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Carta Petrolera
EDICIÓN 110 octubre - noviembre


 

 

LO QUE VENDRÍA DESPUÉS

El éxito de Gibraltar 1 en términos exploratorios era indiscutible. El pozo comprobó un sistema petrolífero en el sector norte del Piedemonte llanero. La existencia del yacimiento implicaba la sinergia entre la generación de hidrocarburos, su migración y posterior entrampamiento en una roca de la que era factible su extracción a tasas comercialmente atractivas. Lo anterior en un área frontera entre las cuencas de los Llanos Orientales y del Catatumbo, a decenas de kilómetros de cualquier otra acumulación.
A pesar de los resultados, no faltaron los contradictores, los críticos, los analistas. El equipo que trabajó en Gibraltar estuvo durante este tiempo entre los actores menos locuaces. En lugar de dar declaraciones, nos limitamos a responder lo que se nos preguntó y a hacer nuestro trabajo en pos de demostrar el potencial del descubrimiento: perforamos un segundo pozo y realizamos unas pruebas extensas de producción. Ahora, cuando el tamaño de la acumulación es mucho más que una expectativa, es el momento de explicar lo que es Gibraltar y cómo ha sido su evolución. Y para ello es preciso ubicar el proyecto dentro del contexto de lo que es: un proyecto exploratorio. La evolución de Gibraltar no es diferente a la de cualquier proyecto exploratorio exitoso: una gran incertidumbre al comienzo, que se va reduciendo a medida que se toman acciones exploratorias acertadas.
Las pruebas de Gibraltar 1 comprobaron la existencia de una acumulación de al menos 970 pies de columna de gas condensado de bajo rendimiento (aproximadamente 14 barriles de condensado por millón de pies cúbicos de gas producido). Esto quiere decir, en plata blanca, que en el subsuelo existe una especie de nube de gas, que el salir a superficie produce una cantidad — limitada, si se le compara con Cusiana o Cupiagua — de lluvia de petróleo.
Por encontrarse el pozo Gibraltar 1 en la cresta de la estructura, el volumen de hidrocarburos que probó fue bajo. Cabe aclarar que el hecho de que un pozo no pruebe un volumen alto depende sobre todo de su posición en la estructura, y no implica que las expectativas sobre el tamaño de la acumulación sean necesariamente bajas. La incertidumbre era grande, dado que el pozo no encontró el contacto agua-hidrocarburos, y permitía postular varios escenarios:

  • En el mejor de los casos se encontrarían hidrocarburos más ricos en el flanco de la estructura, como sucede en Cusiana, dejando lugar a la expectativa de producir mayores volúmenes de petróleo en superficie por cada millón de pies cúbicos de gas.
  • En un caso menos optimista, pero igualmente prometedor, toda la columna sería de gas, pero con un contacto agua-gas muy profundo, lo que conllevaría a la producción de volúmenes importantes de gas, y moderadas reservas de petróleo.
  • En el peor de los casos el contacto aguahidrocarburos estaría muy cerca del pozo, con lo cual la acumulación difícilmente llegaría a ser comercial. No obstante, había fuertes indicios de que este último no sería el caso real.

Para orientar las acciones exploratorias subsiguientes era preciso resolver la incertidumbre sobre la eventual variación en el tipo de fluidos en la columna y, de ser posible, la posición del contacto agua-hidrocarburos. Con este objetivo se perforó el pozo Gibraltar 2, que avanzó por el flanco de la estructura sin encontrar el contacto con el nivel de agua libre, aumentando el espesor de la columna probada, de 970 pies, a por lo menos 2.138 pies. El pozo comprobó que no hay hidrocarburos más ricos en la columna, con lo cual se reafirmó la tesis de que todo el yacimiento es de gas condensado de rendimiento bajo. Esto implica que no se puede producir el petróleo sin el gas, por lo cual es preciso establecer estrategias de comercialización para ese gas. El éxito de la gestión exploratoria, sin embargo, no se limita a probar la existencia de hidrocarburos de cierto tipo en una trampa. También debe involucrar dos factores muy importantes:

  • Comprobar si existe o no un volumen de hidrocarburos recuperables que sobrepase el límite comercial del proyecto.
  • Incorporar con la mayor brevedad tales volúmenes a los inventarios de recursos o reservas de la compañía, con el fin de que se conviertan en un activo real.

Persiguiendo estos objetivos realizamos las pruebas extensas de producción. Estas pruebas permiten determinar con un mayor grado de certidumbre el volumen de hidrocarburos recuperables del yacimiento. El tamaño de la acumulación se determina a partir de la disminución de presión que experimenta el yacimiento después de producir volúmenes sustanciales de hidrocarburos.
El proceso es similar al monitoreo que hace la enfermera a la presión en el tanque de oxígeno de un paciente que depende de él para respirar. Con base en esa presión, la enfermera determina cuánto oxígeno queda en el tanque y cuándo hay que cambiarlo por uno nuevo.
En el caso de Gibraltar, la caída de presión en el yacimiento fue leve, a pesar de que durante los seis meses de pruebas Ecopetrol extrajo más de cinco gigapiés cúbicos de gas y alrededor de 67 mil barriles de petróleo. Esto significa que el tamaño del “tanque” es muy grande. Los resultados preliminares de los análisis de comercialidad indican que el campo es comercialmente viable, dados los volúmenes de hidrocarburos probados durante las pruebas extensas y la alta productividad de los pozos. Entre las posibles alternativas de comercialización que están siendo estudiadas se encuentran:

  • La construcción de un gasoducto hasta la red troncal de gasoductos del país.
  • La construcción de una planta termoeléctrica que genere energía a partir del gas de Gibraltar.
  • La construcción de un gasoducto hasta otro punto de comercialización.

En cualquiera de estos escenarios el petróleo producido se transportaría a través del oleoducto Caño Limón-Coveñas, tal como se hizo durante las pruebas extensas.


Y ¿QUÉ ES GIBRALTAR?

Gibraltar es un yacimiento de gas condensado del que —con un 90% de certidumbre— se espera recuperar al menos 630 mil millones de pies cúbicos de gas (630 GPCS) y 15 millones de barriles de petróleo (15 MBLS), de acuerdo con los resultados de las pruebas.
Gibraltar es el yacimiento pionero en un área frontera, nunca antes explorada, en el sector norte del Piedemonte llanero, entre las cuencas de los Llanos Orientales y del Catatumbo. El descubrimiento abrió el camino para explorar una serie de posibilidades adicionales en el bloque Sirirí y en el aledaño bloque Catleya.
Gibraltar es además el descubrimiento más importante de la operación directa de Ecopetrol en una década que pasará a la historia como una perla negra, por el bajo énfasis que el país le dedicó a la actividad de exploración. El último descubrimiento comercial que tuvo Ecopetrol fue el de Gaván 1, en 1994, que fue comercialmente viable gracias a su cercanía con el campo Apiay.
Gibraltar es un ejemplo de excelencia y de buena gestión exploratoria, y un orgullo para quienes tuvimos el honor y la suerte de liderar o conformar un equipo técnico de alto rendimiento que sacó adelante un proyecto en el que pocos creyeron. Es un éxito para toda la organización, tanto de quienes han tomado las decisiones, como de quienes las han ejecutado, y en general de todos los que nos han acompañado.

 

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