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Carta Petrolera
EDICIÓN 110 octubre - noviembre


 


EL PESO DE LOS SUBSIDIOS

A diario, Nicolás, un ejecutivo de cuenta que trabaja para una prestigiosa empresa editorial en Bogotá, recorre 35 kilómetros para ir de su casa al trabajo y recoger en las tardes a sus dos hijos en el colegio.
En los últimos días ha comentado con sus amigos las alzas en los precios de los combustibles, pues consume 30 galones mensuales en los que invierte $142. mil. Lo que él no sabe es que si la gasolina se vendiera a precios internacionales tendría que pagar 83.500 más cada mes. Como Nicolás, hay más de dos millones y medio de colombianos que no están pagando el valor real de la gasolina porque reciben indirectamente un subsidio que este año bordeará los $3 billones, es decir, una cifra equivalente a casi dos reformas tributarias y cerca de la cuarta parte del presupuesto de Bogotá. El gobierno ratificó su política de desmonte de subsidios a los combustibles.
Para ello anunció que al terminar el año el precio de la gasolina corriente se igualará con el referente del WTI de mediano plazo, es decir, US$26,39 por barril, lo que supondrá alzas graduales durante el resto de 2004 para el consumidor.
Un poco diferente será la suerte del mercado interno del acpm, pues el subsidio se extenderá hasta el año 2006, lo que seguirá generando una pérdida de oportunidad para Ecopetrol, afectada en sus finanzas por asumir ese costo desde 1999, cuando se dispararon los precios internacionales de referencia para el mercado colombiano. Los subsidios no desaparecerán si persisten los aumentos en los precios internacionales del petróleo en el mediano plazo.

MUCHO PARA UNOS POCOS

Más allá de las millonarias cifras que generan estos subsidios, expertos y críticos en el tema se concentran en discutir la destinación de estos recursos y en quién debe asumir la responsabilidad de los mismos.
En los últimos tres años Ecopetrol destinó de sus finanzas más de $6 billones al subsidio de los combustibles.
Este subsidio se hizo más evidente desde 1999 cuando, luego de desregular el mercado de los combustibles, el gobierno tuvo que poner en marcha una fórmula que le permitiera guardar un equilibrio entre los altos precios internacionales y los precios internos de los combustibles.
Este tema tiene preocupado al gobierno debido a que el subsidio ha llegado a representar más de un punto del Producto Interno Bruto (PIB). Para citar sólo un ejemplo, el año pasado los subsidios fueron equivalentes a 1,2% del PIB y 2,2% del total de la deuda pública. “ Todo depende de los precios internacionales de la gasolina. El subsidio puede desaparecer o porque uno incremente el precio interno con un valor externo idéntico o porque el precio externo disminuya y se acerque más al interno”, anota el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien considera que este subsidio beneficia a los estratos de la población más favorecidos.

CARA Y SELLO DEL ACPM

Particularmente, el subsidio al acpm que pasó de $616 millardos en 2002 a $1,27 billones en 2003 y registró un aumento en el consumo del 9%, generó un fenómeno denominado “dieselización” del parque automotor colombiano.
Precisamente el menor precio en el mercado con respecto al de la gasolina corriente y en mayor proporción al de la gasolina extra, motivó a las ensambladoras a sacar al mercado vehículos a diesel, especialmente para transporte público masivo como el Transmilenio, los taxis y los utilitarios.
Esta nueva configuración del mercado hizo que el consumo de diesel o acpm aumentara en 6.000 barriles por día en el último año, al pasar de 60.700 barriles diarios en promedio en 2002 a 66.200 barriles diarios promedio en 2003, lo que llevó al límite la capacidad de producción de las refinerías de Ecopetrol.
De continuar esta tendencia, la empresa quedaría abocada a importar este combustible a precios internacionales, lo que le generaría un costo adicional.
Ante esta situación, el gobierno, con el ánimo de generar un equilibrio en la canasta energética, anunció en su momento que los grandes consumidores de este combustible deberán comprarlo a precios del mercado externo. De hecho, el transporte masivo tendrá que pagar por el combustible consumido, los precios reales sin subsidios a partir del primero de enero de 2005.

