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HAGAN SUS APUESTAS
Desde que lo descubrió, el
hombre se ha acercado cada vez más al petróleo. Dos
simples hechos lo confirman: desde 1880 la producción de
crudo ha aumentado 3.500 veces, y hoy en día un hogar en
cualquier parte del mundo tiene innumerables elementos y productos
provenientes del petróleo.
Sin embargo, el frenesí de precios, la coyuntura actual del
mercado mundial y las apreciaciones de algunos expertos según
las cuales las reservas actuales se acabarán en 2045, son
factores que han puesto sobre el tapete un interrogante cada vez
más latente: ¿está el petróleo cerca
de alcanzar sus límites máximos de producción?
El impacto de una pregunta de esta naturaleza hace pensar de inmediato
en la dependencia que la sociedad tiene de los hidrocarburos. No
es sino mencionar que más de 3 mil artículos de uso
cotidiano provienen del petróleo (ver artículo “Canasta
petrolera”) y que, de acuerdo con cifras y proyecciones de
la Agencia Internacional de Energía (AIE), en el año
2000 el petróleo representó el 34,9% dentro de la
canasta de energéticos primarios, seguido del carbón
con 23,5% y el gas con 21,1%.
PROTAGONISTAS DE LA OFERTA
Por un momento, hay que analizar el tema de la oferta. Hoy por hoy
el planeta cuenta con una producción cercana a los 84 millones
de barriles por día. De este volumen, el 70% de barriles
provienen de tres zonas: Oriente Medio, la antigua Unión
Soviética y Estados Unidos.
El campeón en oferta es Rusia, que en 2003 destronó
a Arabia Saudita como el mayor productor del mundo. Otros países
clave son Venezuela, México y China, con un aporte significativo
y un interesante potencial de crecimiento.
Ahora bien, de acuerdo con estimativos de la Cambridge Energy Research
Agency (CERA), la capacidad actual de producción podrá
incrementarse en 20,4 millones de barriles por día para el
año 2010 gracias a los aportes de Oriente Medio (7 millones),
la zona de la antigua Rusia (6,3), África (4,9) y el resto
del mundo (2,2).
Desmenuzando las cifras, se observa que de este incremento en producción,
7,8 millones por día corresponderán a países
no miembros de la OPEP, lo cual implicará una disminución
de la influencia del cartel sobre los precios en los próximos
años, de acuerdo con lo expresado por Ray Leonard, vicepresidente
de Yukos, una de las principales petroleras rusas.
Sin embargo, a todas luces este incremento en la oferta resultará
insuficiente para cubrir el creciente consumo de energéticos.
‘DRAGONES’ EN DEMANDA
Hay que analizar, entonces, la otra cara de la moneda: la demanda.
Hoy en día el mundo consume 82 millones de barriles, pero
en caso de mantenerse la tendencia que se ha mostrado en los últimos
cuatro años, para 2020 habrá un consumo mundial de
petróleo de 120 millones de barriles por día, jalonado
por el crecimiento de China y Norteamérica, mercados en los
que se esperan aumentos de 16 y 11 millones de barriles por día,
respectivamente.
En el nuevo siglo, más de la mitad del aumento mundial de
la demanda se explica por el crecimiento de China, en donde paulatinamente
se han ido reemplazando las bicicletas por automóviles a
razón de dos millones por año.
El principal factor que ha disparado la demanda es que el petróleo
es en algunos mercados un producto barato, incluso más que
el agua potable. En muchos países una botella de agua envasada
es más económica que su equivalente de petróleo,
gasolina o diesel, por lo que la mayoría de personas no se
preocupan por el ahorro.
MENOS RESERVAS = CRUDO CARO
De los 1,04 billones de barriles de reservas de petróleo
existentes en la actualidad, la región del Oriente Medio
posee 683 mil millones, seguida de lejos por Latinoamérica
con 95 mil millones. Sin embargo, el volumen de reservas no implica
necesariamente que exista capacidad inmediata de producción.
