
Con la planta
de hidrotratamiento, la modernización
de la refinería de Cartagena,
la masificación del gas natural
vehicular y la planta de biodiesel,
entre otros proyectos, Ecopetrol está comprometido
en mejorar la calidad del aire.Según
estudios, el estado mecánico
de las máquinas que consumen
combustibles provoca un efecto negativo
en el ambiente.
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En
2010 se producirán combustibles
más limpios
Tratamiento
para un mejor ambiente
Con la construcción de una
planta de hidrotratamiento en la
refinería de Barrancabermeja
se busca reducir la presencia de
azufre en gasolinas y diesel. La
inversión superará los
400 millones de dólares.
Por Érika
Contreras G.
El azufre es uno de los
elementos
más estigmatizados
de la tabla periódica.
Los cuentos y leyendas
lo han relacionado con
brujas y demonios. Los
ambientalistas le temen porque la mayoría
de sus compuestos son altamente
tóxicos. Y por si fuera poco,
ahora
es enemigo declarado de los combustibles
producidos en las refinerías de
Barrancabermeja y Cartagena.
La razón: a partir de julio de
2010
comenzará a regir la resolución
1180 de
2006 de los Ministerios de Ambiente y
Minas, que obliga a Ecopetrol y los posibles
importadores a reducir la presencia
de azufre en la gasolina de 1.000
partes por millón (ppm) a sólo
300
ppm; en el diesel corriente de 4.500
ppm a sólo 500 ppm y en el diesel
extra
de 1200 ppm a 500 ppm.
La norma no es caprichosa. Es una disposición
que busca disminuir la presencia
de los óxidos del azufre —formados
durante la combustión en los vehículos— en
el ambiente porque son contaminantes,
pues cuando el vehículo funciona
con gasolina
los gases emitidos en la atmósfera
forman lluvia ácida y cuando trabaja
con
diesel emiten material particulado.
Otra de las razones es que pretende
estar más cerca de los exigentes
patrones
internacionales. Actualmente en los
países industrializados y con tecnologías
automotrices de última generación
se permiten sólo 30 ppm de azufre
en
la gasolina y el diesel.
Aunque Colombia dista bastante de
los niveles europeos, no puede señalarse
a los combustibles como el único
factor
que incide en la calidad del aire. Según
estudios, el estado mecánico de
las máquinas
que consumen combustibles
provoca un efecto más negativo en
el ambiente.
“Podemos utilizar diesel de alta
calidad, pero si las máquinas son
obsoletas
no se reducirán dichas emisiones”,
dice Orlando Díaz Montoya, gerente
de
la Refinería de Barrancabermeja.
Para cumplir con las disposiciones ambientales
se hace necesario construir la
Unidad de Hidrotratamiento, en donde
es posible reducir la cantidad de azufre
de los combustibles, gracias a un complejo
proceso en el que el hidrógeno juega
un rol protagónico.
Sin embargo, esta no es la primera
acción que realiza Ecopetrol para
mejorar
la calidad de los combustibles
del país. Este es un eslabón
del proceso
que comenzó a gestarse hace más
de diez años y tuvo su primer resultado
en 1998, cuando en la refinería
de
Barrancabermeja se empezó a producir
para Bogotá el diesel Premium o
extra, un combustible con 1.200 ppm
de azufre. Con la ventaja de que el número
de cetanos (índice que expresa el
poder antidetonante del diesel) es más
alto y, en consecuencia, se genera mayor
potencia en el motor. Adicional a
esto, actualmente la refinería adelanta
procesos de optimización de ciclos
de
operación de lubricantes para procesar
de manera más eficiente el diesel
pesado.
Es así como además de aprovechar
al máximo el crudo se garantizan
los
niveles de calidad.
Estas acciones, que se han desarrollado
en forma paulatina, demuestran
el compromiso social y ambiental de
Ecopetrol con el país.
El modus operandi
Para poner en funcionamiento las unidades
de hidrotratamiento será necesario
construir siete plantas, tanques de
almacenamiento, una subestación
eléctrica,
además de todas las interconexiones
con otras plantas de la refinería,
lo
que representará el montaje de aproximadamente
4.200 toneladas de tubería,
más de 300 equipos y su instrumentación
asociada.
Una vez construidas las unidades,
el combustible actual refinado llegará a
las nuevas plantas donde se le inyectará hidrógeno.
Posteriormente, la gasolina hidrotratada
se mezclará con las naftas vírgenes
y livianas y otras corrientes
menores que poseen bajo contenido
de azufre, para así conformar
lo que se denomina “pool” de
gasolina
para ventas.

