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Carta Petrolera
EDICIÓN 116
diciembre 2006
enero 2007


Cuando un campo ha alcanzado su madurez, las economías son distintas y los costos son más elevados, en la medida en que se haga recuperación secundaria o terciaria, y los barriles a recuperar son menos.

 

Campos que venían agonizando han vuelto a revivir

Los maduros están de moda

La falta de éxito en los esfuerzos exploratorios en todo el mundo y el incremento en la demanda, hacen complejo el panorama para los combustibles fósiles. Poner a producir al máximo los campos maduros es parte de la solución.


Por Leyla Tovar Aguirre

Mientras el 75% de las reservas mundiales de petróleo se mantengan en yacimientos considera dos como maduros, los gobiernos y las petroleras no tendrán otra alternativa que recurrir a la tecnología para incrementar el factor de recobro de estos campos. Y es que en el mundo se estima que las reservas totales de crudo ascienden a más de un millón de millones de barriles, las cuales se encuentran en unos 30 mil campos que hoy alimentan la demanda mundial, que está alrededor de los 1.500 barriles por segundo.

De lo hasta ahora descubierto, la naturaleza concentró en unos lugares más que en otros estas reservas, de tal suerte que sólo 33 campos, de los 30 mil que existen, reúnen el 51% de las reservas mundiales. Otros 239 campos, considerados de tamaño medio, contienen el 26% del total y el restante 23% se localiza en 29.700 campos considerados menores.


Tanto en la cuenca de los Llanos
como en la del Magdalena ha
subido la producción.

Uno de los mejores ejemplos es el campo Ghawar, en el Oriente Medio, con 83.0 0 0 millones de ba rriles. Descubierto en 1948, es uno de los campos maduros que ingresaron al selecto grupo de gigantes de los últimos 100 años, pero al que fue necesario intervenir para mantener su producción, después de 60 años de vida. La razón es que entre un 50% y 70% de las reservas originales de un yacimiento pueden quedarse bajo el subsuelo, debido a distintos factores que varían entre la presión, la calidad del hidrocarburo, la calidad de la roca y la temperatura, entre otros. Es en este punto donde la tecnología entra a resolver parte de los problemas, para añadirle cualquier punto adicional en el factor de recobro a unos campos, que con precios por encima de los 60 dólares por barril, suenan interesantes para cualquier operador.

Esta generación está siendo testigo excepcional de uno de los momentos históricos en lo que a petróleo se refiere, en donde en un periodo de siete años se han alcanzado el tope y el piso más extremos en la era del petróleo, entre los diez y los 80 dólares por barril.

Para expertos mundiales, la era de los combustibles fósiles aún no llega a su fin y por esta razón se hacen ingentes esfuerzos por mejorar la producción de los campos existentes, en donde las tecnologías han avanzado a la misma intensidad con que se explora.

En los últimos 20 años la tecnología ha adquirido una dinámica distinta y los computadores le han impreso un pantallazo a este centenio.

De la época de los taladros rudimentarios, se pasó a perforaciones dirigidas, que pueden alcanzar objetivos varios miles de pies bajo el subsuelo; perforaciones horizontales para tener mayor área de drenaje; datos sísmicos y sus procesamientos que mejoran la imagen de un yacimiento; fracturamiento hidráulico, inyección de agua, gas o vapor a un yacimiento, así como distintos químicos, pueden incrementar la producción de un campo.

Lo cierto es que para un experto como Gordon R. Moore, de la Universidad de Calgary, el aceite va a estar presente durante mucho tiempo y el desarrollo de campos maduros, así como los crudos pesados, ayudará a resolver el problema del autoabastecimiento mundial.

   

INCENTIVOS A LOS MADUROS

Ajustes en la política petrolera en los últimos seis años, que van desde modificaciones al esquema de regalías por un sistema variable, la vinculación de socios estratégicos para el desarrollo de campos maduros como en los campos La Cira – Infantas, Casabe y Tibú, y la creación de incentivos a la inversión extranjera a la luz de la reforma tributaria, hacen parte del paquete de medidas que el gobierno colombiano ha impulsado por incrementar las actividades de exploración y producción en el país.

“La reforma tributaria contempla un estímulo como una posibilidad de descuento en el año fiscal siguiente o la posibilidad de llevarla en el tiempo.
Son medidas que claramente van en beneficio de los campos maduros”, manifestó Julio César Vera, director de Hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía, quien aseguró que en el Plan de Desarrollo se están contemplando medidas adicionales que beneficien los proyectos de recuperación secundaria y terciaria en este tipo de campos, ya que se requieren importantes recursos de capital para financiar estos proyectos.