La razón es que esas reservas requieren sobre este de una
infraestructura para ser desarrolladas.
Con base en una declinación de las reservas actuales del
5% anual, el Departamento de Energía de los Estados Unidos
proyecta que las necesidades insatisfechas de crudo ascenderán
a 40 millones de barriles por día en 2010. Y esto conduce
a las preguntas de fondo: ¿dónde podremos encontrar
ese faltante? ¿Por qué es tan difícil reemplazar
las reservas que se producen? Para responder, es necesario tener
en cuenta que el hallazgo de hidrocarburos es resultado de un juego
de azar dividido en tres capítulos (ver recuadro).

Con las dificultades que implica encontrar grandes campos, los analistas
confluyen en que el crudo fácil y barato de producir se encontró
hasta el año 1960.
A partir de la década de los 70 ha sido necesario incorporar
el uso de tecnologías como la sísmica 3D y la perforación
en aguas profundas para la ubicación de reservorios de petróleo
que cada vez son más esquivos de hallar y que, cuando aparecen,
contienen reservas poco significativas en la mayoría de los
casos.
Por esta razón, las compañías exploradoras
se han adentrado en áreas más remotas e inhóspitas,
como aguas marinas de profundidades superiores a 5 mil metros y
las zonas polares, o en regiones antes vedadas a la exploración
como Cuba.
Lograr el desarrollo de estas reservas implica en algunos casos
inversiones superiores a los US$4 mil millones, representados en
las plataformas marinas, oleoductos, pozos y facilidades de producción.
EL
“OTRO” PETRÓLEO
De acuerdo con la AIE, existen 4,3 billones de barriles de petróleo
en fuentes no convencionales (crudo extrapesado y arenas bituminosas),
que se encuentran ubicados principalmente en Venezuela y Canadá.
Para poner esta cifra en perspectiva se debe tener en cuenta que
desde 1860 se ha producido en el mundo una cuarta parte de esa cantidad.
Por ejemplo, las arenas bituminosas canadienses ubicadas en la provincia
de Alberta poseen 174 mil millones de barriles de petróleo,
los que sumados a los crudos extrapesados ubicados en la faja del
Orinoco en Venezuela representan reservas recuperables de 580 mil
millones de barriles entre las dos naciones.
Según David Deming, profesor de geología y geofísica
de la Universidad de Oklahoma, al nivel actual de consumo petrolero,
el bitumen permitiría cubrir el consumo mundial por más
de 500 años.
Sin embargo, si bien estos recursos son abundantes y han sido identificados,
tienen el inconveniente de ser costosos de producir.
Por ejemplo, para extraer un barril de crudo bituminoso en la provincia
de Alberta es necesario explotar las arenas superficiales en minas
a “tajo abierto”. Es necesario procesar dos toneladas
de arena para obtener un barril de petróleo.
En el proceso hay que cargar la arena en volquetas con capacidad
de 350 toneladas, que la llevan a enormes lavadoras donde mediante
solventes se extrae el betún o alquitrán, y luego
se calientan y mezclan con hidrógeno y un catalizador para
obtener crudo limpio y bajo en azufre, lo cual tiene un costo promedio
de US$10 por barril.
Estos costos son altos cuando se comparan con el promedio mundial.
De acuerdo con las cifras de PFC, el costo de hallazgo se ubica
entre US$0,8 y US$5,3 por barril, con una media de US$1,8, mientras
que el costo de desarrollo de las reservas oscila entre US$3,7 y
US$11,3 por barril.
Sin embargo, con precios superiores a US$30 por barril, la extracción
de crudos extrapesados se vuelve tan rentable que el presidente
de Venezuela, Hugo Chávez, acaba de decidir un aumento en
las regalías de los crudos de la faja del Orinoco, pasando
de US$1 a US$16 por barril producido.
