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Carta Petrolera
EDICIÓN 116
diciembre 2006
enero 2007


Desde Tumaco, segundo puerto exportador después de Coveñas, se han despachado este año 14 embarques de crudo.

 

De los tanques al buque a 23.000 barriles por hora

Un día de cargue en Tumaco

Detrás de los más de 170 mil barriles diarios que exportó Ecopetrol en 2006, se esconden muchas historias de trabajo en equipo, desde su producción hasta su entrega a compradores internacionales.


Por Natalia Vega de Flórez

Un puerto que acepta embarcaciones de hasta 110 mil toneladas. Un buque que aparentemente fondea cerca al muelle, pero al que se llega en lancha sólo tras 1 hora y 10 minutos de viaje.

Más de 30 personas trabajando sin descanso por 28 horas. La carga de un buque petrolero es algo más complejo que conectar unas mangueras que vienen de los tanques del terminal en puerto por el lecho marino, cargar petróleo, desconectar e irse.

Carta Petrolera presenció una operación completa de cargue en el puerto de Tumaco, en Nariño. Se trataba del buque tanque Daedalos, un gigante de 72.826 toneladas, de 230 metros de largo y 32 metros de ancho, con bandera de las Islas Bahamas, de casco negro y rojo, construido en Shangai (China) y echado a la mar en abril de 2005 para efectuar el transporte de crudo.

E l movimiento del personal de Ecopetrol en el muelle de Tumaco empezó a las 10 de la mañana con el liderazgo de Martín Santos, coordinador del Terminal. Pero en realidad la acción empezó 17 días atrás, cuando desde las oficinas de la empresa en Bogotá se negoció con Conoco Phillips el cargamento de South Blend que iba a cargarse en Tumaco con destino al puerto de Rodeo en California.

Una vez se acerca el buque, las autoridades marítimas, ambientales y aduaneras colombianas emprenden camino mar adentro a recibirlo. Dan aviso al personal de Ecopetrol y al del buque para que inicien lo que, en la jerga de este oficio, se conoce como “libre plática”.

Sin pérdida de tiempo el personal de Ecopetrol, que venía en la embarcación La Barracuda, comienza a abordar el buque a través de una escalera de cuerdas y peldaños de madera que se mecen muy cerca del casco de la embarcación.

Una vez suben, los colombianos y los marinos filipinos ubicados en la primera cubierta se saludan. De acuerdo con estrictas medidas de seguridad, esa cubierta está vedada para todo el que no sea el loading master o de seguridad pues cualquier chispa puede provocar un incendio.

 

Durante una hora el loading master de Ecopetrol, en este caso el ingeniero Luis Fernando Rodríguez, y el primer oficial del barco, discuten cuánto de la “nominación” de cargue del buque, que es la cantidad inicialmente pactada para venta por Ecopetrol en Bogotá, se puede cargar realmente. Esto es así porque el calado del puerto de destino y los remanentes de otros cargues en el buque tanquero, hacen variar la carga efectiva frente a la inicialmente pactada.

La nominación para el Daedalos fue de 360.000 barriles. En la plática también acuerdan procedimiento y velocidad de cargue de acuerdo a las condiciones del puerto y del buque. A posicionar y amarrar el buque Para el momento en que finaliza la libre plática la mayoría de gente se concentra en la tercera cubierta, desde la cual se pilotea el gigantesco buque. Desde allí empiezan las labores de posicionamiento de la embarcación. Hay que dejarla en unas coordenadas precisas que para el caso de Tumaco son 1° norte y 78° occidente.

Para lograrlo, los cuatro pilotos –dos colombianos y los dos del buque- trabajan intensamente durante casi cinco horas.

Para ayudarse, echan mano de unos sofisticados sistemas GPS que van mostrando mapas en las pantallas de la sala de pilotaje del buque y otra pequeña embarcación, el remolcador Orito, que al final de todo el proceso de posicionamiento es el encargado de realizar los amarres a las 6 boyas con los lazos enviados por los filipinos desde la primera cubierta.

