
Desde Tumaco,
segundo puerto exportador después
de Coveñas, se han despachado
este año 14 embarques de crudo.
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De
los tanques al buque a 23.000 barriles
por hora
Un día
de cargue en Tumaco
Detrás de los más de
170 mil barriles diarios que exportó Ecopetrol
en 2006, se esconden muchas historias
de trabajo en equipo, desde su producción
hasta su entrega a compradores internacionales.
Por Natalia
Vega de Flórez
Un puerto que acepta embarcaciones
de hasta 110
mil toneladas. Un buque
que aparentemente fondea
cerca al muelle, pero
al que se llega en lancha
sólo tras 1 hora y 10 minutos
de viaje.
Más de 30 personas trabajando
sin descanso
por 28 horas.
La carga de un buque petrolero es
algo más complejo que conectar
unas
mangueras que vienen de los tanques
del
terminal en puerto por el lecho marino,
cargar petróleo, desconectar
e irse.
Carta Petrolera presenció una
operación
completa de cargue en el puerto
de Tumaco, en Nariño. Se trataba
del
buque tanque Daedalos, un gigante
de
72.826 toneladas, de 230 metros de
largo
y 32 metros de ancho, con bandera
de las Islas Bahamas, de casco negro
y
rojo, construido en Shangai (China)
y
echado a la mar en abril de 2005
para
efectuar el transporte de crudo.
E l movimiento del personal de Ecopetrol
en el muelle de Tumaco empezó a las 10 de la mañana
con el liderazgo
de Martín Santos, coordinador
del Terminal. Pero en realidad la
acción
empezó 17 días atrás,
cuando desde
las oficinas de la empresa en Bogotá se negoció con
Conoco Phillips el cargamento
de South Blend que iba a cargarse
en Tumaco con destino al puerto
de Rodeo en California.
Una vez se acerca el buque, las autoridades
marítimas, ambientales y aduaneras
colombianas emprenden camino mar
adentro a recibirlo. Dan aviso al
personal
de Ecopetrol y al del buque para
que
inicien lo que, en la jerga de este
oficio,
se conoce como “libre plática”.
Sin pérdida de tiempo el personal
de
Ecopetrol, que venía en la
embarcación
La Barracuda, comienza a abordar
el buque
a través de una escalera de
cuerdas
y peldaños de madera que se
mecen muy
cerca del casco de la embarcación.
Una vez suben, los colombianos y los
marinos filipinos ubicados en la primera
cubierta se saludan. De acuerdo con
estrictas medidas de seguridad, esa cubierta
está vedada para todo el que no
sea el loading master o de seguridad
pues cualquier chispa puede provocar
un incendio.
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Durante una hora el loading master
de Ecopetrol, en este caso el ingeniero
Luis Fernando Rodríguez, y el primer
oficial del barco, discuten cuánto
de
la “nominación” de cargue
del buque,
que es la cantidad inicialmente pactada
para venta por Ecopetrol en Bogotá,
se puede cargar realmente. Esto es así porque
el calado del puerto de destino y los remanentes
de otros cargues en
el buque tanquero, hacen variar la carga
efectiva frente a la inicialmente pactada.
La nominación para el Daedalos
fue de 360.000 barriles.
En la plática también acuerdan
procedimiento
y velocidad de cargue de
acuerdo a las condiciones del puerto y
del buque.
A posicionar y amarrar el buque
Para el momento en que finaliza la libre
plática la mayoría de gente
se concentra en la tercera cubierta, desde
la cual
se pilotea el gigantesco buque. Desde
allí empiezan las labores de posicionamiento
de la embarcación. Hay que dejarla
en unas coordenadas precisas que
para el caso de Tumaco son 1° norte y
78° occidente.
Para lograrlo, los cuatro pilotos –dos
colombianos y los dos del buque- trabajan
intensamente durante casi cinco
horas.
Para ayudarse, echan mano de unos
sofisticados sistemas GPS que van mostrando
mapas en las pantallas de la sala
de pilotaje del buque y otra pequeña
embarcación,
el remolcador Orito, que al
final de todo el proceso de posicionamiento
es el encargado de realizar los
amarres a las 6 boyas con los lazos enviados
por los filipinos desde la primera
cubierta.