Tecnologías vs. factor de recobro

No existe un valor absoluto en términos de definir una media para el factor de recobro de los campos en el mundo; podría pensarse un 28% en arenas, pero es muy específico para cada yacimiento y depende también del lugar en el mundo donde esté ubicado.

Así mismo, definir en cuánto se podría incrementar el factor de recobro de un campo a partir de la aplicación de tecnologías es igualmente difícil, pero se tienen casos particulares en que el incremento ha triplicado la producción inicial.

En concreto, la única certeza que tiene la industria es que un campo pasa a la categoría de maduro cuando comienza a declinar el máximo de producción que ha alcanzado y para mantener sus niveles se requiere aplicar métodos, como la inyección de agua que mantenga la presión desplazando los hidrocarburos hacia los pozos, minimizando su declinación.

Sin embargo, para el experto Tayfun Babadagli, de la Universidad de Alberta, en Canadá, cuando un campo ha alcanzado su madurez, las economías son distintas y los costos son más elevados, en la medida en que se haga recuperación secundaria o terciaria, y los barriles a recuperar son menos.

Lo cual significa que se requiere un análisis profundo, para que las economías de estos proyectos sean acordes con el tamaño de la compañía que lo ejecute. “Los campos maduros son más interesantes para las compañías pequeñas, en particular en estos momentos de precios altos. Las estrategias de las compañías pequeñas son distintas a las de las grandes. A las primeras les interesa recuperar el crudo lo más rápido posible y a las segundas les interesa recuperar la mayor cantidad de reservas”, expuso.

En consecuencia, el desarrollo de un campo maduro hoy día contiene las lecciones aprendidas por la industria a lo largo del último siglo.

Para Luis Bacigalupo, de Ziff Energy Group, “tratando con un campo maduro hay que tener un enfoque distinto, un enfoque global. No se trata de tener la última tecnología, sino un modelo de negocio que trace un plan técnico, uno operativo y uno empresarial, en donde incluso involucre un cuerpo de excelencia operativa interdisciplinario”.

Frente a cómo manejar un yacimiento de esta naturaleza, es fácil caer en la trampa de las metas de producción anuales. Para un experto de BP, “la lucha del corto plazo contra la visión del largo plazo es la trampa en la que cae el que trabaja en subsuelo, pues muchas veces por lograr las metas del corto plazo se toman decisiones que afectarán el yacimiento de manera irreversible”.

Así que trazar un plan de desarrollo requiere el manejo de distintos escenarios, en donde la compañía defina claramente la idea que quiere alcanzar, para delinear la estrategia a partir de las distintas tecnologías existentes en el mercado y la relación costo – beneficio más acorde con su portafolio de inversión.

   

EL CASO COLOMBIANO

A diciembre de 2005, las reservas alcanzaban los 1.453 millones de barriles, la mayoría de ellas concentradas en campos hoy catalogados como maduros, algunos de ellos con más de 70 años de historia de producción.

Frente a este panorama, Ecopetrol ha hecho esfuerzos importantes sobre sus campos maduros, que hoy día han logrado sostener la producción total del país en un promedio de 527 mil barriles por día, frente a una meta de 510 mil barriles.

En la actualidad la producción de yacimientos importantes como Cusiana - Cupiagua ha disminuido progresivamente, en tanto que en los campos de Ecopetrol se ha incrementado: en junio de 2005 los campos de Ecopetrol producían 129 mil barriles por día y un año después generaban un promedio de 154.700 barriles. Este incremento es el producto de varias acciones que van desde la simulación de yacimientos y aplicación de nuevas tecnologías, que le permiten estar por encima de la meta esperada.

Parte de la estrategia incluyó proyectos como La Cira – Infantas, emprendido en asocio con Oxy, que a diciembre mantiene una producción de 7.340 barriles, con un incremento de más de 40% respecto a 2005. El campo Cantagallo, también en el Valle Medio del Magdalena, triplicó su producción en tres años, al pasar de 4.000 barriles a más de 12 mil.

Castilla, es otro ejemplo, esta vez con crudo pesado, el cual pasó de 21 mil barriles a casi 60 mil bpd. Por su parte, el campo de Casabe ha mostrado importantes aumentos de la producción en los últimos años al pasar de 5.000 barriles en promedio diarios en 2003 a 7.800 barriles diarios a finales de este año. En solo 2006 se han perforado allí 19 pozos.


   
   
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