MÁS OPCIONES
Hace tiempo que se han desarrollado sustitutos para el petróleo
y sus derivados, tanto para el uso industrial como para los combustibles
utilizados en vehículos.
Existe un creciente rol del gas como energético sustituto,
especialmente para la generación eléctrica, la industria
y como combustible vehicular.
Los aceites vegetales y el alcohol carburante son dos ejemplos de
sustitutos renovables para los hidrocarburos. Su problema es el
costo de producción, muy elevado si se compara con el diesel
o la gasolina. Se requeriría un consumo amplio que permita
la generación de economías de escala para que resulten
más económicos por galón que los combustibles.
¿Cuándo podrá ocurrir esto? Brasil es un ejemplo
de la amplia utilización del alcohol carburante como combustible
para vehículos, Argentina lo es para el gas natural vehicular
y Europa para el biodiesel hecho a partir de sésamo e higuerilla,
entre otros.
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AZAR Y ALGO MÁS
El primer turno del juego corresponde a su origen: el petróleo
se formó hace millones de años a partir de animales
y plantas que se quedaron enredados en el barro o arena y fueron
descompuestos por la acción de microbios anaerobios.
Durante miles de años las capas de sedimentos se acumularon
sobre estos residuos, permitiendo que gracias a la acción
de la presión y temperatura se completara el proceso.
Sin embargo, para que se formara petróleo fue necesario
que el sedimento sepultara al material orgánico en forma
más rápida a la que podía descomponerse.
Una vez formado, el petróleo empezó a viajar hacia
zonas de menor presión.
El segundo golpe de suerte consistió en que en su camino
encontrara un receptáculo que poseyera un tapón
impermeable de arcilla, esquistos o sal que atrapara el hidrocarburo.
El tercer golpe de suerte es más contemporáneo
y depende de la habilidad de los técnicos para detectar
la presencia de estos receptáculos, la posterior perforación
de pozos que lleguen al reservorio y le permita al petróleo
salir a la superficie. |
LA CURVA HUBBERT
De acuerdo con algunos expertos, con el ritmo de consumo actual
las reservas de petróleo se acabarán antes de 2045.
Esto sin incluir el progresivo aumento de la demanda que no podrá
ser compensada con sustitutos en el corto plazo, la declinación
de la producción de los yacimientos existentes ni la oportunidad
de encontrar nuevas reservas e incrementar el recobro de las existentes
mediante nuevas tecnologías. La tendencia es el resultado
de la dificultad para remplazar las reservas que se extraen. Según
cifras de IHS Energy, a partir de la década de los 80 el
reemplazo de reservas ha sido negativo, es decir, se consume más
de lo que se descubre.
La cruda realidad es que por tratarse de una fuente de suministro
no renovable, la tierra tiene un abastecimiento finito de petróleo
que llegará a su cenit dentro de unos pocos años.
La fecha exacta de ese momento nadie la conoce y ha sido objeto
de discusión en los últimos años, especialmente
luego de la publicación de la curva Hubbert por primera vez
en 1982.
Al graficar la actividad de las 45 naciones con mayor producción
de petróleo, y que representaban el 98,7% de la oferta mundial,
25 países han alcanzado su cenit en la producción
en los últimos cinco años. Dentro de las diez naciones
que alcanzaron su pico de producción en la década
de los 70 se encuentran Estados Unidos, Libia y Venezuela. Hoy día,
en Estados Unidos se produce menos de la mitad de lo que se obtuvo
en su época de mayor apogeo.
Algo similar ocurre con los campos del norte de Alaska y del Mar
del Norte de Europa. Por su parte, Arabia Saudita no ha encontrado
un yacimiento de gran tamaño en décadas, y alcanzó
su pico de producción en 1980, cuando produjo 9,95 millones
de barriles de petróleo por día.