ENTRE LOS MÁS BARATOS

Pese a las múltiples críticas de usuarios y gremios de la distribución minorista por las alzas permanentes en los precios, diferentes estudios de entidades especializadas demuestran que la gasolina y el acpm colombianos están entre los más económicos en Latinoamérica. Las estadísticas recopiladas por Arpel demuestran que Colombia registra los segundos precios más bajos de la región después de Ecuador y sin tener en cuenta a Venezuela, país vecino que cuenta con un alto subsidio.
Con precios más elevados a los colombianos se encuentran Bolivia, Paraguay, Perú, Costa Rica, Brasil y Argentina, entre otros. Los estudiosos en el tema también demostraron que no es cierto que los aumentos en los combustibles afecten en forma significativa la canasta familiar y en consecuencia modifiquen fuertemente el comportamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la inflación mes a mes. De acuerdo con un informe elaborado por investigadores del Banco de la República, un incremento en los precios de los combustibles del 20% en 2004 genera un impacto de 0,54% en la inflación; 0,44%
proveniente de la gasolina y 0,1% del acpm, un porcentaje bajo que no alcanza a impactar en forma importante el total de la canasta familiar.

GANAN PRIVILEGIADOS

Críticos y expertos coinciden en señalar que los dineros que se destinan a subsidiar los precios de los combustibles están financiando a los estratos más altos de la población, propietarios de uno o más vehículos y con ingresos superiores a cinco salarios mínimos legales vigentes.
En general comulgan con la idea de que estos recursos deberían tener una destinación más social y servir de fundamento en proyectos de inversión que atiendan las necesidades básicas de la población que más lo necesita.
“ El subsidio a la gasolina es para los estratos altos y por tanto nosotros consideramos que es perverso”, asegura el presidente de Ecopetrol S.A, Isaac Yanovich, quien considera además que hay que buscar la manera de asegurar que esos recursos vayan a inversión social.
Y es que la discusión en torno a los subsidios supera las cifras. El ex ministro de Minas y Energía, Luis Carlos Valenzuela, aduce que lo que tiene que resolver el gobierno es si las rentas petroleras se destinan a subsidiar los estratos más favorecidos de la población o a financiar el Sisbén, la educación, o los miles de desplazados que hay en las calles de Colombia.
“Este es el más regresivo de los subsidios. Es el peor de todos. Debería dar pena que se busque subsidiar al estrato seis. La gente de Agua Blanca y Ciudad Bolívar subsidiando a gente como yo, para que cómodamente podamos andar en camionetas 4x4”, enfatiza el ex ministro.
El ex presidente de Asofondos y experto en temas energéticos, Luis Fernando Alarcón, indica por su parte que lo que se necesita es definir un mecanismo mediante el cual se asegure que los recursos de los subsidios sean transferidos a inversión social e indicar cuánto se traslada a la Nación y hasta dónde debe llegar la responsabilidad de Ecopetrol en esta materia.

ECOPETROL, MAYOR AUTONOMÍA

En esta nueva etapa de Ecopetrol S.A, dedicada a sus negocios comerciales, la empresa necesita mayor autonomía financiera para disponer de los recursos que le permitan ampliar su portafolio.
Ecopetrol debe dedicarse a nuevos focos exploratorios y a mejorar la confiabilidad de sus refinerías para ser más competitiva y de esa forma aumentar su participación en el mercado.
No obstante, esos objetivos serán difíciles de cumplir si se ve forzada a asumir subsidios.
En ese sentido, los analistas aseguran que la empresa debe buscar que los combustibles que produce se vendan a precios de oportunidad que le reflejen condiciones reales de mercado. “ Si Ecopetrol sigue subsidiando se va a volver una empresa inviable”, sostiene el ex ministro Valenzuela al referirse a la continuidad en los subsidios, mientras que el propio sindicato de la empresa, afirma que “ debe ser el gobierno el que asuma en forma directa este subsidio y no Ecopetrol”. Por ahora se espera que los subsidios a la gasolina disminuyan en diciembre de este año, cuando el Ministerio de Minas y Energía iguale los precios internos con el referente de WTI de mediano plazo.
Mientras tanto, el gobierno adelanta programas que estimulen el uso de otras alternativas energéticas más baratas y ambientalmente más sanas, como el gas natural.



SUBE CONSUMO DE GAS

Ante el aumento en los precios de los combustibles líquidos, el consumo de gas natural se ha convertido en una alternativa económica para los colombianos. De hecho, el propio gobierno adelanta campañas para estimular su uso en las principales ciudades del país.
“ Todos los sistemas de transporte masivo deberían ser a gas natural; es una opción más barata y ambientalmente más sana”, afirma el ministro de Minas y Energía, Luis Ernesto Mejía Castro.
La campaña en las principales cudades del país arroja positivos resultados y en los primeros seis meses de este año se habían convertido 7.565 vehículos a gas natural. El gobierno busca que el transporte público haga uso del gas natural, se han abaratado los costos de conversión en 50% y otras ciudades han empezado a ejecutar campañas de promoción para incrementar el número de usuarios.


 

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