
|
¿QUÉ HACER CON EL GAS?
Todavía están en la memoria los tiempos en
que encontrar gas natural representaba para una empresa petrolera
una decepción. La ausencia de mercados, los bajos precios
comparados con el petróleo y las altas inversiones eran la
causa de esta “maldición”. El resultado: más
de la mitad de las reservas de gas descubiertas en el mundo se encuentran
sin desarrollar.
Pero el mercado energético mundial cambió. Los avances
tecnológicos y el incremento de la demanda en algunos países,
como Estados Unidos, impulsaron alternativas que hoy son una realidad
para los países y las empresas que tienen excedentes de gas.
El abanico de posibilidades para aprovechar el gas, diferentes a
los tradicionales gasoductos, incluyen el gas natural licuado (GNL),
el gas natural comprimido (GNC), las plantas de “gas a líquidos”
(GTL, en inglés), la generación eléctrica,
los desarrollos petroquímicos para aprovechar los componentes
del gas rico y las plantas de gas licuado del petróleo (LPG),
las cuales compiten directamente con el gas natural como energético.
Para seleccionar la opción más adecuada se tiene en
cuenta el tipo de gas producido, el tamaño de las reservas
descubiertas, el grado de desarrollo del mercado objetivo y la distancia
a los mercados. A continuación se exponen las características
generales de las principales alternativas, con sus costos aproximados
y sus ventajas.
GAS NATURAL LICUADO
La licuefacción del gas natural se está convirtiendo
en una solución para el transporte de los recursos de gas
no desarrollados, que están haciendo de éste un commodity,
tal como lo es el petróleo.
El gas que se comprime es seco, esencialmente metano con un menor
contenido de etano. Para volverlo líquido es necesario llevarlo
a temperaturas inferiores a -162º C. Se requieren altas inversiones
iniciales y los costos de almacenamiento y transporte
son sustanciales, razón por la cual se necesitan reservas
de al menos 5 terapiés cúbicos (TPC) para que se justifique
económicamente.
Las inversiones para una planta de GNL pueden ascender a US$2 mil
millones, incluyendo una planta de licuefacción y un puerto,
con la posibilidad de expandirse en trenes adicionales a razón
de US$500 millones cada uno. Sin embargo, en los últimos
años se ha evolucionado y se están construyendo instalaciones
más eficientes.
En
la actualidad el flujo de GNL en el mundo se concentra en la demanda
de Japón, Estados Unidos y Europa, con un desarrollo marginal
en Suramérica, donde el único país que lo exporta
es Trinidad y Tobago, mediante tres trenes de compresión
con una capacidad conjunta de 1.000 millones de pies cúbicos
por día. Sin embargo, se espera una gran expansión,
ya que existen 21 proyectos de GNL planeados y en construcción
que apuntan al mercado norteamericano.
En el ámbito continental, además de Estados Unidos,
existen planes para construir puertos y facilidades de regasificación
en México, Costa Rica, Chile y República Dominicana.
Los países que poseen las reservas de gas sin desarrollar
se encuentran en franca competencia por atraer a los grandes inversionistas
que posean el capital, la tecnología y el acceso a los mercados.
En la región, Venezuela proyecta la construcción de
la planta Mariscal Sucre antes de 2007; Trinidad y Tobago planea
construir el cuarto tren de compresión; Perú ya tiene
los recursos necesarios, ha llevado el gas de Camisea a Lima y pronto
tendrá el puerto de exportación construido, con inversiones
de US$1,6 billones; y Bolivia ha entrado en conversaciones con Perú
para aprovechar el puerto en construcción para exportar sus
abundantes recursos. En el resto del mundo, Australia, Qatar, Egipto,
Indonesia, Malasia, Nigeria y Noruega, entre otros, están
desarrollando proyectos de transporte de gas natural licuado.
GAS NATURAL COMPRIMIDO
En los últimos años se ha perfeccionado un mecanismo
similar al gas natural licuado para transportar el gas, pero que
para muchos es más eficiente: el gas natural comprimido (GNC).
