuesto se había terminado y la tubería en el pozo Caño Limón 1 se había atascado. Ya algunos estaban haciendo maletas. Pero nos dimos la pela, estuvimos unos días más aún sin que nos pagaran y lo logramos", relata Martín Bravo, un ingeniero de 25 años en la industria petrolera que hoy en día hace parte del equipo de operaciones en el campo.

Los documentos oficiales dan cuenta de julio de 1983 como mes oficial del nacimiento. Según la primera comercialidad, se estimaban reservas cercanas a 50 millones de barriles, pero a medida que se fue dando la llamada "producción temprana", el campo mostró sus verdaderas dimensiones de gigante. De hecho, Caño Limón es el líder en Colombia con unas reservas de 1.200 millones de barriles.

De ese volumen ya se ha extraído más de 80%. Por eso, muy cerca de cumplir sus 18 años de operación, el oleoducto más conocido en el país logró el pasado 6 de junio un récord difícil de superar: transportar 1.000 millones de barriles de crudo.

La consecución de este logro es la muestra del esfuerzo silencioso y dedicado que realizan los profesionales y técnicos de la Gerencia de Oleoductos en cada una de las plantas de bombeo y en el terminal de Coveñas.

Varios de ellos han estado al lado de la operación desde el primero de octubre de 1987 cuando la Occidental transfirió al entonces Distrito Caño LimónCoveñas, de Ecopetrol, el control y manejo operativo del oleoducto y del terminal de exportación.

Tres de ellos han visto pasar sus últimos 16 años al pie de esta tubería de acero de 18, 20 y 24 pulgadas que surca el país a lo largo de 778 kilómetros de extensión.

Ellos ayudaron a nacer, vieron crecer, han visto madurar y hasta han arriesgado sus vidas por cuenta de ésta, considerada una de las obras de infraestructura más portentosas de Latinoamérica, a través de la cual se ha movido el recurso más importante de la economía colombiana en las últimas dos décadas.

Juan Francisco Gómez (JF), Simón Pava y Arturo Sánchez, tres trabajadores que estuvieron en la construcción del tubo y conocen de memoria cada uno de sus recovecos, conjugan la experiencia y el compromiso con el negocio de transporte de Ecopetrol y, en últimas, con el suministro de energéticos a los colombianos.

JF, como se le conoce en la Vicepresidencia de Transporte, es, sin duda alguna, la "biblia" del oleoducto. Nacido en Neiva hace 52 años, madurado en tierras bogotanas y graduado de ingeniero metalúrgico en predios boyacenses, el actual jefe de la estación de Orú (Norte de Santander) es la memoria viviente de Caño LimónCoveñas. No hay estadística o hecho clave relacionado con el oleoducto que no recuerde con extraordinaria precisión. Su capacidad de retener datos es apenas comparable con su habilidad para embromar y hacer sonreír a sus amigos.

En un pequeño cuaderno, que hace las veces de diario, guarda con celo miles de datos, frases y cálculos que comenzó a recopilar desde que asumió en 1985 como coordinador de operaciones del oleoducto para la OXY. Por eso afirma con absoluta seguridad que, según sus rigurosas cuentas, cada barril de petróleo tarda 4,5 días en hacer todo el recorrido desde que sale del yacimiento hasta que llega a Coveñas. O cuenta que el primer atentado al oleoducto ocurrió a la 1.50 de la mañana del 14 de julio de 1986, muy cerca de la carretera PamplonaCúcuta.

Cuando pasó ese episodio compartía el turno con Simón Pava. "Las características y condiciones en que se estaba bombeando no nos daban para pensar que el oleoducto se podía romper. Creíamos que una rotura era imposible. Cuando vimos la baja de presión llamamos a todas partes pero no dábamos; hasta que llegamos al sitio, vimos el reguero y lo supimos: venía una guerra contra el oleoducto", dice Simón, quien un buen día de 1987 decidió amañarse en la estación de Banadía (Saravena) pese a que es el punto más golpeado por la violencia terrorista que se ha ejercido contra esta infraestructura petrolera.

Junto a Arturo Sánchez, el popular "viejo", Simón recuerda por ejemplo que en los primeros años del bombeo mientras descansaban del turno jugando un partido de microfútbol, los trabajadores de Banadía eran frecuentemente hostigados con disparos que provenían de los cerros cercanos. "Veíamos pasar los proyectiles y las balas rebotaban en las estructuras", cuentan.

