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A ORDENAR LA CASA
Los colombianos saben que Ecopetrol tiene campos de producción
de petróleo y dos refinerías en las que se produce
la gasolina que demanda el país. La mayoría también
sabe que cuenta con una red de oleoductos y poliductos para llevar
los productos a los centros de consumo o a los puertos para su exportación.
Lo que pocos conocen es que tiene acciones en empresas del sector
eléctrico, en algunas distribuidoras de gas y en otras firmas
del sector del transporte marítimo y de la petroquímica.
Inclusive, a algunos les sorprendería enterarse de que en
2003, antes de que el Decreto 1760 creara la Promotora de Energía
de Colombia, el portafolio incluía participaciones en el
sector financiero y hasta en Artesanías de Colombia. La conformación
de este paquete de acciones no ha sido un proceso homogéneo
ni ha respondido siempre a una definición estratégica
de la empresa. En algunos casos, como en Transelca, las acciones
le fueron entregadas como parte del pago de una deuda. En otros,
su participación se logró por un “trueque”
para preservar su patrimonio, como cuando en septiembre de 2000
intercambió con el Ministerio de Hacienda gran parte de sus
acciones en Carbocol por unas participaciones en la Empresa de Energía
de Bogotá (EEB) y en Termotasajero. En otros, por el contrario,
existió la decisión de participar en un negocio o
impulsar un sector por un interés nacional.
La suma de estos procesos llevó a que Ecopetrol sea hoy copropietaria,
en la mayoría de los casos en porciones minoritarias, de
una docena de empresas en los sectores eléctrico, transporte,
petroquímico y gas natural en lo que se conoce como el “portafolio
de inversiones permanentes”. En esa lista hay de todo, desde
acciones que representan menos del 3% de una empresa, valoradas
en menos de $500 millones, hasta participaciones mayoritarias estimadas
en más de $100 mil millones.
ZAPATERO A TUS ZAPATOS
Ecopetrol diseñó un plan para aprovechar y ordenar
el paquete de acciones que tiene en otras empresas, a la luz de
la transformación de la empresa, de sus nuevas exigencias
empresariales y de lo estipulado en el documento Conpes 3281 de
abril de 2004, por medio del cual se diseñó una estrategia
para aprovechar los activos de la Nación.
El plan se basa en tres premisas sencillas: concentrarse en los
principales negocios de la empresa, utilizar los recursos generados
por estos procesos para el financiamiento de proyectos clave y contribuir
en el desarrollo del mercado de capitales en Colombia.
La necesidad de esta reorganización cobró mayor importancia
desde la transformación de Ecopetrol y especialmente desde
la expedición del Decreto 1760, que concentró las
actividades de la empresa en sus negocios de exploración,
producción, refinación, transporte y comercialización
de hidrocarburos, despojándola de la facultad de administrar
las reservas del país y de asignar nuevas áreas. Esta
concentración en los negocios operativos obligó a
replantear el hecho de tener acciones en empresas no vinculadas
directamente con la función de la empresa.
El mismo Decreto 1760 dio el primer paso en este camino con la creación
de la Promotora de Energía de Colombia S.A., sociedad encargada
precisamente de administrar algunas de las participaciones de Ecopetrol
S.A. en otras empresas. El patrimonio inicial de la sociedad lo
conforman diez participaciones no estratégicas. Pero la reorganización
no terminó allí. La empresa registraba en su balance
otras participaciones, diferentes a las de la Promotora, que deberían
forma parte de un plan para su mejor aprovechamiento o venta, en
medio de los retos que imponía la nueva condición
de Ecopetrol y las inocultables dificultades fiscales de la nación.
VENTAS POR MARTILLO
Como cualquier ciudadano cuando quiere vender un bien, el proceso
de enajenación de un activo del Estado empieza por determinar
cuánto cuesta el bien. Para ello se utiliza generalmente
una metodología conocida como flujo de caja libre descontado,
que significa traer a valor presente lo que producirá dicho
bien en el futuro.
Luego de obtener la autorización por decreto para la venta
y definir las condiciones para realizarla, se ofrecen durante dos
meses las acciones al denominado sector solidario y a los inversionistas
institucionales, entre los que se cuentan los trabajadores, los
sindicatos, las cooperativas y los fondos de pensiones.
Cumplido el tiempo para la participación de este sector,
se inicia el ofrecimiento al público en general, para lo
que existen diferentes mecanismos. El utilizado con mayor frecuencia,
incluyendo los más recientes procesos de Ecopetrol, es la
realización de un martillo en la bolsa de valores, en la
que se produce una puja entre los posibles compradores a partir
de un precio base.
Este procedimiento general fue estipulado desde 1995, cuando se
expidió la ley 226, y sigue tres principios constitucionales
básicos: democratización, publicidad y libre concurrencia.
LAS VENTAS DE ECOPETROL
Ecopetrol se adelantó a las iniciativas gubernamentales y
desde hace más de un año inició el proceso
de venta de su participación en Terpel Antioquia, la última
porción que conservaba en la distribución mayorista
de combustibles luego del proceso de enajenación de los “terpeles”
celebrado a principios de los noventa.
