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EL PESO DE LOS SUBSIDIOS
A diario, Nicolás, un ejecutivo
de cuenta que trabaja para una prestigiosa empresa editorial en
Bogotá, recorre 35 kilómetros para ir de su casa al
trabajo y recoger en las tardes a sus dos hijos en el colegio.
En los últimos días ha comentado con sus amigos las
alzas en los precios de los combustibles, pues consume 30 galones
mensuales en los que invierte $142. mil. Lo que él no sabe
es que si la gasolina se vendiera a precios internacionales tendría
que pagar 83.500 más cada mes. Como Nicolás, hay más
de dos millones y medio de colombianos que no están pagando
el valor real de la gasolina porque reciben indirectamente un subsidio
que este año bordeará los $3 billones, es decir, una
cifra equivalente a casi dos reformas tributarias y cerca de la
cuarta parte del presupuesto de Bogotá. El gobierno ratificó
su política de desmonte de subsidios a los combustibles.
Para ello anunció que al terminar el año el precio
de la gasolina corriente se igualará con el referente del
WTI de mediano plazo, es decir, US$26,39 por barril, lo que supondrá
alzas graduales durante el resto de 2004 para el consumidor.
Un poco diferente será la suerte del mercado interno del
acpm, pues el subsidio se extenderá hasta el año 2006,
lo que seguirá generando una pérdida de oportunidad
para Ecopetrol, afectada en sus finanzas por asumir ese costo desde
1999, cuando se dispararon los precios internacionales de referencia
para el mercado colombiano. Los subsidios no desaparecerán
si persisten los aumentos en los precios internacionales del petróleo
en el mediano plazo.
MUCHO PARA UNOS POCOS
Más allá de las millonarias cifras que generan estos
subsidios, expertos y críticos en el tema se concentran en
discutir la destinación de estos recursos y en quién
debe asumir la responsabilidad de los mismos.
En los últimos tres años Ecopetrol destinó
de sus finanzas más de $6 billones al subsidio de los combustibles.
Este subsidio se hizo más evidente desde 1999 cuando, luego
de desregular el mercado de los combustibles, el gobierno tuvo que
poner en marcha una fórmula que le permitiera guardar un
equilibrio entre los altos precios internacionales y los precios
internos de los combustibles.
Este tema tiene preocupado al gobierno debido a que el subsidio
ha llegado a representar más de un punto del Producto Interno
Bruto (PIB). Para citar sólo un ejemplo, el año pasado
los subsidios fueron equivalentes a 1,2% del PIB y 2,2% del total
de la deuda pública. “ Todo depende de los precios
internacionales de la gasolina. El subsidio puede desaparecer o
porque uno incremente el precio interno con un valor externo idéntico
o porque el precio externo disminuya y se acerque más al
interno”, anota el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla,
quien considera que este subsidio beneficia a los estratos de la
población más favorecidos.
CARA Y SELLO DEL ACPM
Particularmente, el subsidio al acpm que pasó de $616 millardos
en 2002 a $1,27 billones en 2003 y registró un aumento en
el consumo del 9%, generó un fenómeno denominado “dieselización”
del parque automotor colombiano.
Precisamente el menor precio en el mercado con respecto al de la
gasolina corriente y en mayor proporción al de la gasolina
extra, motivó a las ensambladoras a sacar al mercado vehículos
a diesel, especialmente para transporte público masivo como
el Transmilenio, los taxis y los utilitarios.
Esta nueva configuración del mercado hizo que el consumo
de diesel o acpm aumentara en 6.000 barriles por día en el
último año, al pasar de 60.700 barriles diarios en
promedio en 2002 a 66.200 barriles diarios promedio en 2003, lo
que llevó al límite la capacidad de producción
de las refinerías de Ecopetrol.
De continuar esta tendencia, la empresa quedaría abocada
a importar este combustible a precios internacionales, lo que le
generaría un costo adicional.
Ante esta situación, el gobierno, con el ánimo de
generar un equilibrio en la canasta energética, anunció
en su momento que los grandes consumidores de este combustible deberán
comprarlo a precios del mercado externo. De hecho, el transporte
masivo tendrá que pagar por el combustible consumido, los
precios reales sin subsidios a partir del primero de enero de 2005.
ENTRE LOS MÁS BARATOS
Pese a las múltiples críticas de usuarios y gremios
de la distribución minorista por las alzas permanentes en
los precios, diferentes estudios de entidades especializadas demuestran
que la gasolina y el acpm colombianos están entre los más
económicos en Latinoamérica. Las estadísticas
recopiladas por Arpel demuestran que Colombia registra los segundos
precios más bajos de la región después de Ecuador
y sin tener en cuenta a Venezuela, país vecino que cuenta
con un alto subsidio.