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EL FIN DEL PETRÓLEO
BARATO
La principal razón para la fluctuación de los
precios del petróleo obedece a la ley de la oferta y
la demanda. Por tratarse de un energético no renovable,
cuyo consumo se incrementa en momentos de crecimiento económico,
la demanda presiona la oferta y sube los precios. La OPEP ha
tenido tradicionalmente un fuerte impacto en el control de los
precios, en razón a que se trata de un cartel que posee
una capacidad remanente de reservas que puede poner en producción
en momentos de mayor demanda, permitiendo una regulación
de los precios.
Sin embargo, con el incremento de la demanda y los problemas
que enfrentan países productores como Rusia o Irak se
ha menguado la capacidad extra excedente que posee el cartel.
Sumado al debilitamiento del dólar, moneda en la que
se cotiza el crudo y se expresa el precio por barril, el aumento
de los precios se ve difícil de revertir a menos que
se encuentren volúmenes significativos de petróleo,
aumente considerablemente la oferta de sustitutos como el gas
y aceites vegetales o se reduzca la demanda de energéticos
de forma importante. Algo improbable, especialmente considerando
la declinación mundial de las reservas. ¿Quiere
esto decir que estamos en los albores del fin del petróleo
barato y nos veremos enfrentados a precios del petróleo
por encima de US$50 por barril en los próximos años?
De acuerdo con el análisis de la curva Hubbert la respuesta
es sí. Sin embargo, si bien la llegada al cenit de producción
es un hecho que deberá producirse en esta década
o inicios de la siguiente en el mejor de los casos, al considerar
la producción de sustitutos energéticos al petróleo
como el gas, los aceites vegetales y el alcohol carburante y
se modifique el balance energético mundial, dejaremos
de ser tan dependientes del petróleo y tendremos precios
que permitan cubrir los crecientes costos de extracción
y hallazgo, posiblemente entre US$30 y 40 por barril. Hagan
sus apuestas. |
De acuerdo con la firma Douglas-West-Wood Ltd., “una vez que
han pasado cinco años desde los que una nación ha
alcanzado su cenit de producción, existen muy pocas probabilidades
de poder reversar la declinación”.
Con base en lo anterior los expertos construyen diversos pronósticos
en los que se predice: 1) el año en que la producción
mundial alcanzará su cenit, 2) la tasa de declinación
de la producción luego de esa fecha y 3) el incremento del
factor de recobro último de los yacimientos como consecuencia
del advenimiento de nuevas tecnologías. Esos pronósticos
predicen el pico de producción entre 2006 y 2016.
En cualquiera de los escenarios planteados, se observa un cambio
en la participación de crudos no convencionales y de los
ubicados en áreas frontera y del gas natural licuado (GNL)
dentro de la canasta mundial, en la medida que se agotan las fuentes
tradicionales.
Es probable, así mismo, que los marcadores tradicionales
como el WTI y el Brent desaparecerán para dar cabida a otros
como el crudo bituminoso de Athabasca (CBA) o el crudo extrapesado
de la faja del Orinoco (CEO).
De acuerdo con Colin Campbell, aun en el mejor de los casos los
crudos de fuentes no convencionales tan sólo demorarán
el advenimiento del cenit de la producción, así como
amortiguarán la tasa de declinación mundial.
¿Debemos alarmarnos y esperar una crisis mundial por carencia
de energéticos?
De acuerdo a Michael Fumento, académico del Hudson Institute,
se trata de una alarma sin fundamento.
Según Fumento, si se repasa la historia se encuentran alarmas
similares a la de hoy.
La Oficina de Minas del gobierno de Estados Unidos predijo en 1914
que las reservas petroleras de este país se acabarían
en apenas una década.
En 1931 y de nuevo en 1959, el Departamento del Interior estimó
que las reservas durarían sólo 13 años. En
1977, el presidente Jimmy Carter declaró que “podemos
agotar todas las reservas probadas del mundo a fines de la próxima
década”. El primer anuncio de que se agotarían
las reservas petroleras fue hecho en 1855, cuatro años antes
de que se perforara el primer pozo.

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