
|
BUEN GOBIERNO
Uno de los objetivos de la transformación del sector de hidrocarburos
de Colombia fue lograr que Ecopetrol actuara como una empresa eficiente
y competitiva, desprovista del rol de Estado y con un mayor enfoque
comercial.
Para hacer realidad estas intenciones, plasmadas en el decreto 1760,
se requerían reglas claras que garantizaran una administración
transparente de la organización frente a los grupos de interés
de la empresa, especialmente en su nueva condición de sociedad
anónima.
Una de las herramientas que identificó la Junta Directiva
de Ecopetrol para la apropiada gestión empresarial fue la
adopción e implementación de los principios y prácticas
del gobierno corporativo (corporate governance), que hoy aplican
compañías grandes y con destacados índices
de reputación en los diferentes sectores de la economía
mundial. Internacionalmente es reconocido que estructuras apropiadas
de gobierno de las sociedades reducen el riesgo, promueven el desempeño
eficiente e incentivan a las juntas directivas a tomar decisiones
que incrementen el retorno al inversionista en el largo plazo.
La adopción de un compendio de reglas para una administración
transparente, responsable y que permita una rendición de
cuentas periódica frente a los accionistas y la sociedad
en general, tomó mayor fuerza en el mundo tras los escándalos
de empresas como Enron y Worldcom, entre otras, en los que se evidenciaron
problemas de doble contabilidad, conflictos de interés y
ausencia de información oportuna y confiable.
La experiencia de estas y otras organizaciones demuestran que los
códigos de buen gobierno son hoy una exigencia para las empresas
que quieran mejorar su reputación, generar confianza y, en
últimas, lograr una mejor valoración, especialmente
para aquellas cuyas acciones se transan en las bolsas de valores.
No se trata, pues, de una moda o de una iniciativa aislada en algunas
organizaciones. El gobierno corporativo es una obligación
que se impone en la administración moderna y la compañía
que no dé este paso será castigada, tarde o temprano,
por el juez más implacable: el mercado.
MÁS COMPETITIVIDAD
El marco legal del gobierno corporativo en Colombia ha estado dirigido
principalmente principalmente a las sociedades emisoras que negocian
sus acciones en el mercado público de valores.
En 1995, la reforma del Código de Comercio consagró
mecanismos para el gobierno de las sociedades, tales como la flexibilización
de las mayorías para toma de decisiones y el derecho de retiro
a favor de los accionistas minoritarios.
No obstante, la Resolución 275 de 2001 de la Superintendencia
de Valores fue la norma que dotó de alguna obligatoriedad
a los principios de gobierno corporativo, al establecerlos como
condición que deben acreditar las compañías
públicas y privadas que estén interesadas en que los
fondos de pensiones inviertan sus recursos en los valores que ellas
emitan.
Ecopetrol, en su condición de sociedad pública que
no negocia sus acciones en el mercado público de valores,
no está obligada a adoptar reglas de gobierno corporativo.
Por ello reviste importancia la decisión empresarial de adoptar
ese mecanismo de autorregulación de la compañía,
para lo cual contó con el acompañamiento de Confecámaras,
a través de la Gerencia de su Programa de Gobierno Corporativo.
El Código de Buen Gobierno de Ecopetrol, aprobado en septiembre
por la Junta Directiva, se inspiró en los Principios sobre
la materia de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE) y en el Código Marco
de Buen Gobierno para Colombia.
Para la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su
sigla en inglés), mejores estructuras de gobierno y de procesos
dan solidez a la toma de decisiones en las empresas, aseguran la
efectividad de los planes de sucesión de ejecutivos clave
y fortalecen la sostenibilidad de largo plazo de las compañías,
independientemente de su clase y de sus fuentes de financiamiento.
El Código de Buen Gobierno de Ecopetrol será la carta
de navegación de la empresa para los próximos años
en la interacción con sus principales públicos. El
documento se convierte, en últimas, en un paso más
en el camino para actuar como una sociedad moderna y competitiva,
sumado a otras iniciativas como la reorganización interna
de la empresa, la medición del desempeño por resultados
y la unificación de la plataforma informática.
|