Según ellos, si algo ha incidido significativamente en la vida del oleoducto y de sus trabajadores eso es el orden público. A raíz de la violencia, por ejemplo, el personal debió ser recluido en los campamentos de las estaciones y se extremaron las medidas de protección. "Hemos aprendido a vivir con el peligro", dicen Arturo y Simón, cuando hacen memoria de los ataques perpetrados contra las instalaciones de la estación ubicada a diez minutos de la población de Saravena (Arauca).

Pero también han sido constantes las preocupaciones por modernizar el aspecto tecnológico e introducir las mejores prácticas operacionales para optimizar el funcionamiento del oleoducto.

Se han mejorado equipos, se han optimizado sistemas.

Dairo Jiménez y Miguel Hernández, de la estación Toledo, señalan que cuestiones como el cambio de aceite a las unidades han posibilitado ahorros importantes. Antes se hacía cada 250 horas de operación pues eso indicaban los catálogos, pero se ha comprobado que existen unidades en las que puede cambiarse el aceite con más de 25.000 horas.

"Antes se manejaba el oleoducto desde el tablero y cuando se prendía una alarma debíamos ir al campo a detectar cuál era la falla de un determinado equipo; ahora se sabe qué pasa porque lo dice el computador gracias al sistema Paragón", añade Germán García, de Banadía.

Por eso, la llegada al barril 1.000 millones se festejó por parte de la Asociación Cravo Norte con tanta satisfacción en el campo. "Esto confirma que es el campo más importante en la historia de Colombia", sostiene Carlos Santos, superintendente de operaciones del complejo petrolero.

Cultivos con sabor a 'Limón'
Desde hace 18 años, Ecopetrol y OXY han invertido, por su cuenta, más de US$35 millones en programas y proyectos de desarrollo social y económico para mejorar la calidad de vida de la población araucana.

Las buenas condiciones de sus suelos para el cultivo de cacao, plátano, yuca, arroz y frutas, además de cultivos industrializados como la palma africana, el algodón, el sorgo, la soya y el ajonjolí, abrieron los ojos de las directivas de Ecopetrol y Occidental, planteándose la posibilidad de iniciar una serie de proyectos que le dieran a la región la oportunidad de crecer.

Fue a través de esta visión que se empezaron a estrechar los lazos de dos grandes empresas que creen en las comunidades colombianas, y que han permitido que departamentos, por donde el oleoducto pasa, como Arauca, Boyacá, Norte de Santander, Cesar, Magdalena, Bolívar y Sucre arraiguen en sus tierras sueños de miles de campesinos.

Ecopetrol y OXY por medio de la Asociación Cravo Norte (ACN) han desarrollado una serie de proyectos que crecen como lo hacen sus cultivos sobre las grandes planicies de estas tierras.

Un ejemplo de ello es la Fundación Alcaraván, creada en 1990, la cual desarrolla planes y aparte de los programas que adelanta con sus propios recursos, gestiona el desarrollo de los proyectos ante otras entidades, encargándose de la ejecución de los mismos y garantiza que se cumplan los objetivos propuestos, logrando de esta manera la participación regional, nacional e internacional en los diferentes programas, llevándole progreso y desarrollo a los grupos sociales menos favorecidos.

Como parte de uno de los programas de la Fundación está el Plan Pioneros, el cual con asistencia técnica, capacitación, crédito en insumos, apoya la conformación de asociaciones de productores y la comercialización en los programas de plátano, cacao, caña, cultivos transitorios y proyectos pecuarios, por lo cual Pioneros se ha constituido en un plan de empuje para la región.

Luis Martínez, de la vereda Campoalegre, es uno de los beneficiados. Cada mañana bajo el sofocante sol del municipio de Arauquita, le dedica varias horas a su labor. Cuida su cultivo de plátano y a sus "cerdos" más que a su propia vida. Ha sido de los "estudiantes" más juiciosos, de lo que se pueden ver los frutos. El plátano que Luis cosecha, es de los más cotizados en la Central de Abastos de Bogotá, lugar donde lo comercializa.

ECOPETROL Carta petrolera - edición No. 106 [agosto-octubre de 2003]
 
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