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Innova
EDICIÓN 04 - Junio 2010

 


Desde 1966, por la mente del ingeniero
Francisco José Chona Contreras rondó la
necesidad de dotar a Colombia de un centro
de investigación petrolera.


Francisco José Chona Contreras

El precursor

De su paso por México, en 1966, le quedó sonando la idea de crear un centro de investigación y desarrollo con énfasis en petróleo y gas en Colombia. Pasaron 18 años cuando lanzó la propuesta en presencia del presidente Belisario Betancur en 1984, en El Centro, Santander, la cual se materializó un año después. Esta es la historia de un sueño hecho realidad.

Cuando por lo menos 140 de los actuales funcionarios ni siquiera habían nacido, en la finca El Limonal pastaba el ganado de la familia Figueroa y la autopista Bucaramanga-Piedecuesta era una solitaria cinta de asfalto rodeada de lotes, el ICP ya “existía”.

No se llamaba así. Carecía de instalaciones, funcionarios, laboratorios o plantas, pero ya estaba presente en la mente de un joven ingeniero de petróleos egresado de la Universidad Industrial de Santander: el cucuteño Francisco José Chona Contreras.

Ecopetrol como tal apenas tenía 15 años de existencia. Chona formaba parte de la nómina del Distrito de Producción de El Centro desde 1962. En 1966 se encontraba recibiendo un entrenamiento en Poza Rica, Estado de Veracruz (México). Un año antes había nacido el Instituto Mexicano del Petróleo, entidad que reunía un selecto grupo de expertos en yacimientos, petrología y geología.

Culminado su entrenamiento, a Chona la idea le quedó sonando. Luego pasó de El Centro a Bogotá, donde trabajó el tema de los contratos de asociación. En los años 70 fue becado y en la Universidad de Tulsa, Estados Unidos, hizo una maestría en Science of Petroleum Ingeneering, con énfasis en ingeniería de yacimientos. Juan Francisco Villareal, entonces presidente de Ecopetrol, lo nombró asistente a su regreso. La nueva posición le permitió empezar a promocionar con Villareal esa iniciativa que le rondaba la cabeza desde su época mexicana. Citó otro ejemplo, el Instituto Brasileño del Petróleo, creado en 1957 y que a esas alturas daba renombre internacional a la industria de ese país.

De esa conversación surgió la División de Desarrollo Tecnológico, primera estructura que abordó el tema de la investigación en la petrolera estatal colombiana, a mediados de los años 70.

En 1982 el jefe del Estado, Belisario Betancur, nombró como presidente de Ecopetrol al barranquillero Rodolfo Segovia Salas. Chona pasó a ser el gerente del Distrito de Producción de El Centro. Antes de eso se desempeñó como profesor y decano de la facultad de Petróleos de la Universidad de América.

Durante 18 años el ICP estuvo en la
mente del cucuteño Francisco José
Chona, hasta que encontró el momento
y los actores requeridos para llevar su
idea a cabo. El fruto de su terquedad
cumplió 25 años de existencia.


Él mismo considera esta primera experiencia administrativa en el corregimiento de Barrancabermeja la más enriquecedora de su carrera, porque en ese punto específico de Colombia la empresa no era sólo un complejo escenario laboral y un importante centro de producción, sino que “había que resolverle los problemas al obispo, al comandante del batallón y a las juntas de acción comunal”. Diferentes documentos históricos que tocan el tema, así como algunos testimonios presenciales, hablan de que Chona propuso la creación del ICP durante el Congreso de Petróleo que se realizó precisamente en El Centro. Sin embargo, él recuerda una historia diferente.

“Ahí aproveché yo la oportunidad para venderle la idea a Segovia. El presidente Belisario Betancur fue a instalar un museo que yo también se lo había hecho, el Museo del Petróleo. Entonces le dije a Segovia: permítame en el discurso de bienvenida al presidente proponerle la creación del instituto colombiano del petróleo. El contestó: ‘Listo Francisco, yo se la remacho en mi discurso’. El presidente Betancur me dijo: Mire, usted ha hecho una formulación supremamente importante y trascendental para el país. El presidente de la empresa se la ha validado y respetado.

Yo no tengo otra salida. Ese instituto que usted propone ya está creado’. Para mí fue mucha alegría porque esa idea que me había surgido en México en el año 66, en el año 84 allí quedaba consolidada”.

Al terminar su ciclo laboral en El Centro, ya pensando en la jubilación, a Chona le ofrecieron la primera Vicepresidencia de Operaciones Asociadas, cargo que asumió a principios de 1986. El 11 de junio del 85 la Junta Directiva de Ecopetrol había creado oficialmente el ICP. Desde su nueva posición siguió apoyándolo. En agosto de 1986, el nuevo presidente de Colombia, Virgilio Barco, lo nombró presidente de la petrolera. Chona ha sido una de las dos personas que accedieron a esta posición tras una carrera en la empresa.

“Ante esa oportunidad, el Instituto fue mi predilección para echarlo adelante, se nombraron las mejores personas. El primer director, Jorge Bendeck, prácticamente era mi mano derecha en toda una carrera que llevábamos los dos. Él fue el motor más importante. Luego Neftalí Puentes, un santandereano ilustre y una persona con muchos contactos académicos en los Estados Unidos, en Canadá y en Europa. Él fue el hombre que le dio esa vinculación científica y de contacto con los centros de investigación de todo el mundo en materia petrolera”.

En 1988 Chona salió de la presidencia de Ecopetrol y se dedicó a la consultoría en los temas de su especialidad. En los últimos años ha estado diseñando un curso de liderazgo que pondrá a consideración de las universidades a partir de su experiencia, contactos y conocimiento.

A lo largo de su vida ha ido recibiendo reconocimientos, de los cuales destaca un doctorado Honoris Causa de la Universidad de América, la inclusión en un ‘Hall de la Fama’ universitario y la orden al mérito Julio Garavito en el grado de Gran Cruz. Se trata de reconocimientos a la excelencia profesional, pero también a la tenacidad. “Soy terco”, reconoce. Por eso mantuvo 19 años una idea en la cabeza hasta que se dio la coyuntura para hacerla realidad. Así son los precursores.

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