Con
precios más elevados a los colombianos se encuentran Bolivia,
Paraguay, Perú, Costa Rica, Brasil y Argentina, entre otros.
Los estudiosos en el tema también demostraron que no es cierto
que los aumentos en los combustibles afecten en forma significativa
la canasta familiar y en consecuencia modifiquen fuertemente el
comportamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC),
que mide la inflación mes a mes. De acuerdo con un informe
elaborado por investigadores del Banco de la República, un
incremento en los precios de los combustibles del 20% en 2004 genera
un impacto de 0,54% en la inflación; 0,44%
proveniente de la gasolina y 0,1% del acpm, un porcentaje bajo que
no alcanza a impactar en forma importante el total de la canasta
familiar.
GANAN PRIVILEGIADOS
Críticos y expertos coinciden en señalar que los dineros
que se destinan a subsidiar los precios de los combustibles están
financiando a los estratos más altos de la población,
propietarios de uno o más vehículos y con ingresos
superiores a cinco salarios mínimos legales vigentes.
En general comulgan con la idea de que estos recursos deberían
tener una destinación más social y servir de fundamento
en proyectos de inversión que atiendan las necesidades básicas
de la población que más lo necesita.
“ El subsidio a la gasolina es para los estratos altos y por
tanto nosotros consideramos que es perverso”, asegura el presidente
de Ecopetrol S.A, Isaac Yanovich, quien considera además
que hay que buscar la manera de asegurar que esos recursos vayan
a inversión social.
Y es que la discusión en torno a los subsidios supera las
cifras. El ex ministro de Minas y Energía, Luis Carlos Valenzuela,
aduce que lo que tiene que resolver el gobierno es si las rentas
petroleras se destinan a subsidiar los estratos más favorecidos
de la población o a financiar el Sisbén, la educación,
o los miles de desplazados que hay en las calles de Colombia.
“Este es el más regresivo de los subsidios. Es el peor
de todos. Debería dar pena que se busque subsidiar al estrato
seis. La gente de Agua Blanca y Ciudad Bolívar subsidiando
a gente como yo, para que cómodamente podamos andar en camionetas
4x4”, enfatiza el ex ministro.
El ex presidente de Asofondos y experto en temas energéticos,
Luis Fernando Alarcón, indica por su parte que lo que se
necesita es definir un mecanismo mediante el cual se asegure que
los recursos de los subsidios sean transferidos a inversión
social e indicar cuánto se traslada a la Nación y
hasta dónde debe llegar la responsabilidad de Ecopetrol en
esta materia.
ECOPETROL, MAYOR AUTONOMÍA
En esta nueva etapa de Ecopetrol S.A, dedicada a sus negocios comerciales,
la empresa necesita mayor autonomía financiera para disponer
de los recursos que le permitan ampliar su portafolio.
Ecopetrol debe dedicarse a nuevos focos exploratorios y a mejorar
la confiabilidad de sus refinerías para ser más competitiva
y de esa forma aumentar su participación en el mercado.
No obstante, esos objetivos serán difíciles de cumplir
si se ve forzada a asumir subsidios.
En ese sentido, los analistas aseguran que la empresa debe buscar
que los combustibles que produce se vendan a precios de oportunidad
que le reflejen condiciones reales de mercado. “ Si Ecopetrol
sigue subsidiando se va a volver una empresa inviable”, sostiene
el ex ministro Valenzuela al referirse a la continuidad en los subsidios,
mientras que el propio sindicato de la empresa, afirma que “
debe ser el gobierno el que asuma en forma directa este subsidio
y no Ecopetrol”. Por ahora se espera que los subsidios a la
gasolina disminuyan en diciembre de este año, cuando el Ministerio
de Minas y Energía iguale los precios internos con el referente
de WTI de mediano plazo.
Mientras tanto, el gobierno adelanta programas que estimulen el
uso de otras alternativas energéticas más baratas
y ambientalmente más sanas, como el gas natural.


SUBE
CONSUMO DE GAS
Ante el aumento en los precios de los combustibles líquidos,
el consumo de gas natural se ha convertido en una alternativa
económica para los colombianos. De hecho, el propio gobierno
adelanta campañas para estimular su uso en las principales
ciudades del país.
“ Todos los sistemas de transporte masivo deberían
ser a gas natural; es una opción más barata y ambientalmente
más sana”, afirma el ministro de Minas y Energía,
Luis Ernesto Mejía Castro.
La campaña en las principales cudades del país arroja
positivos resultados y en los primeros seis meses de este año
se habían convertido 7.565 vehículos a gas natural.
El gobierno busca que el transporte público haga uso del
gas natural, se han abaratado los costos de conversión
en 50% y otras ciudades han empezado a ejecutar campañas
de promoción para incrementar el número de usuarios.

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