Hacia las cinco de la tarde los pilotos dan un parte de victoria y se declara el buque “All fast”, que en el lenguaje marino significa “todo asegurado”.

Un buen amarre es definitivo para el éxito de la operación. Ya estabilizado el Daedalos espera que le conecten las mangueras de 12 pulgadas de diámetro que traen del tubo madre del oleoducto el crudo para cargar.

La primera medida importante para evitar un derrame es amarrar muy bien el buque, para que no haya el riesgo de tensiones en las mangueras a lo largo de las 17 horas que estará recibiendo crudo.

Adicionalmente, como prevención en caso de una emergencia en el puerto de Tumaco existe una tercera embarcación -La Gabarra- que despliega una barrera de contención en el mar, en el sitio dónde los análisis de las corrientes marinas indican que se puede confinar el petróleo en caso de un derrame.

Buzos en acción

Con el buque amarrado y las mangueras listas, llega el momento de los buzos. Son tres en total y dos de ellos se lanzan al agua a revisar las condiciones de las mangueras en el lecho marino. Deben sumergirse 30 metros y deben trabajar con agilidad porque el cuerpo humano no soporta bajar a esa profundidad más de 20 minutos continuos y dos veces al día.

Ellos llegan dónde cada una de las mangueras conecta con la línea madre respectiva y revisan todo su recorrido en busca de dobleces. A la manguera le sigue una guaya de 40 metros y luego el boyerín que descansa en la superficie del mar y que espera para ser recogido y llevado al costado del buque.

Esa operación la realiza el remolcador Orito que con un lazo arrastra el boyarín al buque y de éste baja una grúa con un gancho que levanta todo el sistema y lo entrega para ser conectado en la primera cubierta del buque.

 

Unos 10 hombres se encargan de la conexión en cubierta de las dos mangueras y otros tantos de fijarlas al casco de la embarcación en su trayecto al mar.

Finalmente, a las 6.30 de la tarde el buque tanque Daedalos queda listo para recibir petróleo South Blend colombiano en sus tanques. Se inicia la noche con el buque alumbrado por luces eléctricas y con las dos mangueras ya conectadas. El buque inicia el cargue a las 6.45 de la tarde con una velocidad de 12.000 barriles por hora que se va aumentando hasta alcanzar una rata de 23.000 barriles por hora.

La operación de cargue, supervisada en todo momento por el loading master Rodríguez y el chief master del buque dura 16 horas y media, hasta las 11:18 de la mañana siguiente y en total se cargan 336.200 barriles.


El cargue con las dos mangueras recogidas del lecho marino, tarda 16 horas y media.

Cuando concluye, los buzos cierran las válvulas y se procede a las labores de desconexión y entrega de mangueras nuevamente al lecho marino. Todo debe quedar en su puesto, sin dobleces ni tensiones y esta también es labor de los buzos que conocen este tramo del lecho marino colombiano como la palma de su mano.

La operación de desamarre del buque y salida a alta mar se extiende a lo largo de otras 2 horas y media de trabajo de los pilotos y finalmente el crudo colombiano sale rumbo al puerto de Rodeo en California en el Daedalos cuyo casco se ha sumergido unos metros dado el peso de su carga.

Se va, así, un embarque más de los que este año han representando un récord en ventas al exterior de crudo colombiano.

    RÉCORD EN EXPORTACIONES

En los primeros diez meses de 2006 Ecopetrol ya vendió en los mercados internacionales más crudo que el exportado durante todo el 2005.

Han sido U.$2.852 millones en ingresos por exportaciones entre enero y octubre y un promedio de 175.068 barriles diarios. Sólo en el mes de octubre, Ecopetrol colocó en los mercados externos 70.903 barriles diarios de crudo por un valor de US$ 96,5 millones.

   
   
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