Hacia las cinco de la tarde los pilotos
dan un parte de victoria y se declara el
buque “All fast”, que en el lenguaje
marino
significa “todo asegurado”.
Un buen amarre es definitivo para
el éxito de la operación. Ya
estabilizado
el Daedalos espera que le conecten las
mangueras de 12 pulgadas de diámetro
que traen del tubo madre del oleoducto
el crudo para cargar.
La primera medida importante para
evitar un derrame es amarrar muy bien
el buque, para que no haya el riesgo de
tensiones en las mangueras a lo largo
de las 17 horas que estará recibiendo
crudo.
Adicionalmente, como prevención en
caso de una emergencia en el puerto de
Tumaco existe una tercera embarcación
-La Gabarra- que despliega una barrera
de contención en el mar, en el sitio
dónde
los análisis de las corrientes marinas
indican que se puede confinar el petróleo
en caso de un derrame.
Buzos en acción
Con el buque amarrado y las mangueras
listas, llega el momento de los buzos.
Son tres en total y dos de ellos se lanzan
al agua a revisar las condiciones de
las mangueras en el lecho marino.
Deben sumergirse 30 metros y deben
trabajar con agilidad porque el cuerpo humano
no soporta bajar a esa profundidad
más de 20 minutos continuos y
dos veces al día.
Ellos llegan dónde cada una de las
mangueras conecta con la línea madre
respectiva y revisan todo su recorrido
en busca de dobleces. A la manguera le
sigue una guaya de 40 metros y luego
el boyerín que descansa en la superficie
del mar y que espera para ser recogido
y llevado al costado del buque.
Esa operación la realiza el remolcador
Orito que con un lazo arrastra el boyarín
al buque y de éste baja una grúa
con un gancho que levanta todo el sistema
y lo entrega para ser conectado en
la primera cubierta del buque.
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Unos
10 hombres se encargan de la conexión
en cubierta de las dos mangueras y otros
tantos de fijarlas al casco de la embarcación
en su trayecto al mar.
Finalmente, a las 6.30 de la tarde el
buque tanque Daedalos queda listo para
recibir petróleo South Blend colombiano
en sus tanques.
Se inicia la noche con el buque alumbrado
por luces eléctricas y con las dos
mangueras ya conectadas.
El buque inicia el cargue a las 6.45 de la
tarde con una velocidad de 12.000 barriles
por hora que se va aumentando
hasta alcanzar una rata de 23.000 barriles
por hora.
La operación de cargue, supervisada
en todo momento por el loading master
Rodríguez y el chief master del buque
dura 16 horas y media, hasta las 11:18
de la mañana siguiente y en total
se cargan
336.200 barriles.

Cuando concluye, los buzos cierran
las válvulas y se procede a las labores
de desconexión y entrega de mangueras
nuevamente al lecho marino. Todo
debe quedar en su puesto, sin dobleces
ni tensiones y esta también es labor
de
los buzos que conocen este tramo del
lecho marino colombiano como la palma
de su mano.
La operación de desamarre del buque
y salida a alta mar se extiende a lo largo
de otras 2 horas y media de trabajo de
los pilotos y finalmente el crudo colombiano
sale rumbo al puerto de Rodeo en
California en el Daedalos cuyo casco se
ha sumergido unos metros dado el peso
de su carga.
Se va, así, un embarque más
de los
que este año han representando un
récord en ventas al exterior de crudo
colombiano.
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RÉCORD
EN EXPORTACIONES
En los primeros diez meses de 2006
Ecopetrol ya
vendió en los mercados internacionales
más crudo
que el exportado durante todo el
2005.
Han sido U.$2.852 millones en ingresos
por exportaciones
entre enero y octubre y un promedio
de
175.068 barriles diarios.
Sólo en el mes de octubre,
Ecopetrol colocó en
los mercados externos 70.903 barriles
diarios de crudo
por un valor de US$ 96,5 millones. |
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