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¿Para dónde va el precio?
Para discutir acerca del extenso
período de continuo incremento en el precio del petróleo
que se vive actualmente es necesario examinar períodos anteriores
que presentaron cotizaciones altas.
Un primer ejemplo es la época que precedió la invasión
de Kuwait en el verano de 1990. En esa época, el mercado
realmente se encontraba en un profundo contango (precio de hoy inferior
al precio futuro), debido a que la sobreproducción de Kuwait
estaba inundando el mercado, y algunos actores esperaban una respuesta
iraquí. Luego de la intervención militar de Iraq el
precio del WTI se incrementó en aproximadamente US$9 por
barril de julio a agosto, y la estructura del precio dio un vuelco
y se ubicó en backwardation (precio de hoy superior al precio
futuro), puesto que el contrato de futuros de 12 meses se elevó
menos de US$4 por barril. Debido a que el precio ascendía
hacia la cima en octubre de ese año, este precio de futuros
difícilmente cambió con respecto a su nivel en agosto,
ampliando de esa manera el backwardation a aproximadamente US$10
por barril (ver gráfica).

Este abrupto backwardation indicó la total confianza del
mercado en la capacidad de los productores para encontrar demanda
una vez se terminaran las hostilidades.
De manera similar, durante la guerra en Iraq en la primavera pasada,
los precios se movieron hacia su más alta cotización
de US$37,75 por barril en febrero, mientras que el backwardation
creció US$8,50 por barril. De nuevo, el mercado desestimó
ampliamente la causa inmediata de los altos precios (pérdida
de la producción venezolana e iraquí), con la esperanza
de que el mercado regresaría a su equilibrio en el futuro.
Lo impactante de la situación actual es que toda la curva
forward se ha movido al ritmo agitado del mes siguiente. El descuento
para crudo, un año hacia delante, permanece aproximadamente
en US$4 por barril, aun cuando el precio spot del mes siguiente
se haya incrementado a niveles históricos por encima de US$40
por barril.
Este cambio ascendente de la curva, incluso en los meses lejanos,
indica que se pueden estar presentando cambios profundos en el mundo
petrolero.
Una de las grandes preocupaciones es que el mercado puede haber
perdido la fe en la habilidad de Arabia Saudita para jugar el papel
de productor oscilante. Nuestros estimados de la capacidad actual
de reserva de la OPEP indican que los márgenes tradicionales
de seguridad se han reducido.
Consideramos que la capacidad de reserva de la OPEP ha caído
a niveles cercanos a los 2,56 millones de barriles por día,
lo cual representaría su más bajo nivel en más
de diez años.
Otra manera útil de ver este cambio es comparando el valor
que las compañías le están asignando a las
reservas de crudo que aún se encuentran bajo tierra.
Históricamente, dichas reservas se valoraban en niveles cercanos
a los US$5 por día cuando las compañías adquirían
activos adicionales. Sin embargo, en los últimos años
la industria ha visto cómo se incrementa esta forma de fijación
de precio del crudo. Algunos de los negocios recientes realizados
en el Mar del Norte y en la costa del golfo de México han
sido testigos de la valoración que se encuentra en un rango
de US$7 por barril o incluso de US$8,50 por barril.
Estos altos precios parecen ser un indicador de que algunos actores
de la industria se encuentran esperando un escenario progresivo
de mayor precio. Para ser claros, estamos convencidos de que el
WTI está sobrevalorizado actualmente y que sus altos precios
caerán en los próximos meses. Sin embargo, destacamos
estos dos factores para indicar que el precio no puede desplomarse
tanto como lo temido anteriormente. De hecho, el WTI puede haber
cambiado a un rango mayor de comercialización de US$30 por
barril desde su modelo reciente entre US$25 por barril y US$35 por
barril.
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