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GAS PARA TODO
Sobre la mesa no están sólo las opciones
convencionales, sino que se exponen algunas que hasta ahora han
tenido un menor desarrollo. Sobresalen, por ejemplo, algunas iniciativas
en la denominada “cogeneración”, tecnología
que permite producir dos tipos de energía a partir de un
mismo combustible.
La empresa Cartones América, en el Valle del Cauca, inició
un proceso en este campo para optimizar sus costos energéticos,
al usar el gas para la generación de energía eléctrica
y también aprovechar el vapor generado para otros procesos
productivos.
El resultado es un aumento del 50% en la demanda de gas por parte
de esa compañía.
El
otro gran jalonador de la demanda es la exportación, como
lo reitera el presidente de Naturgás, Leopoldo Montañez.
En este campo, el proyecto más adelantado es el del gasoducto
entre los campos de La Guajira y Maracaibo. Según Claudia
Alonso, este proyecto permitiría disponer de aproximadamente
150 millones de pies cúbicos por día del gas de La
Guajira, a través de un gasoducto de cerca de 200 kilómetros
cuya construcción puede tener un costo aproximado de US$130
milllones.
La encargada de los nuevos negocios de Ecopetrol subraya que la
viabilidad de este proyecto, así como la posibilidad de revivir
otros como el de la siderúrgica con Brasil, es consecuencia
indirecta de la mayor disponibilidad en Cusiana, así como
de las mayores inversiones en La Guajira contempladas para los próximos
años.
En cuanto a otras opciones para el futuro existe la posibilidad
de exportaciones a Panamá, ya sea a través de otro
gasoducto o con el despacho de lo que se conoce como “gas
por cable”, es decir, la venta de energía eléctrica
a partir de una termoeléctrica que opere con gas. O, incluso,
se podría contemplar la alternativa de montar una planta
de gas natural comprimido para exportación en la costa, según
Naturgás.
La situación mundial del gas natural, que emerge como un
bien transable y con el mayor crecimiento de demanda en el grupo
de energéticos primarios, obliga a que Colombia no sólo
defina cómo disponer los excedentes que tiene, sino que impulse
actividades para subirse al tren de los países que están
dirigiendo sus miradas y bolsillos hacia este energético.
SUEÑOS GASEOSOS
Las cifras demuestran que Colombia hoy no tiene las reservas suficientes
para emprender, por ejemplo, un proyecto de gas natural licuado
(LNG, por su sigla en inglés), tecnología que permite
exportar a largas distancias, para el que se requieren más
de cinco o seis terapiés cúbicos disponibles en un
mismo lugar.
Un informe de la Energy Information Administration muestra que el
crecimiento de este mercado avanza velozmente en el mundo, que sus
costos han caído significativamente en los últimos
veinte años y que siete países están en la
actualidad planeando construir plantas de licuefacción, entre
los que se cuentan algunos suramericanos como Venezuela, Bolivia
y Perú.
Aunque
para los expertos es claro que hoy no existen las reservas probadas
para emprender un proyecto de esta naturaleza en Colombia, todos
reconocen la labor que viene adelantando Ecopetrol para incentivar
la exploración de este hidrocarburo, con actividades como
la adquisición de sísmica de tres dimensiones en una
de las zonas que, según los geólogos, tiene un buen
potencial para el hallazgo de gas natural, la cuenca Caribe, sin
descartar la presencia de hidrocarburos líquidos.
Tampoco hay que olvidar que las reservas de gas continúan
creciendo con nuevos descubrimientos. Tal es el caso de Gibraltar,
en el que las pruebas extensas comprobaron, entre otras cosas, la
presencia de al menos 630 gigapiés cúbicos de gas,
en lo que se conoce como una nueva frontera exploratoria en el país.
PRODUCTO ENRIQUECIDO
Mientras se consolida la reactivación de la exploración,
producto de una actitud más agresiva por parte de Ecopetrol,
el país tiene que definir en el corto plazo qué hacer
con las reservas probadas de gas y cuál es su mejor aprovechamiento.
Además de las opciones expuestas en los sectores industrial,
residencial, vehicular, térmico y de exportaciones, el gas
de Cusiana permite usos diferentes por su composición química,
precisamente porque es considerado un gas “rico”.
A diferencia de otros gases que están compuestos básicamente
de metano, el de Cusiana posee 11% de etano y entre 5% y 6% de propano.
En términos sencillos, el gas de Cusiana posee elementos
que le pueden ser extraídos para producir desde la materia
prima de la industria petroquímica hasta algunos combustibles
líquidos como el diesel.
El aprovechamiento de estos componentes permitiría generarle
valor agregado al gas. En términos prácticos, al quemar
el gas en una estufa de Bogotá se están quemando productos
que podrían desarrollar otras industrias.
Los componentes más significativos del gas que se extrae
en este caso son el etano, del que se produce el etileno y que finalmente
genera polietileno. Del metano se puede extraer el llamado “crudo
sintético” y generar acpm, a través de tecnologías
y plantas conocidas como “gas to liquids”. Así
mismo, el propano es el mismo GLP que se entrega en cilindros y
del que se puede generar polipropileno (ver gráfica).

Algunos de estos compuestos, principales materias primas de la cadena
de los plásticos,
permitirían desarrollar un complejo petroquímico en
el país, según lo señalan los expertos de la
industria. Entre las ventajas de esta alternativa sobresale que
se podría atraer nueva inversión y producir algunas
materias que hoy se tienen que importar.
La tecnología para producir diesel a partir del gas rico
de Cusiana también es una posibilidad gracias a una tecnología
usada desde la Segunda Guerra Mundial. Esta opción cobra
importancia a la luz del crecimiento del consumo de diesel en el
país y de las limitaciones en las refinerías para
aumentar la producción actual, unido a la “limpieza”
del diesel producido a partir de gas.
Las opciones están sobre la mesa y todas parten de un hecho
cierto: hoy Colombia cuenta con las reservas suficientes para impulsar
el consumo de gas, así como una planta en construcción
para disponer de mayor cantidad en un año. Y este hecho da
la seguridad para que los colombianos, desde el propietario de un
taxi hasta un empresario, decidan convertirse a un combustible que
dejó de ser el energético del futuro y pasó
a convertirse en uno de los mejores presentes del país.
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