La venta del 36% de las acciones que poseía Ecopetrol en
la empresa que distribuye cerca de la tercera parte de los combustibles
que se consumen en Antioquia y Chocó culminó con un
martillo en la bolsa de Valores de Colombia, celebrado el 31 de
marzo de 2003, que le significó $32 mil millones.
Luego
del éxito en este proceso y tras la transformación
de Ecopetrol, en el primer semestre de 2004 se dio inició
a la venta de la participación en Gases de La Guajira, una
empresa dedicada a la distribución de gas natural con ventas
superiores a los $12 mil millones en 2003, de la que Ecopetrol posee
el 2,25% de las acciones. A partir del 10 de mayo de 2004 se inició
la oferta al sector solidario, según lo estipulado en la
Ley 226 de 1995. Esta fase se cerró el 12 de julio con la
venta de 8.078 acciones de las 92.284 ofrecidas por Ecopetrol. Para
el resto de las acciones se continuará la segunda parte del
proceso que se prevé culminar en el presente año.
Para 2004 también está prevista la venta de las acciones
en Monómeros Colombo Venezolanos, la empresa del sector petroquímico
reconocida por sus insumos para otras industrias y fertilizantes,
de la que el Estado colombiano posee el 47,23% de las acciones,
representadas en 13,79% en cabeza de Ecopetrol y 33,44% del Instituto
de Fomento Industrial.
Con la expedición del decreto 1767 del 2 de junio de 2004,
que autoriza la venta de las acciones, se establecieron las condiciones
en que se debe desarrollar el proceso de enajenación, cuyo
cronograma también incluye el ofrecimiento al sector solidario
e institucional (trabajadores, cooperativas, fondos de pensiones
y uniones de trabajadores) y luego a los denominados inversionistas
estratégicos mediante un martillo en la bolsa de valores.
Al cierre de esta edición se encontraba próximo a
dar inicio el ofrecimiento al sector solidario y se prevé
culminar el proceso al final del año 2004. Cálculos
iniciales indican que con la venta del paquete accionario se pueden
obtener más de $100 mil millones, de los cuales cerca de
$30.000 corresponden a la participación en cabeza de Ecopetrol.
El plan para la venta de activos tiene otro ingrediente más
en el presente año. La empresa estudia el mejor esquema para
enajenar la participación en Transelca, de la que posee el
35%, para la que existen varias opciones de los cuales se busca
escoger la más expedita y la que económicamente genere
mayores ingresos. Se prevé que este proceso podría
culminarse en el primer semestre de 2005.
Durante el próximo año también se contempla
la venta de las acciones en la EEB, de la que Ecopetrol posee el
7%, a la que se podría sumar Invercolsa.
RECURSOS PARA CRECER
El valor en libros del paquete de acciones que se pretende vender
en los próximos años es superior a los US$200 millones.
De ellos, en lo que resta del 2004 se estima que se obtendrán
cerca de US$10 millones con la culminación de los procesos
en curso.
Pero quizás lo más valioso de la estrategia es que
los recursos que se obtengan por la venta de estos activos se destinarán
a financiar proyectos de inversión vitales para Ecopetrol,
como el Plan Maestro de la Refinería de Cartagena.
“El objetivo principal es salir de negocios y empresas que
no son estratégicas para Ecopetrol, en las que tenemos participaciones
minoritarias que pueden ser interesantes para otros inversionistas,
con la intención de financiar proyectos vitales para la empresa”,
anota el vicepresidente financiero de la empresa, Carlos Alberto
Sandoval. Así, este plan de venta de activos se ajusta a
lo que hace cualquier empresa cuando tiene que competir en igualdad
de condiciones con otras: organizar la casa, fortalecer los negocios
clave, salir de todo aquello que no es estratégico y conseguir
recursos para fortalecer precisamente aquello en lo que tiene que
competir.
POLÍTICA DE GOBIERNO
Dentro del proceso de saneamiento de las finanzas públicas,
el Consejo Nacional de Política Económica y Social
(Conpes) consideró necesario que el sector público
se desvinculara de algunos activos cuyos rendimientos son bajos,
negativos o no responden a su misión institucional. La estrategia
busca disminuir el déficit fiscal y abrir espacio para que
los limitados recursos se enfoquen en inversión social o
en proyectos que sean prioritarios dentro de la función del
Estado.
La estrategia del gobierno para enajenar algunas participaciones
involucra recursos por $24,1 billones, según los valores
registrados en libros. En la mayoría de los casos se trata
de empresas de las que no se tiene el control y en las que no existe
justificación para continuar comprometiendo recursos públicos.
En manos del Estado, ya sea de manera directa o a través
de empresas públicas, se encuentran participaciones de empresas
en las que ya se inició el proceso de enajenación,
como Ecogas y algunas entidades financieras. A ellas se suma otro
grupo que pretende iniciarse en la presente vigencia, entre las
que se cuentan ISA, Granahorrar, algunas empresas de distribución
eléctrica y las participaciones de Ecopetrol.
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