La
técnica del GNC permite transportar el gas a presiones de
1.500 y 2.500 psi y temperaturas de entre 0º C y 40º C,
condiciones menos críticas que las necesarias para la licuefacción,
razón por la cual es más económica y eficiente,
ya que requiere menor cantidad de energía para la conversión
del gas y, por ende, las instalaciones son más simples y
con menores volúmenes, lo que hace viables proyectos con
reservas inferiores a las que se requieren para GNL.
En el futuro cercano se verán en los mares grandes buque-tanques
transportando GNL o embarcaciones con balas de gas comprimido en
su superficie, las cuales contribuirán en gran medida a la
internacionalización de los flujos de gas.

PLANTAS DE GTL
Una planta de GTL (“gas a líquidos”, en inglés)
permite convertir gas natural en diesel, queroseno, nafta y GLP,
mediante el uso de tecnologías que se conocen hace más
de 50 años. El reto ha consistido en integrar las tres etapas
requeridas: procesamiento y síntesis del gas, ciclo de Fischer-Tropsch
y craqueo de los hidrocarburos de cadena larga, en un proceso integrado
y rentable. Entre las ventajas sobresalen que el diesel obtenido
es muy limpio y permite mejorar la calidad de diesel convencional,
razón por la que se reducen costos de hidrotratamiento para
mejorar la calidad del combustible. Los resultados han sido tan
alentadores, que se han obtenido sustanciales avances en relación
con las nueve plantas construidas por los alemanes en 1945 como
consecuencia de las sanciones económicas impuestas al finalizar
la Primera Guerra Mundial. Hoy, la empresa sudafricana Sasol produce
160 mil barriles por día (bpd) de líquidos a partir
del gas asociado al carbón mediante dos plantas existentes
en cercanías a Johannesburgo. La idea es tan atractiva, que
las grandes multinacionales tienen proyectos a escala industrial,
cada vez con mejores resultados en términos de eficiencia:
Shell construyó su primera planta de GTL en 1993 en Malasia;
Conoco-Philips construyó otra en 2003 en Oklahoma, con capacidad
para convertir cuatro millones de pies cúbicos por día
en 400 barriles por día de diesel y nafta libres de azufre;
Chevron-Texaco se asoció con Sasol y construye una planta
en Nigeria para producir 34 mil bpd de líquidos y BP construyó
una planta en Alaska que le permitió producir 250 bpd de
líquidos en 2003.
Para que una planta de GTL sea rentable hoy, se requieren campos
con reservas de gas de al menos 1,3 tpc.

EL PRODUCTO
Por sus características, estas plantas constituyen una alternativa
más para el desarrollo de los recursos descubiertos en el
Piedemonte colombiano. Además, contribuye con el medio ambiente
por tratarse de un combustible incoloro, inodoro y sin contenido
de aromáticos, nitrógeno o azufre, que puede ser combinado
con el diesel producido actualmente y facilitar el cumplimiento
de la legislación ambiental, cada vez más rigurosa.
Sin embargo, el GTL no es la única alternativa. Debido a
la riqueza del gas del Piedemonte, es posible también pensar
en la construcción de plantas de iso-butano o de amoniaco
que permiten incentivar el crecimiento de la industria petroquímica.
GENERACIÓN ELÉCTRICA
Una alternativa adicional, especialmente para los campos que no
poseen recursos suficientes de gas que justifiquen la construcción
de plantas de GNL, GNC o GTL, lo constituyen las plantas generadoras
de energía eléctrica de ciclos combinados de última
generación, alimentadas por gas natural en cabeza de pozo.
Hoy día, las térmicas de Termoyopal, que opera con
gas producido en los campos de Floreña y Pauto; y Termocoa,
que utiliza gas de Apiay, generan electricidad que se utiliza tanto
para consumo propio como para generar excedentes que favorecen a
las regiones de influencia, abaratando las facturas de los consumidores
locales.
Las plantas son más económicas y ambientalmente viables
que las hidroeléctricas, con lo que se garantizaría
el crecimiento de la oferta energética a largo plazo.
|