En este proyecto se tiene previsto que
19 mil barriles de gasolina sean hidrotratados
diariamente. Los restantes 48 mil
barriles que produce la refinería
y que
corresponden a las naftas vírgenes
y livianas,
no necesitarán ser tratados porque
contienen bajos niveles de azufre.
Con esta mezcla se cumpliría la
norma
de mantener 300 ppm de azufre en la
gasolina motor. El procedimiento con el
diesel es similar. El combustible ingresará a la planta para ser tratado con el hidrógeno.
El resultado será mezclado con
diesel de bajo azufre, para luego ser despachado
a los consumidores.
Nueva era del diesel
En la actualidad, la refinería carga
un
30% de crudos pesados y un 70% de
crudos livianos. La mezcla de ellos logra
cumplir con la norma vigente para
los dos tipos de diesel que se consumen
en el país: uno extra para Bogotá de máximo
1.200 ppm de azufre y otro
diesel corriente para el resto del país
de
4.500 ppm de azufre.
La puesta en marcha de las unidades
de hidrotratamiento asegurará que
los refinados cumplan con las normas
ambientales para abastecer el mercado
nacional y, de esta manera, evitar la importación
de gasolinas de bajo azufre en
el mediano plazo.
El panorama es distinto para el diesel,
pues el plan de dieselización del
parque automotor colombiano continúa
en pleno auge; la importación de
3.000 a 10 mil barriles por día
de este
producto se seguirá realizando en
el
país, “aunque para el próximo
año, se
importará diesel muy liviano que
será mezclado
con el que se produzca en la refinería,
para garantizar que el total de
la demanda nacional no supere el índice
de 4.000 ppm de azufre, lo que significa
una reducción en 500 ppm en el ACPM
corriente”, indica Díaz Montoya.
Estos requerimientos de importación
del combustible muestran nuevamente la
necesidad de ampliar la
cobertura de usuarios de gas natural
para reemplazar la demanda de
diesel, no sólo porque no existe
una
completa capacidad de abastecimiento
nacional, sino porque además el
gas
natural logra un mejor rendimiento en
las ciudades.
Proyecto de interés
nacional
Si no se realiza el proyecto de hidrotratamiento
de combustibles, las cosas
se complicarían para el Complejo
Industrial de Barrancabermeja, pues se
disminuiría la carga de crudo de
250
mil barriles por día (bpd) a 150
mil
bpd, y Ecopetrol y el gobierno nacional
restarían de sus arcas 545 millones
de dólares al año. Por eso,
la construcción
de las unidades se ha considerado
un proyecto de interés nacional,
según
señala el documento Conpes del pasado
24 de octubre. “Es el proyecto más
grande que ha emprendido la refinería
en los últimos años, tanto
en recursos
como en infraestructura. En promedio las
unidades podrían costar entre 350
y 400 millones de dólares”,
dice Guillermo León Padierna, uno
de los
líderes del proyecto.
La construcción de las plantas para
el proyecto de hidrotratamiento llamó la atención
de varias firmas internacionales, las cuales
fueron sometidas
a procesos de precalificación técnica
para desarrollar la gerencia e interventoría
del proyecto y para la construcción.
En octubre pasado se adjudicó el
contrato para el gerenciamiento (Project
Management Consultant, PMC) a la
Union Temporal Technip – Tipiel para
adelantar la gerencia e interventoria del
proyecto, la ingeniería de las unidades
de proceso, las compras y la integración
con los contratos de construcción.
Para
la construcción, Ecopetrol dividió el
alcance
en tres áreas denominadas construcción
de unidades dentro de límites
de batería (ISBL), ingeniería,
compras
y construcción para las interconexiones
(OSBL) e infraestructura.
El programa previsto contempla disponer
de las unidades en operación en
el segundo semestre de 2009, justo a
tiempo para cumplir con las normas
ambientales.
REDENTORA DE CRUDOS PESADOS
La puesta en funcionamiento de las unidades
de hidrotratamiento servirá también
para permitir el incremento en el procesamiento
de crudos pesados (con
alto contenido de azufre) en la refinería
de Barrancabermeja.
En el pasado este líquido espeso
tenía una baja cotización,
debido a los altos
costos que implicaba producirlo y transportarlo,
además de las limitaciones
ambientales de sus productos refinados;
pero con los cambios que se
empezaron a gestar en el mercado internacional
del petróleo, las reservas
existentes de crudos pesados se volvieron
atractivas. En Colombia tienen tal
importancia que su producción viene
aplazando la pérdida de autoabastecimiento
petrolero en el país.
El panorama, alentador desde la producción,
implicaba hacer reformas en la
refinación del petróleo.
Por eso la importancia de la construcción
de las nuevas
unidades de hidrotratamiento que vienen
a cerrar el círculo.
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